Buenos Aires.- La 33 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires concluyó tras 19 días con mil 700 actividades culturales y el record de más de un millón 250 mil visitantes. El más grande evento de su tipo en Latinoamérica, de acuerdo con sus organizadores, ocupó este año la mayor área expositiva de su historia, 45 mil metros cuadrados, toda la disponible en la céntrica Sociedad Rural Argentina. Este año también estableció marcas en número de expositores, con mil 521 y en cantidad de países visitantes, con 58.
Durante estos días de intensa actividad, con la participación de novelistas, poetas, cuentistas, historiadores, humoristas y otros intelectuales de los países visitantes, se realizaron además foros vinculados estrechamente con el libro.
Entre ellos resaltan las XVII Jornadas Internacionales de Educación, el X Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro y el VIII Foro Internacional de Enseñanza de Ciencias y Tecnologías.
El tremendo impacto que tuvo el añó pasado en el público el Primer Festival Internacional de la Poesía se acrecentó sensiblemente en la segunda edición en esta feria, con la presencia de bardos de Cuba, Colombia, Venezuela, Chile y Paraguay, además de los argentinos.
Uno de los grandes logros de este año se debió a la gestión del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que celebró el pasado 28 de abril una noche de puertas abiertas con entrada gratuita que significó una presencia sin precedentes de público.
La mayoría de las casas editoriales presentes coincide en que este año tuvieron mejores índices de ventas, así como que el interés de los visitantes se centró más en la búsqueda de determinado título o autor que en las ofertas de bajo costo.
La presencia de Cuba se caracterizó por un stand provisto de lo último de la producción editorial del país y una representación importante de sus intelectuales.
Entre ellos estuvieron el poeta César López, Premio Nacional de Literatura 1999; Jorge Fornet, ensayista y director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, e Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro.
