Al parecer los empresarios grandes no están conformes con la conducta política que ha tenido la derecha regentada por Larraín & Larrain asociados. Han dicho que “la alianza se desmarcó del empresariado” por boca del presidente de la CPC el señor Ovalle. El señor Claro por su parte señaló “que los ciudadanos aspiran a que “exista una oposición”, pues ésta “siempre es necesaria para equilibrar y representar las cosas pendientes”. “Pero la oposición dispara en forma, a veces bastante irreflexiva, y no hay visiones a largo plazo”.
En otras palabras, los hombres de la derecha política están en rebeldía aún cuando han aclarado, que es temporal. El senador Larraín, mandamás de la UDI (Ultra Derecha Insaciable), no se conforma con el papel de segundones que les ha asignado la Historia de los últimos 17 años y mediante un golpe de timón cree tener la posibilidad en sus manos de romper la racha ganadora de la Concertación en las próximas presidenciales, queriendo dar señales de apoyo a los pequeños y medianos empresarios. De modo que han rechazado el proyecto presentado por los gobernantes, -que sí saben representar los intereses de los grandes empresarios- llamado depreciación acelerada. Los hombres políticos, consideran que ya es el tiempo de romper el hechizo que no les permite acceder al poder ejecutivo mediante elecciones y de paso desmentir la sentencia de los poderes fácticos que les asignan el rol dentro de un esquema sustentable: que “exista una oposición”, pues ésta “siempre es necesaria para equilibrar y representar las cosas pendientes” y ésta debe ser la Derecha que duda cabe.
El inminente triunfo en segunda vuelta de la derecha en Francia y los errores no forzados del gobierno en el tema del Transantiago seguramente han alentado esa escondida esperanza de acceder al poder. Han creído posible su sueño de gobernar.
Solo que la derecha francesa es una derecha republicana, respetuosa de los derechos de las personas. Jamás ha sido golpista.
Solo que a pesar de que en Francia existen los 3 tercios como en Chile y con segunda vuelta por lo demás, allá no hay binominal, que polariza al electorado, sacando la peor parte la derecha chilena que tiene la marca indeleble del pinochetismo.
El inminente triunfo en segunda vuelta de la derecha en Francia y los errores no forzados del gobierno en el tema del Transantiago seguramente han alentado esa escondida esperanza de acceder al poder. Han creído posible su sueño de gobernar.
Solo que la derecha francesa es una derecha republicana, respetuosa de los derechos de las personas. Jamás ha sido golpista.
Solo que a pesar de que en Francia existen los 3 tercios como en Chile y con segunda vuelta por lo demás, allá no hay binominal, que polariza al electorado, sacando la peor parte la derecha chilena que tiene la marca indeleble del pinochetismo.
Un verdadero golpe a la cátedra, que tendría consecuencias insospechadas, sería el blanqueo de la indecente imagen que proyecta la derecha mediante su concurso para modificar el antidemocrático sistema binominal. Lo demás es delirio.
