Es comprensible que a muchos no les guste que se escarbe en el pasado, sobre todo si ello pone al descubierto lo que se escondió en el subsuelo, el verbo escarbar les incomoda demasiado. Yo recuerdo bien, que cuando apareció una parte de los detenidos que fueron hechos desaparecer, es decir cuando dejaron de ser desaparecidos, y gracias al prolijo y delicado trabajo de unos arqueólogos, fue posible ver impresionantes imágenes de los últimos gestos humanos de aquellos ciudadanos, que en su último intento por comunicarnos su personal tragedia, dejaron allí sus sueños aplastados por la carnicería impulsada por una ruin generación de militares y civiles que se hizo del poder mediante el golpe del 73. He ahí la mancha infamante que perseguirá por mucho tiempo a la Derecha chilena.
Los civiles de entonces, provenientes de partidos y movimientos políticos de derecha, se auto-disolvieron, pues se encontraron de golpe con el fin que perseguían, es decir con el control del poder político que dejaban a cargo de un hombre que les daba absoluta confianza ( a ellos y al Imperio). Fue así como impúdicamente, esa generación de políticos, daba a conocer mediante un comunicado, emitido con el carácter de ser el último acto partidista, que dejaban de existir. Entonces todo Chile supo, que nunca habían sido demócratas, su discurso republicano conocido por todos, no era más que una buena actuación.
Algunos se posicionaron en las Universidades, eran demasiado refinados y cultos para ser reclutados en los organismos de seguridad ( DINA ) y demasiado decentes o calculadores como para ocupar cargos de gobierno. Sin embargo, desde las aulas dejaron sentir su voluntad golpista, justificando lo injustificable y a pesar de ser todos pechoños y de comunión diaria, se hicieron los giles con la violación sistemática, que muy bien sabían, que sus amados y crueles “hombres de armas” hacían del quinto mandamiento de la ley de Dios, que consiste en una frase de 2 palabras que no admite interpretaciones: NO MATAR
Actualmente sus nombres suenan como líderes de la alianza que agrupa a la derecha. Ellos creen tener cerca el día en que el poder ejecutivo vuelva a sus manos, es el sueño que los mantiene en la lucha política y por el cuál han invertido toda una vida. Sin embargo, al menor recuerdo de su culposo pasado, se erizan, vuelven a la guerra fría, a su anticomunismo crónico y delirante. Vuelven a alinearse con su querido capataz, que tantas glorias les hizo celebrar y que aún muerto, sigue como un alma en pena rondando para acallar mediante sus voces, a los que recuerdan a sus muertos, a los que exigen la verdad.
Algunos se posicionaron en las Universidades, eran demasiado refinados y cultos para ser reclutados en los organismos de seguridad ( DINA ) y demasiado decentes o calculadores como para ocupar cargos de gobierno. Sin embargo, desde las aulas dejaron sentir su voluntad golpista, justificando lo injustificable y a pesar de ser todos pechoños y de comunión diaria, se hicieron los giles con la violación sistemática, que muy bien sabían, que sus amados y crueles “hombres de armas” hacían del quinto mandamiento de la ley de Dios, que consiste en una frase de 2 palabras que no admite interpretaciones: NO MATAR
Actualmente sus nombres suenan como líderes de la alianza que agrupa a la derecha. Ellos creen tener cerca el día en que el poder ejecutivo vuelva a sus manos, es el sueño que los mantiene en la lucha política y por el cuál han invertido toda una vida. Sin embargo, al menor recuerdo de su culposo pasado, se erizan, vuelven a la guerra fría, a su anticomunismo crónico y delirante. Vuelven a alinearse con su querido capataz, que tantas glorias les hizo celebrar y que aún muerto, sigue como un alma en pena rondando para acallar mediante sus voces, a los que recuerdan a sus muertos, a los que exigen la verdad.
