Rafael Cárdenas, con fecha 05 de marzo reciente, señala en su artículo que, la disminución del ruido en el centro de Santiago, es “el único signo de eficiencia” de este “modelito”. Al respecto y como ciudadano alejado, afortunadamente de la Capital, puedo manifestar que, la disminución de decibeles, se debe solamente porque ha disminuido ostensiblemente la cantidad de máquinas, que es precisamente la gran falla del sistema; pero que cuando estas tengan que obligatoriamente ser repuestas, el ruido volverá, lamentablemente a su “normalidad” y más aún cuando serán máquinas antiguas pintadas, las que vuelvan a circular. Creo que como chileno, tendré derecho a opinar con lo que ocurre en Santiago, ¿no?
armandomedinaf@latinmail.com
