En ese sentido señaló que su planteamiento implica que el “Estado tome control total de la operación y que ordene y rediseñe el sistema de transportes. Ello significa recuperar por ejemplo las concesiones y negociar con las empresas nacionales e internacionales y que nadie me venga a decir que esto es impensable o inviable”.
Así, una vez “ordenado el sistema se puede ver con más calma un modelo que involucre a los privados”.
Aseguró que su propuesta es una medida estudiada y que ha sido comparada con experiencias similares en otros países, pero reconoció que su idea “ha tocado intereses creados”.
El sábado durante su discurso ante la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, el ex Presidente acusó al gobierno de falta de “jerarquización” en la agenda y de dar una señal de “falta gobernabilidad” por lo que dijo, si “las elecciones fueran ahora las perderíamos”.
El senador DC propuso entre una ovación de los militantes del partido terminar con el actual Transantiago y transformarlo en un sistema de transporte público: “Asumamos de una vez por todas que el Transantiago es un plan mal diseñado y por tanto difícilmente podrá ser implementado correctamente. Hay que ponerse colorado una vez. Hay que tomar una opción y esa opción es que hagamos derechamente un sistema de transporte estatal como en las grandes ciudades del mundo”.
