Ponedlos en mi pecho y en mi mano, como un río de rayos amarillos, como un río de tigres enterrados, y dejadme llorar, horas, días, años, edades ciegas, siglos estelares. Dadme el silencio, el agua, la esperanza. Dadme la lucha, el hierro, los volcanes. Apegadme los cuerpos como imanes. Acudid a mis venas y a mi boca: Hablad por mis palabras y mi sangre.
Es la palabra de nuestro poeta símbolo. Pablo Neruda nada menos. De modo que resulta esclarecedor su mensaje, solo que recojo la idea de hablar, pero por cuenta propia. Afilados cuchillos en nuestras propias manos y pechos y morir si es necesario. Morir por las ideas / de acuerdo / pero de muerte lenta, – como dice una inolvidable canción en francés -, de modo de tener tiempo para hacer algunos arreglos.
Qué será preferible, se pregunta el padre de todos los poetas: soportar los caprichos del destino funesto, o rebelarse contra ese mar de tribulaciones y terminar con ellas para siempre. Morir, dormir, no más.
Qué será preferible, se pregunta el padre de todos los poetas: soportar los caprichos del destino funesto, o rebelarse contra ese mar de tribulaciones y terminar con ellas para siempre. Morir, dormir, no más.
Más adelante, nos refriega: así es como la conciencia hace de nosotros unos cobardes. Así es como el matiz original de una resolución, es empañado por el tinte pálido del pensamiento, el pensamiento paraliza la voluntad y hasta los compromisos más solemnes, mueren en el instante de nacer.
Y finalmente hace despertar a su pupilo que tenía una lucha interna entre corazón y razón. Y puesto que se entera que quieren cortarle la cabeza, entonces y solo entonces, se decide a actuar, buscando la forma de estar en un conflicto, que posibilite atacar al impostor que había seducido a su propia madre y había dado muerte a su padre el rey.
El desenlace es por todos conocido, después de hacerse el loco por un tiempo, consigue armarse con la ocasión de un duelo. La madre sin saberlo bebe el veneno que el Rey traidor y fraticida tenía reservada para su hijo siempre amado, en el duelo es herido por la punta del acero también envenenado del arma traicionera de su contrincante, él hiere a su vez de muerte a su contendor, la madre en la última lucidez de la agonía logra ponerlo sobre aviso.
Hamlet hiere con el acero envenenado al rey diciendo: veneno ejecuta tu obra. Luego levanta la copa obligando al tío incestuoso a beber de su propia mortal medicina. Finalmente muere el protagonista, entrando magistral y dignamente al mundo del silencio.
Esta obra colosal, debe su prestigio, a que ha sabido interpretar a todas las tragedias políticas hasta nuestros días. El argumento es el mismo y resulta fácil encontrar en sus personajes a los homólogos contemporáneos.
Y finalmente hace despertar a su pupilo que tenía una lucha interna entre corazón y razón. Y puesto que se entera que quieren cortarle la cabeza, entonces y solo entonces, se decide a actuar, buscando la forma de estar en un conflicto, que posibilite atacar al impostor que había seducido a su propia madre y había dado muerte a su padre el rey.
El desenlace es por todos conocido, después de hacerse el loco por un tiempo, consigue armarse con la ocasión de un duelo. La madre sin saberlo bebe el veneno que el Rey traidor y fraticida tenía reservada para su hijo siempre amado, en el duelo es herido por la punta del acero también envenenado del arma traicionera de su contrincante, él hiere a su vez de muerte a su contendor, la madre en la última lucidez de la agonía logra ponerlo sobre aviso.
Hamlet hiere con el acero envenenado al rey diciendo: veneno ejecuta tu obra. Luego levanta la copa obligando al tío incestuoso a beber de su propia mortal medicina. Finalmente muere el protagonista, entrando magistral y dignamente al mundo del silencio.
Esta obra colosal, debe su prestigio, a que ha sabido interpretar a todas las tragedias políticas hasta nuestros días. El argumento es el mismo y resulta fácil encontrar en sus personajes a los homólogos contemporáneos.
El pueblo de Chile, arrinconado por una sistemática política patrocinada por el poder ejecutivo de turno y consecutivamente por ya más de 34 años, aún en un duelo con los servidores del poder que le tienen la soga al cuello y virtualmente paralizado y condenado a morir, tiene la chance de una resolución. Existe la posibilidad de revertir el orden del desenlace. Todo esto, en virtud de la palabra en todas sus acepciones disponibles, debe sacar fuerzas de flaquezas y golpear, y “…continuar golpeándolos, con el deslumbrante relámpago de la palabra…”
piposalvatierra@yahoo.es
