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Agosto 18, 2026

Sex & the City en Pantalla Grande

Confirmado: “Sex and the city” será película. La popular serie de televisión norteamericana, que narra las aventuras y desventuras de cuatro frívolas y exitosas mujeres neoyorquinas, tendrá su espacio “por fin” dentro del séptimo arte, así al menos  lo dio a entender en Los Angeles su protagonista, Sarah Jessica Parker – o Carrie Bradshaw.

El popular programa de televisión, propiedad de la cadena HBO, fue un suceso de rating desde los inicios en 1998 y lanzó al estrellato a sus cuatro protagonistas –por aquel entonces, desconocidas en su mayoría para el gran público- Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon. ¿La trama? Las alegrías y tristezas de un grupo de amigas cuya vida giraba en torno al sexo, los zapatos y las carteras. Por supuesto el objetivo de la serie era hacer desternillar de la risa a los telespectadores quienes de buena gana la siguieron durante las seis temporadas que duró.

 En Chile, la serie también obtuvo buena acogida. Transmitida a través del cable (Cinecanal) y la televisión abierta (La Red) se transformó rápidamente en todo un suceso “cultural”. Casi todas las revistas femeninas –aquellas que ridiculizan hasta el infinito la figura de la mujer- incluyeron una sección dedicada al relato sexual. Proliferaron por doquier –y hasta el día de hoy- diversas “carries” nacionales que nos contaban sin circunspección sus anhelos y experiencias eróticas más íntimas; toda una orla infinita de freudianas consumadas que vieron en la serial norteamericana la luz que esperaban desde hace mucho, para de una vez por todas liberarse y hacerse valer como “mujeres”. 

 Cualquier ojo crítico puede dar cuenta que Sex and the city no es nada más que la yuxtaposición de estupidez e insulsa axiología – ¿Desde cuando la felicidad reflejada en zapatos de 400 dólares y noches interminables de placer sexual se han vuelto valores?- pero se entiende que así debía ser si el objetivo principal es lucrar y obtener beneficios como los esperables de cualquier otra mercancía. Nada más. Lo que realmente sorprende – y que por supuesto no ha sido tema a debatir en los medios- es hasta qué punto la creatividad y la inteligencia nacional se han vuelto profanadas gracias a un programa de televisión. Piénsese en todas las telenovelas nocturnas emitidas en el último tiempo, miméticas en forma –aunque con mucho menos presupuesto- y contenido a la original gringa. Medítese respecto al discurso ofrecido por una lista interminable de revistas dedicadas a la mujer, donde una narradora en primera persona detalla sus andanzas por la “glamorosa capital” chilena, con uno o dos hombres cuyas exigencias deleitan a los impasibles lectores.

 Por supuesto los medios encontraron en Sex and the city, la mina de oro: por un lado obtienen dinero fácil narrando estúpidas historias intrascendentes y vacías (si es que en realidad los guiones de las seriales nocturnas chilenas parecen escritas sobre la marcha) y por otro, aprovechan de distraer la atención de la población de los problemas sociales importantes. Los espectadores y lectores de toda esa amalgama de ramplonería y mala conciencia, indudablemente prefieren deleitarse con el mal gusto a leer un buen libro, o sencillamente hacer cualquier otra cosa útil– desde pasear las mascotas hasta las actividades de índole escatológica-. Lamentablemente la crítica misma muere al emitir sus juicios y dicterios contra este tipo de programas, porque seguro el día en que Sex and the city: la película, se estrene, será todo un suceso comercial. Ipso facto devendrán nuevos programas, nuevos “columnistas” o traducido: nuevo machismo, nueva idiotez.