Viena.- El compositor y director de orquesta francés Pierre Boulez dará su adiós definitivo a los escenarios con el estreno de una ópera basada en un libreto del escritor ruso Fedor Dostoievski. Su despedida será el próximo sábado aquí, cuando dirija la puesta en escena de una obra de título sombrío, De la casa de los muertos. Una versión nueva sobre la original del checo Leos Janaceck, representada por primera vez en 1930.
Es tiempo ya, dijo a la prensa al aludir a su retiro y añadió: miren la edad que tengo.
Cumplió 82 años y, al parecer, ya no se siente con arrestos suficientes para los ajetreos y ráfagas de estres asociadas a aventuras como estas.
Su alejamiento del fragor de los teatros sugiere un descanso activo, como deja entrever cuando afirma que tal vez dentro de cinco años componga una ópera nueva. La creación es para mi fundamental, aduce, y requiere tiempo.
La crítica lo reverencia como uno de los renovadores, a brazo tendido, de la composición musical en la segunda mitad del siglo XX. Desde los 50 se dio a experimentaciones basadas en el sistema dodecafónico.
Es uno de los creadores más influyentes en el uso del serialismo aplicado a la dinámica, tono, timbre y ritmo, el serialismo integral. Entre sus mayores aportes figura la apertura de un estudio de música electrónica en el Centro Pompidou, de París.
Considerado uno de los más importantes del mundo, en el trabajan en alianza científícos y artistas empeñados en una tecnología informática aplicada a la musica.
Boulez acostumbra dirigir sus propias obras y otras de Debussy y Stravinski. En 1976 lo hizo con El anillo de los nibelungos, en ocasión del centenario del famoso ciclo de Richard Wagner, en el festival de Bayreuth. Tuvo éxito y ardió la polémica.
