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Agosto 20, 2026

Ejemplos que reconfortan

Algunos espíritus descreídos han osado atacar a la benemérita elite que asume la hercúlea tarea de dirigir los destinos del campo de flores bordado y el titánico desafío de poner la copia feliz del edén al frente del mundo civilizado, moderno, competitivo y rentable. Sobretodo rentable.  Ignorando los sacrificios consentidos por los dignos patriotas que no dudan en efectuar contorsiones circenses para sentarse junto a los esbirros del dictador a redistribuir el naipe, los criticones usan el anatema fácil, la condena ligera, la excomunión injusta y la sentencia huera.

Partiendo, ignoran los ejemplos que desde el primer mundo guían e iluminan el Via Crucis de nuestros esforzados héroes autóctonos. El de Paul Wolfowitz por ejemplo, que justifica la guerra como medio para extender la dominación del mercado y ha teorizado las intervenciones militares preventivas y la intimidación de los “competidores emergentes”. Como premio por sus aportes a la guerra de Irak Dobeliú Bush lo hizo nombrar presidente del Banco Mundial. Allí el inefable Wolfowitz se auto impuso la tarea de llevar adelante una cruzada contra la corrupción en los países pobres. Una de las primeras medidas que tomó fue ascender a su polola y aumentarle el salario en modo escandaloso. El azar hace bien las cosas: la polola de Wolfowitz es empleada del Banco Mundial. Al descubrirse el pastel “Wolf” rehusó dimisionar de su puesto con una cara dura digna de los nuestros lo que demuestra que el ejemplo cunde y nos falta menos para jugar en las grandes ligas.

Neelie Kroes es otro numerito. Esta liberal neerlandesa fue nombrada Comisario de la Unión Europa encargada de la libre competencia en noviembre del 2004 sin que nadie objetase que había tenido mandatos de administración en 43 grandes empresas e integrado el comité de dirección de doce grandes grupos industriales europeos. ¿Conflictos de interés? ¿Qué coño es eso? Cualquier parecido con lo que ocurre en la fértil provincia y señalada en la región antártica famosa no es pura coincidencia. Se trata de seguir el ejemplo del primer mundo a ver si, como prometió en su día Nicolás Eyzaguirre, les alcanzamos y superamos. A Neelie le reprocharon, en su propio país de origen, un patrimonio inmobiliario de origen no muy transparente y relaciones de negocios aun menos transparentes con Jan-Dirk Paarlberg, conocido mafioso de la plaza muy cercano, según la justicia holandesa, a una organización criminal especializada en extorsiones, falsificaciones y blanqueo de dinero. Cuestión ejemplos apuesto que te estás preguntando quién le copia a quién, ¿Ah?
 
El tema no para ahí. Sabido es que el FMI aboga por la flexibilidad laboral, y junto al FMI nuestra brava elite chilensis formada en Harvard y guarecida bajo el alero de Expansiva. El salario mínimo está en las nubes y los costes de despido son exorbitantes. Se trata pues de eliminar el uno y de bajar los otros. Si no me crees mira el ejemplo de Noël Forgeard, ex presidente de EADS, la empresa que fabrica entre otros los aviones Airbus. Noël Forgeard administró la empresa como lo hubiese hecho algún chapuza del Transantiago y ha sido imposible entregar los aviones A-380 ya vendidos generando una crisis tal que se hace imperioso eliminar más de 10.000 trabajadores. Noël Forgeard fue gentilmente despedido – como un alto cargo de Correos en la época de Lagos por decir algo -,  y para suavizarle la pena le dieron una indemnización de 8,5 millones de Euros, o sea más de seis mil millones de nuestros valerosos pesos que equivalen a cinco mil años de salario mínimo chilensis.
 
Razón tiene el FMI, los costes de despido son demenciales, sobretodo cuando se trata de tipos que dejan la empresa en la cuerera. Visto que más de alguien tosió a la idea de firmar el cheque tuvo que intervenir Thierry Breton – ministro de hacienda francés -, para prestar su lapicera y animarles a poner la rúbrica en el chocoso. Se trata del mismo Thierry Breton que por otra parte reclama más flexibilidad laboral como un Foxley cualquiera. No se puede negar que nuestra elite está al día en materia de “corporate governance” para no hablar de los métodos de gestión que permiten darle un último manotazo a la caja antes de cambiar de sinecura. En todo aquello no han inventado nada y se limitan a seguir los ejemplos que vienen de los buenos barrios. Aquellos en los que aprendieron el duro oficio de chorizos.