En estos temas puedo referirme a tres menciones de la Presidenta de Chile que urgen un obligado pacto social y político para lograr una meta satisfactoria en el camino de lograr para el país una sociedad participativa y democrática desde las bases, no solamente desde las intenciones de las alturas del poder.
La educación, el transantiago y la presencia de los chilenos invisibles o instrumentales. Nombro estos tres tema, ya que seguramente me extendería demasiado si mis reflexiones abarcaran otros asuntos tan o más importantes que los ya nombrados.
Es importante analizar las costumbres de cada gobierno de llevar adelante sus políticas sociales, todos tienen plena conciencia de las necesidades de la población, y desde que asumen sus mandatos se proponen y disponen a gobernar para los gobernados, cada cual desde sus propios intereses proselitistas. Bien, ya es hora de replantear la costumbres absolutistas de antaño, en que el gobierno gobernaba y la población sólo obedecía y recibía lo que cada mandatario alcanzaba a cumplir de sus primeras intenciones formuladas para conseguir los votos que le permitieran llegar al poder.
Hoy es imprescindible el reconocer que gobernar sin los gobernados, cada intento de implementar medidas efectivas y futuristas que requieren la complicidad de la población en su fijación de metas, estará condenada al fracaso, si temas tan complejos como la educación no son afrontados desde el comienzo con la responsabilidad y grandeza que el asunto requiere. Un tema de tal magnitud y que involucra a todas la generaciones futuras, no puede ser un asunto de cuatro paredes, no puede ser un asunto de un ministerio, ni tan sólo un asunto de pequeñas comisiones ad doc. Se requiere de un gran pacto social y político, es decir, que el tema en cuestión sea tratado como un asunto de Estado, pasando por encima de los planteamientos políticos e intereses partidistas. La experiencia a nivel local e internacional nos demuestra que todo intento de querer ser los descubridores de el elixir mágico que nos prepare para los desafíos del futuro, si no están consensuados debidamente con los sectores respectivos, al final terminarán en el tacho de la basura, pero no antes de haber perdido un tiempo precioso, de haber pasado por luchas intestinas agotadoras y de haber despilfarrado no poco fondos estatales. En definitiva y de una vez, gobernar con los gobernados, no para ellos, sino con ellos, es un desafío que tendrá que darse en nuestras sociedades acostumbradas a decidir por el pueblo sin establecer los puentes adecuados que posibiliten esa complicidad de la cual vengo hace bastante rato advirtiendo.
Con la finalidad de no adentrarme en nuestra historia desde sus inicios, comenzaré este planteamiento desde un primer gran intento de llegar a soluciones reales y futuristas que ya fue planteado hace 34 años. Un gran proyecto educacional fue el que se denominó la ENU ( Escuela Nacional Unificada ) No puedo asegurar que este proyecto fuera el mesiánico que viniera a dar las soluciones definitivas que toda sociedad en evolución constante requiere, pero si puedo afirmar que fue el primer gran intento de una revolución seria dentro de nuestro sistema educacional.
Sectores adversos políticamente hicieron de este proyecto su bandera de lucha final, y la ENU pasó a mejor vida junto a quien la propiciara. Luego 15 años de dictadura llevaron al paradigma de la destrucción nuestro sistema educacional.
Con el advenimiento de esta débil democracia que hoy vivimos, se han sucedido los continuos intentos por solucionar el anarquismo educacional heredado de la dictadura, pero ya a 18 años del cambio político de un absolutismo personal a un país que ha recuperado en parte su dignidad, la educación sigue estando presente en cada proceso electoral, en cada discurso proselitista, en cada batalla por los votos necesarios. Y ha estado nuevamente en el último discurso de la Presidenta Bachelet en el Congreso Nacional este 21 de Mayo. Optimismo existe cuando la mandataria ofrece recursos extraordinarios en el sector de la educación, pero la lectura de este ofrecimiento, nos dice también que existen problemas profundos en la misma. Y los problemas existentes no son solamente económicos, no basta con inyectar recursos extras si antes no se ha intentado ir en busca de los problemas reales. Y los problemas reales son; secularmente se han dejado fuera de los debates y las soluciones a aquellos sectores que son los objetivos directos de toda solución, es decir, estudiantes, sociedad, maestros y todo el espectro político de nuestra sociedad. Todos los sectores necesarios para convertir nuestro actual sistema educacional en un proyecto de futuro, que vaya más allá de todo proceso electoral, que no sea un arma política temporal, que no sea necesario reinventarse cada cuatro años modelos futuristas que luego dejarán al descubierto nuestras propias falencia como electores. Lo que es necesario implementar ya, es un amplio proyecto universal, y que el tema de la educación en Chile, sea de una vez por todas un proyecto de Estado.
Cuando menciono este tema como un proyecto de Estado, me refiero a que la reforma total del sistema educacional debe ir dirigido básicamente a resolver ( con miras futuristas ) un problema nacional, que no sea usado el asunto sólo para captar votos y luego darnos soluciones de parches hasta la próxima elección. El Estado debe velar por una educación integral y satisfactoria, que los alumnos sientan el apoyo incondicional de las autoridades a sus problemas. Para ello es fundamental crear los mecanismos adecuados para que todo estudiante capaz pueda llegar a estudios superiores en las mismas condiciones que aquellos que solamente por estar unos escalonas más alto en la escala social, teóricamente tiene más posibilidades. Las becas y la J.A.N.E.B. ya no son modelos recomendables en una sociedad en vias de desarrrollo. En los paises desarrollados el sistema de becas casi no existe, ya que la educación es un derecho intrínsico del niño o adolescente. Es hora de mirar hacia otras latitudes, no solamente para imitar programas de TV, sino que para de una vez por todas y decididamente dar los pasos necesarios e ir en pos de las reformas absolutamente necesarias en las sociedades del futuro.
Sobre el transantiago la Presidente ha reconocido el error o los errores cometidos, pero no ha reconocido el alejamiento crónico y sistemático entre gobierno y pueblo, allí está el gran error del gobierno, la mentalidad, cultura o idiosincrasia de un pueblo, no se altera por decretos y propaganda, esa complicidad a la que hago constante referencia, es la que permite que juntos intentemos los cambios razonables y que juntos aceptemos los fracasos, pero no antes sin haberlo intentado.
Y el último asunto ( pero no menor ) del discurso presidencial al cual quiero referirme, es a un tema que ya ha sido tratado en múltiples reuniones, tanto a nivel local como a nivel internacional. Se trata de un derecho constitucional de todo chileno, que es el derecho a voto.
Aquellos que por diferentes razones hoy no viven en Chile, no han dejado de ser chilenos, y por lo tanto sus derechos han sido conculcados sistemáticamente, sin que ningún partido político asuma este constante ignorar a nuestra Carta Magna.. sobre este tema ya se ha hablado suficiente, pero ya a 18 años de vivir en una seuda democracia, todavía con estos asuntos sin solucionar, demostramos al mundo que nos falta mucho camino por recorrer.
Aún así los extranjeros que vivimos fuera de nuestras fronteras saludamos el que al menos una vez al año existamos. Que al menos se nos nombre como una parte ausente, pero dejando ver que nuestros derechos al parecer no valen si no estamos dentro del territorio.
Señora presidenta, no es lo único que se nos ha robado, Mire, usted plantea que luchará por conseguir que se nos devuelva un derecho ( hay chilenos mayores ya que prácticamente nunca han votado en su vida ) que no ha sido reconocido, bien, eso se agradece. Pero no puedo dejar de señalarle que para poder asumir esa responsabilidad, lo menos que podemos hacer los chilenos en el exterior es educarnos e informarnos, no podemos ir a votar por candidatos de los cuales no tenemos siquiera referencia alguna. Es por ello que a su lucha por devolvernos un derecho constitucional, también se preocupe de otro derecho conculcado y comercializado, me refiero al derecho de estar informados.
Canal de Televisión Nacional es un patrimonio de todos los chilenos, pero nuevamente nos topamos con la paradoja que quienes vivimos en el extranjero no tenemos derecho a la señal satelital libre. Muchos países económicamente más atrasados que el nuestro le ofrecen a sus ciudadanos en el exterior la señal de su canal estatal gratuita. Pero Chile no, ha puesto este asunto en manos de privados que obtiene jugosas ganancias por traernos una señal que en la práctica debe de ser gratis. Cómo pretende Señora Presidenta que tengamos derecho a votar, si ni siquiera tenemos acceso a una información gratis?
Inexplicablemente los canales privados pueden ser receptados via internet, pero el canal público es pagado ( hasta en ese sistema ), alguien está abusando con nuestros derechos, es hora de abrirse al mundo y darse cuenta que una nación ya no es solamente el territorio geográfico que la encierra.
Como se dará cuenta quien lea este artículo, podemos tranquilamente sugerir aquel viejo refrán que muchas veces escuché en labios de mis mayores ” Sólo de intenciones no se vive ”
Esperemos que el discurso pronunciado por la Presidenta de Chile este 21 de Mayo del 2007 en el Congreso Nacional, no sea solamente una declaración de intenciones, y que realmente entienda que quienes vivimos lejos de la patria necesitamos estar conectados con ella. Saluda Atte.
Simón Reyes
simon-reyes@telia.com
