Madrid.- La prolongada batalla entre Alemania, Italia y España por el control de Endesa, la principal empresa eléctrica hispana, terminó con un acuerdo tripartito que redefine el mapa energético europeo vigente hasta hoy. El acuerdo zanjado la víspera por los ejecutivos de la alemana E.ON, la italiana Enel y la española Acciona, estos dos últimos con el control del 46 por ciento del capital de Endesa, actúa como una nueva repartición del potencial energético europeo.
E.ON, que abandona su obstinado esfuerzo por controlar el paquete accionario de Endesa, se compromete, además, a no lanzar ninguna Oferta Pública de Adquisición sobre ésta a lo largo de los próximos cuatro años.
Al mismo tiempo, no intervendrá ni obstaculizará el objetivo de Enel y Acciona de comprar más acciones para dominar el 50 más uno del capital accionario de la litigada empresa eléctrica española.
Pero a cambio, obliga a sus adversarias a venderle los activos que por ley deben liberar, lo cual facilitará un notable avance de E.ON en las posiciones del mercado en toda Europa, pero en particular España, Italia y Francia.
Se trata de una nueva redistribución del mercado en ese sector que al tiempo que trata de evitar violaciones de las normas antimonopolio, procura no afectar las estrategias transnacionales y además fortalecer a cada una de las tres corporaciones.
E.ON, considerado desde hace tiempo el primer grupo corporativo de su clase en el mundo, asume más del 20 por ciento de la capacidad de generación total de la eléctrica española Endesa y cae con ese poder adicional sobre los países del entorno.
De esa manera se convierte en la segunda eléctrica de Francia, el tercer operador de Italia y el cuarto de España, además de su dominio en Polonia, Turquía, Grecia y otros mercados en los que aumenta en 10 mil millones de euros sus valores bursátiles.
En el mercado español, la venta de algunas centrales de Endesa y el traspaso de Viesgo, filial de Enel, permitirán a E.ON alcanzar una cuota superior al 7,0 por ciento en la generación de electricidad.
No obstante, ese avance de E.ON en Europa, en especial la cuenca mediterránea, es muy inferior a lo que habría alcanzado si su OPA sobre la totalidad del capital de Endesa hubiese prosperado.
De haber tenido éxito, habría echado profundas raíces como el primer grupo energético europeo, con una presencia mayoritaria en el mercado español (40 por de la generación) y una mejor posición aún en su entorno.
Ahora habrá que esperar a que concluya ese “acomodo de carga transnacional” para ver en qué medida afecta al bolsillo del usuario el nuevo reparto del poder energético en esta parte de Europa.
