Según Adimark, esto es una señal clara de los costos que está teniendo para el gobierno la crisis del Transantiago, hasta ahora limitados a la zona metropolitana.
Los atributos personales de la Jefa de Estado se mantienen altos, pero al analizar la evolución de los sondeos, se observa una tendencia sostenida al deterioro desde diciembre pasado hasta la fecha.
La Concertación y la Alianza no muestran diferencias significativas en la percepción de cómo se están manejando. Ambos conglomerados son evaluados negativamente.
Sin embargo, el nivel de identificación con la oposición sube 4 puntos en marzo, para alcanzar a un 20 por ciento de la población, el mejor nivel para este conglomerado en los últimos 6 meses.
El sondeo incluyó varias preguntas respecto al nuevo sistema de transporte público y se pudo establecer que la evaluación global del sistema es muy mala, tanto en Santiago como en regiones.
Lo relativamente mejor evaluado del Transantiago es el costo para los usuarios, ya que un 22,2 por ciento de quienes han utilizado el sistema evalúan este aspecto positivamente.
Mientras que lo peor del Transantiago resulta ser “el tiempo de espera en los paraderos”, aspecto que apenas un 9,4 por ciento de los pasajeros aprueba.
La comodidad de los buses y la ubicación de los paraderos se ubican en evaluaciones intermedias a los dos aspectos anteriores.
Los principales responsables del Transantiago, en opinión de la ciudadanía, son las “Empresas Operadoras de las micros” (78,4 por ciento), seguido del ex Presidente Ricardo Lagos (69,5 por ciento) quien supera en responsabilidad al hoy destituido ministro Sergio Espejo (69,2 por ciento).
La Presidenta Bachelet aparece mucho más abajo, con sólo un 59,2 por ciento de las menciones.