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Agosto 19, 2026

Que muera el sistema binominal

Pongámosle que “sólo los golpes electorales permitirán poner fin al sistema binominal” (1). Pongámosle que el universo de la casta política no sólo está constituida por elementos de la Derecha, sino que existen mayoritariamente elementos de “La auto denominada Concertación Democrática” que pertenecen también al conjunto llamado casta política.  Pongámosle que no importa el 5% o el 7% de los votos válidamente emitidos siempre y cuando esto se traduzca, de acuerdo al espíritu de la Democracia representativa, en el 5% o el 7% de representantes elegidos en ambas Cámaras.

Pongámosle que ya me cansé de intentar seducir a la Derecha de que cambie el sistemita ya que así jamás tendrá acceso directo al poder ejecutivo, que es realmente el que cuenta.
 
Lo cierto es que a estas alturas es impresentable la forma de elegir a los representantes del pueblo de Chile con el antidemocrático sistema bi-nominal. Definitivamente esta situación es mal vista por las mentes imparciales.
 
Peor aún es ignorar a las minorías en forma descarada, repartiéndose impúdicamente los votos de la Izquierda extraparlamentaria entre las sub-alianzas “por Chile” y “ Concertación de Partidos Por La Democracia”. La Izquierda extraparlamentaria por lo demás, es la Izquierda no contaminada, es la reserva que se guarda pacientemente para servir al pueblo de Chile.
 
La Izquierda espera con ansias poder reagruparse en un Frente Popular que dé cuenta de los desafíos del siglo 21 que está comenzando, es su genuina vocación, que más temprano que tarde tendrá lugar. ¿Qué sentido tiene retardar el reino de la verdad, si a la larga o a la corta llegará de todas maneras?.
 
Si realmente existen los 3 tercios y el tercero de estos tercios está artificialmente fragmentado en virtud del bi-nominal, entonces es legítimo pensar, que una representación parlamentaria, cualquiera ella sea, potenciará una opción presidencial, haciendo más visible el poder de esta minoría que comienza a crecer.
 
Todos esperamos que a la Derecha se le ponga en su lugar, ellos no tienen realmente eso “ del freno legislativo”, la Concertación debería hacer sentir su poder de mayoría, no los necesita para nada, aparte de su concurrencia para cambiar la Constitución antidemocrática y sabemos que ellos no están disponibles para asistir. En rigor no los necesita para nada más.
 
La Derecha debiera resignarse no solo a su papel de segundones en un sistema anómalo, debiera sincerarse con la Historia, asumir de una vez que el país es de todos, y que es posible permitirles ciertos negocios, siempre y cuando no atenten contra la salud y la felicidad de las personas que componen el vapuleado pueblo de Chile.
 
Ha llegado la hora de comenzar una empresa que tenga el único propósito de conseguir representación a un electorado que ha sido sistemáticamente excluido del Congreso Nacional. Creo que al pueblo no solo le interesa que se resuelva el problema de la locomoción pública en Santiago, también quisiera ser representado sin exclusiones en el Senado y la Cámara de diputados. No es cierto como asegura el senador Larraín, tratando de eludir infantilmente la discusión del tema, asegurando que eso le interesa solamente a la “clase política”. Es justamente todo lo contrario, a la “clase política” no le interesa cambiar nada, ni siquiera le interesa que se discuta de ello.
 
Sea como sea, aquí se está vulnerando groseramente los derechos políticos de una buena parte de la población. Tengo la mas acabada convicción, que los tiempos en que vivimos son propicios para generar una consulta que lleve la firma de cada ciudadano que esté por eliminar el sistema que produce esa exclusión.
 
Si como muchos pensarán, el órgano pertinente para hacer los cambios – el Congreso-, será refractario a millones de firmas, amparándose para ello en la Constitución Política de la República que tiene ciertas reglas, entonces yo sugiero que se haga el intento de todas maneras, habrá entonces camino recorrido, como para seguir abriéndose en estos tiempos globalizados, hacia algún foro o tribunal internacional que acoja estas legítimas demandas firmadas por el pueblo de Chile que obligue a reflexionar a la “canalla dorada”. Es necesario que el mundo sepa, que Chile mantiene una Democracia de mentira.
 
 
 
 

(1) Remitirse al lúcido artículo del columnista Rafael Gumucio Rivas titulado “los golpes electorales”en Clarín.cl