Citó los notables logros alcanzados con la Ley sobre Subcontratación que, lejos de convertirse en un elemento que incrementara la cesantía, como se vaticinó, ha servido, entre otras cosas, para mejorar las condiciones de seguridad e higiene en las empresa.
“Me atrevería a decir que lo más relevante que hemos tenido en la relación entre el Gobierno y los trabajadores es una real sensibilidad para escucharlos. No creo que ése sea un regalo, sino el reconocimiento a su condición de actores sociales y de que es fundamental escuchar sus opiniones -sin que eso signifique compartir todo”, puntualizó
Observó que “si no hay consensos mínimos entre los actores, las iniciativas laborales tienen un futuro incierto”.
De ahí que el eje de la labor del ministerio sea avanzar en las confianzas entre trabajadores y empleadores, especialmente en torno a que la negociación colectiva es un bien que importa a ambas partes.
El ministro del Trabajo reconoce que no se trata de un tema inmediato, pero sí para el año, razón por la cual espera que el proyecto respectivo sea enviado al Congreso antes de fin del 2007.
“La única posibilidad de avanzar simultáneamente en productividad y mejoría de una empresa y paralelamente en derechos y participación de los trabajadores es a través de la negociación colectiva”, subrayó Andrade.
Respecto del rol del Gobierno dijo que debe ser “un actor facilitador de este diálogo” y aunque reconoció que existe el tripartismo y que de ser necesario no habría problema que las autoridades sean parte activa de las conversaciones, recalcó su opción por impulsar la mesa bipartita.
“Este diálogo tiene que ir acompañado con instrumentos efectivos para mejorar la asimetría que existe en esta relación”, sostuvo y agregó que en esa línea se inscribe el proyecto de “crear una escuela sindical con financiamiento público que forme permanentemente a los dirigentes para enfrentar los temas de negociación”, el cual goza de gran aceptación también en la Alianza.
Entre las materias que la iniciativa debe recoger, el ministro mencionó la necesidad de ampliar el número de trabajadores que negocian, las materias a pactar, los mecanismos de la negociación, disminuir los instrumentos que impiden una negociación equilibrada y simétrica y dotar a los actores de la información, la formación y capacitación necesaria.
