“El gobierno del Presidente Allende se caracterizaba por manifestaciones a favor porque se hacían cambios que movían la frontera de lo posible. Ciertamente los gobiernos de la Concertación no se han caracterizado por eso, sino que han sido bastante conservadores. El problema es que cuando se mantiene una conducta de esa naturaleza se llega a la larga a situaciones como la actual. Se ha generado una crispación social, sobre todo en la masa trabajadora” destacó el economista.
Riesco precisó que esta efervescencia social debe ser entendida como una oportunidad para que el Gobierno haga cambios significativos en el país. “El descontento actual genera un momento propicio para, de una vez por todas, terminar con la transición que a estas alturas no resiste más prolongaciones”.
Para el economista, “la ciudadanía ya sabe qué es lo que quiere, el problema es que la han marginado del proceso de toma de decisiones”.
Asimismo, al referirse a cómo este Gobierno ha concebido las políticas, afirmó que es inconcebible que todo se concentre en Hacienda. “Velasco no tiene por que decidir cuál es la pensión que ganarán los chilenos. Ellos, los tecnócratas del Gobierno, quieren ahorrarse plata con la reforma provisional y han convencido a la Presidenta de que están haciendo un negocio fantástico. Y reconocen que van a reducir el gasto del PIB del 6% al 1%. Por lo tanto, esta reforma significa un ahorro para el Gobierno, no una solución para los afectados. Esta gente no debe resolver las políticas. Las políticas las resuelven los ciudadanos, los grupos políticos y la presidenta” puntualizó Riesco.
Riesco vaticinó que serán las grandes organizaciones de trabajadores las que “a través de iniciativas como el Parlamento Social, van a construir un gran discurso sobre temas como transporte, salud, royalty y sistema binominal, entre otros, para así generar un consenso social que presione al Gobierno para que haga los cambios que se requieren”.
