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Agosto 20, 2026

Papel y lápiz

Puesto que escribir, no es más que la expresión de una felicidad, de practicar el goce, el placer de expresar, de jugar con la ubicación de las palabras, de improvisar fórmulas que nos hagan caer lentamente de espaldas ante el mundo de conceptos que tenemos frente a nuestros ojos; escribir entonces, que es como respirar, es lo único que veo a mano para sostener la esperanza de que el hombre no dejará de ser hombre.

Chile, Chile lindo, eres una entelequia, aunque me duela. Tu Historia, tu gran novela aún no se termina de escribir, porque tú solo has generado poetas. Eres el país de los 4 grandes, que en realidad no son más que tres. (Vicente y Nicanor). Tu novela se conoce entre bambalinas porque el resto se ha dedicado por completo a poetizar.
 
Aquí atentos al devenir, sabemos que se ha escrito el final de la historia, mas estamos conscientes que pisamos sobre una inmaculada hoja en blanco. Solo nos resta escribir. He aquí la invitación. Lo otro es cambiar de rubro.
 
Acaso alguien concibe un giro a estas alturas, que nos saque del repetido discurso. ¿ Alguien sabe cómo expresar el camino hacia la felicidad?. Consideremos que los grandes hombres han muerto.
 
¿Alguien que lee estas palabras quiere vencer a la muerte?. Vencer el final que se guarda para esta gran novela llamada Chile. Escribir y leer, las dos caras de la escritura, rutina que practico con rigor de monje trapense. Leo y escribo lo que se me ponga por delante, las 24 horas del día. Patria o muerte.
 
 Es así como asistimos a los revolcones de los protagonistas, a la intriga. Así nos sorprendemos con un relato confuso. Los villanos juegan a ser los jovencitos, los jovencitos tampoco eran tales. El pueblo allí paciente, cobrando quincenalmente “ el finiquito” puesto que ahora no se cobra el salario o sueldo. Pregunta si es que no lo crees, ese obrero que ves con casco amarillo o rojo, cobra un finiquito, que es la fórmula  que tienen los patrones para burlar la ley que rige el contrato de trabajo. Finiquito es sinónimo de salario en el habla popular. Todo esto después de 17 años de dictadura, de 17 años de transición hacia la democracia, de 17 años de Concertación de partidos por la democracia.
 

Sumando y restando. Vamos de mal en peor.