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Agosto 19, 2026

Carta a Al Gore

Señor Albert Gore
Probable próximo pdte. de los Estados Unidos de Norteamérica
Amigo de la Tierra
Promotor de la paz
Gran amigo de la Gran nación del norte
Presente
 
La Tierra está enferma. Su mal: la ambición desmedida de algunos humanos que intentan poner a su servicio todo el ancho mundo. Todo lo quieren: el agua, los minerales, los recursos forestales y pesqueros, la biodiversidad. Esto, además del trabajo de los hombres y mujeres, a quienes aplastan al igual que hacen con los árboles y otros seres vivos. Y esto, ¿Para qué?: Para tener más y más cosas y con ello ocultar el vacío de una existencia carente de sentido.

Sucede en su país. Y también en el nuestro. Todo se mide con dinero. Y la creación de este se convierte en un bien que disfrazado de otros conceptos como crecimiento, se constituye en un valor en sí mismo. Las instancias de socialización más importantes como la televisión, la publicidad, el cine, los noticiarios, los diarios, promueven este reinado del dinero que se extiende por todo el mundo.
 
El sistema capitalista, como bien ud. lo sabe, está en el origen de la revolución industrial. Y está es la principal causante de los males que enferman nuestro querido planeta. Pero la ambición no parece conocer freno. No importa que la destrucción afecte incluso la vida en la tierra: siempre se quiere más. Es una locura. El capitalismo de Estado o socialismo de la Unión Soviética también fue nefasto para el medio ambiente. Es justo aclararlo.
 
Chile: El laboratorio de las reformas neoliberales
 
En el caso chileno la situación es verdaderamente dramática. Después del golpe de 1973, en el que el general de ejército Augusto Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende (con ayuda del Gobierno de EEUU, como demuestran documentos desclasificados de la CIA), Chile se ha convertido en uno de los centros mundiales del poder de la derecha y de las grandes corporaciones en el mundo.
 
Durante los primeros años del mandato de Pinochet, su gobierno se vinculó a los grupos criminales de ultraderecha más importante del planeta como la Fraternidad Corsa, los grupos terroristas anticastristas cubanos, la mafia cruceña (Bolivia). Los jefes de estos grupos, cuando llegaban a Chile, eran tratados como visitas de Estado.
 
Pinochet y su mano derecha, Manuel Contreras, impulsaron el Plan Cóndor, que unió a los aparatos represivos de todas las dictaduras sudamericanas durante los setentas. Todo ese potencial de mal se dio en forma paralela a una brutal represión interna a cualquier grupo o persona que haya de alguna manera participado en el gobierno de Allende, o que se opusiera al exterminio diario. Además de asesinarse a más de tres mil personas, cientos de miles fueron torturadas o obligadas a partir al exilio.
 
Pero la represión no sólo se limitó a la venganza de las clases privilegiadas y de Estados Unidos, por las expropiaciones de empresas y tierras ocurridas durante el Gobierno de la Unidad Popular (1970-73).
 
Y es que una vez derrocado Allende se gestó una alianza estratégica -con propósitos de largo alcance- entre los grandes acaudalados chilenos, funcionarios de derecha, el diario El Mercurio (que lo invita a Chile a ud.) y magnates extranjeros, todos asesorados por el padre de la economía neoliberal de Chicago Milton Friedman. Estos impusieron la idea que Chile se constituyera en el laboratorio de las grandes reformas capitalistas de la última fase del siglo pasado. Se abandonaban con ello, los conceptos económicos de J. M. Keynes, como el pleno empleo y el rol articulador del Estado en el desarrollo económico. Políticas que en Estados Unidos fueron impulsados por Franklin Delano Roosvelt y en Chile por Pedro Aguirre Cerda (1938-1941).
 
Pinochet, apartándose del nacionalismo de los militares sudamericanos, entregó la dirección económica a los discípulos de Friedman. El Estado comenzó a privatizarlo todo partiendo por las pensiones de los trabajadores (reforma que se quiere hacer ahora en Estados Unidos), la salud, la educación, las empresas energéticas, las concesiones mineras y de pesca. Se argumentaba que el Estado era ineficiente asignador de recursos y que esto, de mantenerse, provocaría el colapso del sistema. Pero el hecho que Chile estuviera gobernado por militares con un sucio prontuario internacional en materia de violaciones a los derechos humanos impedía que fluyera la inversión capitalista a gran escala. El pudor y las sanciones económicas al régimen de Pinochet lo impedían.
 
Fue entonces que Estados Unidos se volcó decididamente –a fines de la década de 1980- por la democratización de Chile. Y las fuerzas democráticas que condujeron la transición chilena, se acercaron a la administración de Ronald Reagan y al bloque de poder dominante en Chile en la era de Pinochet. Los trabajadores, campesinos, la gente humilde, quedó fuera del nuevo pacto que se creó en los hechos.
 
De esta forma, la transición chilena a la democracia fue consolidando el orden político, económico y social construido por el régimen de Pinochet: el orden neoliberal. Este se basaba en la depredación de los invaluables recursos naturales de Chile, en la privatización de las empresas estratégicas, en la apertura de la economía a las exportaciones y en la explotación de los trabajadores. Y de laboratorio, Chile pasó a ser el modelo del sistema ultracapitalista en el mundo.
 
La devastación de Chile
 
Chile es un hermoso país. Tanto es así que desde que llegaron los europeos hace casi 500 años, se le llama: “La copia feliz del Edén”. Hermosos bosques que parecen sacados del paraíso todavía cubren importantes zonas del sur. Lo mismo ocurre con glaciares, lagos y extensos salares.
 
Pero todo esto está cambiando a una velocidad mayor que lo que denuncia su famoso documental (Una verdad inconveniente). Enormes extensiones de bosques nativos están siendo arrasadas por empresas forestales y celulosas. Es tanto el poder de estas que sus dueños ya están entre los más ricos del mundo (grupo Matte y Angelini) según el ranking Forbes. Ellos han plantado millones de hectáreas de especies exóticas como el pino insigne y el eucalipto, desplazando a pequeños campesinos e indígenas mapuches. Estos últimos constituyen el principal pueblo originario de Chile, cuya valía fue retratada por el gran poeta español de la conquista Alonso de Ercilla, en su magnífica obra La Araucana (1550).
 
Las plantaciones forestales devastan la tierra y las napas subterráneas acabando con la vegetación y fauna nativa. Esto impide una forma de vida y de relacionarse con la naturaleza que esconde misterios de una belleza insondable. Y ha provocado, la miseria del pueblo mapuche que se ha visto obligado a dejar sus tierras o a dar una dura lucha contra las empresas forestales.
 
Además de lo anterior, el aire de muchas ciudades y regiones se encuentra hiper contaminado por el uso de las más sucias fuentes de energía como el pet coke, que es altamente cancerígeno. Los hermosos canales australes han sido devastados por la producción de salmones. Los mares están siendo arrasados por las empresas pesqueras, a las que todavía -y contra la tendencia mundial-, les es permitido capturar mediante redes de arrastre todo lo que pillan a su paso. La prístina Patagonia está siendo amenazada por inmensas represas que amenazan su virginidad. Y el Gobierno y el Parlamento, protegidos por la “gran prensa”, amparan esta situación.
 
El cobre
 
A pesar de cubrir sólo el 0,25% de la superficie terrestre, nuestro país contiene cerca del 50% de las reservas económicamente viables de ser explotadas de cobre del mundo. Y sin el cobre, prácticamente no puede funcionar el sistema productivo a nivel mundial. Todo aparato que transmita electricidad se hace con cobre –es el mejor conductor eléctrico- y cada vez se consume más.
 
Y es la fase de transición a la democracia, iniciada en 1990, que Chile empieza a entregar estos recursos a los grandes capitales mundiales. De controlar menos del 10% de la producción hasta 1989, las grandes empresas mineras han pasado a ocupar el 70% de la producción chilena. Estas cifras son relevantes si se considera que Chile produce más del 40% del cobre que se comercializa a nivel mundial.
 
Según informes del Banco Central de Chile, sólo el año pasado (2006) las transnacionales mineras sacaron del país más de 25.000.000.000 de dólares en intereses y utilidades. Este dinero es equivalente a la suma de los ingresos de todos los trabajadores chilenos durante un año. Consideradas estas ganancias, resulta contraproducente que las empresas transnacionales mineras, casi no paguen impuestos ni regalías (royalty) en Chile, como demostró un Informe del Senado chileno de 2004. Y más grave, están provocando una catástrofe ambiental de dimensiones apocalípticas.
 
Fue el hecho que Chile nacionalizara el cobre -en julio de 1971-, con la aprobación de la unanimidad del Parlamento- el que determinó la intervención de Estados Unidos en nuestro país. Dicen que cuando el secretario de Estado Henry Kissinger supo de la nacionalización del cobre, rayó el nombre de Chile sobre una libreta. Era señal que la osadía sería castigada. Y lo fue duramente.
 
La producción minera amenaza seriamente los glaciares de la cordillera de los Andes, en la frontera chileno-argentina. Un Tratado minero firmado el 2000, prácticamente entrega esta inmensa y estratégica región, que alimenta el 70% de los ríos de Chile gracias a sus glaciares, a grandes corporaciones mineras, entre las que destaca la Barrick (en parte es propiedad del ex presidente George Bush). Esta empresa intentó limpiar su sucia imagen, al querer auspiciar su venida a Chile.
 
Pascua Lama se convertirá (si lo permitimos), en una de las minas de oro más grandes del mundo. Implica la destrucción de tres glaciares en las proximidades de una de las zonas más áridas del planeta como es el desierto de Atacama. Y del río Huasco, cuyas aguas alimentan un hermoso y fértil valle donde viven más de setenta mil personas. El Huasco es el último río de importancia del norte de Chile que aun no ha sido contaminado por la minería. Numerosas ciudades nortinas viven un impactante déficit de agua. Incluso algunos poblados ya han desaparecido junto a la ausencia del vital elemento.
 
Pero eso no es todo. Pascua Lama es el primero de muchos proyectos de alta montaña que se quieren hacer en la frontera. Si se hace, nada impedirá que decenas de proyectos mineros de alta montaña sean permitidos. Y con ello se amenaza la existencia misma de la vida en Chile, puesto que el 70% de los ríos de Chile nacen en los glaciares de la alta cordillera.
 
¿Qué hacer?
 
Chile ha privilegiado en los últimos años únicamente la ganancia de los inversionistas desatendiéndose el cuidado medioambiental y la protección de los trabajadores. En la creación de esta situación ha sido clave el rol del empresariado y de su vocero: El Mercurio.
 
¿Sabía usted querido amigo Al Gore que las personas que le invitan, el gran empresariado chileno representado por Sebastián Piñera y El Mercurio, han favorecido casi sin excepción los grandes proyectos de explotación económica no importando sus consecuencias ambientales? Incluso han menoscabado a los defensores de la naturaleza calificándolos de extremistas y de oponerse al desarrollo. Lo hacen todo el tiempo.
 
Señor Gore, Nosotros también luchamos por la defensa del planeta. Por eso es que nos duele que usted se junte –en su visita a Chile- sólo con los principales artífices de la destrucción de nuestro país. Estos intentarán usar esta ocasión para presentarse –a pesar de ser mentira- como defensores de la causa planetaria.
 
Por eso es que le pedimos que también nos escuche a nosotros, comunidades en conflicto con grandes empresas contaminantes y asociaciones urbanas que luchan por la defensa del planeta. 
 
Queremos que todos juntos luchemos, no sólo por reducir las emisiones contaminantes, sino por cambiar la forma de vida que hace necesario el uso de tanta energía. Acabar con el sometimiento de unos sobre otros. Promover una cultura del amor y el respeto entre pueblos hermanos. Y por cierto acabar con la destrucción de las aguas, la desertificación –que en Chile es ya un gran problema-, la desaparición de las especies y la transformación de enormes zonas ecológicas.
 
Por eso le pedimos, que como autoridad mundial que es en la defensa del medio ambiente, que increpe a sus anfitriones y los haga pronunciarse sobre casos concretos que afectan Chile como el proyecto Pascua Lama, o la destrucción provocadas por la celulosas en el sur. Conmínelos a cambiar de actitud. Dígales que ningún proyecto económico puede ser a costa de la contaminación de ríos, derretimiento de glaciares, expoliación de los mares y del sufrimiento de los pueblos.
 
Si lo hace, todo nuestro querido Chile estará más cerca de alcanzar su objetivo de sacudirse de los parásitos que le están extrayendo toda su miel para llevárselas con ellos al mismísimo infierno.
 
Nos queda una tarea gigantesca, pero estamos seguros que juntos, será posible.
 
¡Bienvenido a Chile querido Al Gore!


Enrique Gaitán – Arturo Aliaga Bravo – Luis Faura: Councils of Alto del Carmen – Valle del Huasco; Julián Alcayaga – Comité de Defensa del Cobre; Concejo de Salud de Conay – Valle del Huayco; Pastoral Salvaguarda de la Creación – Alto del Carmen; Coordinadora Ambiental de Alto del Carmen; Constanza Bustamante, Mónica Evans, Marcela Saa, Bárbara Benítez y Francisco Marín, Coordinadora Ambiental Regional – Valparaíso.

 

Contact:  correodelapaz@gmail.com
Valparaíso – Chile