google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 20, 2026

Censura en TVN: ¿A qué le temen los poderes?

Cada tanto sale al debate público algún episodio relacionado con el derecho a la información de la sociedad chilena, y el rol que en ella juega TVN en tanto televisión pública cuya independencia de los poderes del Estado, económicos, políticos, religiosos o de cualquier naturaleza debería ser incuestionable.

La reciente suspensión de la serie “Epopeya” a horas de su emisión no cae en la excusa de postergación sino de una evidente censura ejercida por la mayoría del directorio de TVN, el cual a instancias de su Presidente, el ex Secretario General de Gobierno Francisco Vidal, se hizo parte de la solicitud de Alejandro Foxley en el sentido de no emitir dicho programa argumentando “razones de Estado”, reponiendo un debate aparentemente resuelto a favor de la emisión.
 
Si bien el directorio posee las facultades para decidir estas materias, la pregunta que a estas alturas deberíamos hacernos es qué rol juega el Presidente del Directorio de TVN,  nombrado directamente por el Presidente o Presidenta de la República, quien debería promover al interior de la estación televisiva,  precisamente “por razones de Estado”, el acceso a la información, el pluralismo y la libertad de expresión consagrados al menos en la letra en nuestro país.
 
¿Tiene derecho un gobierno cuyo discurso central es el fortalecimiento de la democracia a desentenderse de una flagrante censura, porque en la cadena de presiones uno de sus eslabones es el Ministro de RREE?
 
Desde una postura pragmática -que tanto ha marcado el quehacer de político en la  última década- aparentemente el Canciller Foxley cumplió con  su  trabajo evitando herir alguna susceptibilidad vecina. El tema de la libertad de expresión o del derecho a la información en Chile, y en la televisión pública, seguramente no es su problema.

Pero sí lo es para el Presidente del Directorio nombrado por el Ejecutivo, quien debería demostrar mayor celo a la hora de ciertas decisiones que son de su competencia.

¿O acaso está allí el ex Ministro para disputar los minutos informativos en que aparece el Gobierno versus la Oposición? ¿O para asegurar las cifras azules porque el canal debe autofinanciarse, apoyando entonces la desaparición de la parrilla de programas culturales o de debate?
 
Hoy, a más de cien años de la Guerra del Pacífico, para la Televisión Pública no sería el momento de exhibir un documental sobre el tema. Similares argumentos , pero de manera más subterránea se esgrimieron cuando se postergó la emisión –proyectada  luego con cortes, por supuesto- de un documental sobre los 30 años del golpe, del realizador Cristián Leighton, por nombrar uno de los profusos casos que cada tanto nos lleva a debatir sobre la televisión pública que tenemos y la que merecemos.
 
¿A qué le temen los poderes? ¿A una ciudadanía bien informada? ¿A una sociedad madura capaz de escuchar y entender distintas visiones sobre hechos recientes o pasados? ¿A un país incapaz de analizar su historia  y de capturar sus matices?
 
No hay épica en este nuevo episodio de censura que asume que los chilenos podemos ser buenos consumidores y a la vez  precarios ciudadanos. Pero lo que sí parece existir aún hoy, es una patológica desconfianza y temor hacia la gente.
 
 
 
 

* Periodista, ex miembro del Directorio de TVN y Directora del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile..