Somos un país acostumbrado a nunca definir las cosas cuando se deben, siempre esperamos el último momento y como tal, tenemos pavor a elegir solo una posibilidad.
Nos hemos transformado en el “Rey de los Consensos” y nunca sabemos que somos, solo estar al corriente de lo que más nos acomoda.
Es cosa de revisar la historia pasada y presente para darnos cuenta que lo que hablo, no es solo una opinión basada en lugares comunes, aunque depende de la lupa con que se mire, podría serlo, en el sentido que realmente son comunes estas situaciones que ocurren en cualquier momento y a plena luz del día, como si se tratase de la impunidad de un robo, acto delictual que solo nos provoca perjuicio frente a cualquier persona que califique dentro de la palabra Concreto .
La palabra Travestido, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) significa: “Disfrazado o encubierto con un traje que hace que se desconozca a quien lo usa”.
Para esta aseveración y confirmación de la palabra en cuestión, son mucho los ejemplos que tenemos para sacar a colación y demostrar que “cierta clase de chilenos”, por lo menos en cuanto a pobre idiosincrasia se refiere, tiene mucho que ver con esta mudanza de pieles según convenga.
Caso 1: Travestidos en la política.
He preferido empezar con este segmento, porque sin lugar a dudas es la fracción con más casos de travestismo en nuestro país. Para muestra un pequeño cogollo: Ricardo Lagos Escobar, anunciado por algunos como el mejor presidente de la república desde la llegada de la “democracia”, es el número uno de la lista.
Para justificar dicha aseveración, nos iremos a sus inicios como político. Partió en el Partido Radical, el mismo que persiguiera a otro travestido como Neruda (pero este personaje pertenece a otro segmento) para después pasar al Partido Socialista y al volver del exilio fundar el PPD, una colectividad instrumental que nació con la idea de derrocar al dictador, pero que terminado dicho lapso histórico se transformó en una mezcolanza de tendencias que hoy nadie entiende, es decir si se le pregunta al señor Lagos a que partido pertenece, él responderá al PS-PPD, dos que parecían hermanos pero que con el pasar del tiempo ha quedado demostrado que solo alcanza para vecinos o conocidos.
Por otra área de la política, la derecha, en la Alianza por Chile, me encuentro con otro caso de travestismo, pero en este caso es burdo. Uno de los slogan (utilizo el anglicismo porque ellos en sus reuniones y conferencias de prensa tienden mucho a esgrimirlos) dicta la jocosa frase “UDI Popular”.
Por favor de que estamos hablando, UDI Popular?.
Alguien me puede decir que tienen de populares los señores Larraín, Novoa, Chadwick, Lavín, De la Maza o las señora Van Rysselberghe, Matthei, Pérez o Cristi.
Me los imagino pasándolo chancho en sus vacaciones, disfrutando de churros y sopaipillas con mostaza en el tradicional Paseo de Cartagena o lo entretenido que debe ser para ellos acampar en las paradisíacas playas de Loncura, comiendo sánguches de mortadela y empinándose una cerveza Dorada de litro. Ni aunque los viera en misa de 7 de la mañana a 7 de la tarde todos los días les podría creer.
Otro ejemplo de travestismo son las Fuerzas Armadas, en este ítem del segmento cabe señalar que no todos funcionan de esta forma y que muchos por miedo al poder que significa tener un puñado de estrellas en las escarapelas, cometen un acto de travestismo que pasa erróneamente a violación y traición.
A este punto llego porque desde niño a uno le enseñan en el colegio que las fuerzas armadas están preparadas para defender al país, pero al parecer la historia nos demuestra que un gran porcentaje de los chilenos no pertenecen a la Nación, pues siempre que ha existido un golpe de estado, los garantes de la institucionalidad, el orden y la libertad, optan por cortar por lo más delgado, es decir, jamás se ha defendido al pueblo, sino que solo a los poderes fácticos que dicen mover el país.
Caso 2: La Farándula
Segmento muy ligado al primero, de hecho el afamado director de cine Raúl Ruiz, consultado por la política de nuestro país declaró “No me gusta hablar de farándula” a buen entendedor pocas palabras.
En esta sección nos encontramos “travestis” de tomo y lomo, el primer caso es el conocidísimo animador Sergio Lagos.
Cuenta la historia que un día de la década de los 90’ un inquieto muchacho de pensamiento izquierdista, junto a otros chicos de la “nueva intelectualidad democrática” se reunieron para realizar un canal de televisión –Con el aval del Estado y unos cuantos milloncitos de sus papis- que diera una mirada distinta a la tan ploma que se tuvo durante 17 años.
El proyecto se llamó Rock And Pop y el joven Lagos, un sabio comunicador para parte de aquella juventud, utilizó la pantalla chica, para con su estilo alternativo, intentar mover neuronas que dieran paso al cambio de pensamiento esperado para cualquier país que goza de una relativa salud económica y una apertura democrática, recién terminada la dictadura.
El proyecto televisivo duró menos que un estornudo de gato, o un recreo (como al parecer se lo tomaron) y varios de sus compañeros se fueron a redes privadas y estatales que, ellos, desde sus inicios detestaban, pero que el tiempo nos diría, soñaban con poder ingresar por las puertas de la Troya televisiva.
Pero el joven Lagos fue distinto y se fue a un canal pequeño (11) y fue el mentor de Panoramix, un programa dedicado a la crítica de los medios desde un punto de vista absurdo.
Aquí el Príncipe de los Realitys no dejó títere con cabeza, mofándose de los llantos de las misses, de los pauteados tarjetazos de la Bolocco a un picante y libidinoso Morandé, apoyando cuanta manifestación estudiantil (que en aquellas épocas no tenían los ribetes de hoy) todo por el alternativismo y depredación del ego más infame de las tribus urbanas, que no son otra cosa que el grito desesperado de la más chillona y consumista de las fans de cualquier artista que goza de sus 15 minutos.
Pero los días estaban contados, Sergio Lagos se vendió a la Babilonia de la televisión y los realitys, concursos de baile y festivales de viña fueron su casa y su pan. Se creyó el cuento del niño bonito y el carretero en una burda imitación de Jim Morrison, como caen la gran mayoría de los bufones.
Hoy goza de la corte y sus días de joven idealista murieron en los brazos de cuanta oportunista que se sube a su carro de pirotecnia.
En este segmento podríamos nombrarlos a todos ciertamente, casos emblemáticos como los periodistas de las secciones internacional y política, respectivamente, Ricarte Soto y Julio César Rodríguez, que terminaron vendiéndose al circo romano del rating como dos payasos que pretenden ser señor Corales.
O ahora último, el patetismo de ver la caída del otrora Rey del Chiste Corto, Álvaro Salas, recurriendo a sus ex.compañeros de Pujillay, en el escenario de la Quinta Vergara, para que no cayera lo que ya está en el suelo, su humor, perdido entre flashes fotográficos, enredos de faldas con minas de dudosa reputación y cuiquerío absurdo que le baja a todo roto con plata.
Caso 3. LA alta CULTURA.
Segmento destinado a mover las conciencias de una nación para su propio desarrollo, los “intelectuales” también son parte de este TravesChile.
Estaban llamados a generar los grandes cambios sociales que el nuevo Chile necesitaba, pero terminaron vendiéndose -y barato más encima- al poder de los incultos y pedestres de la política… Dios guarde a Bolaño y salve a Bertoni y Uribe que todavía están vivos!!.
Casos simbólicos como la salida de madre del poeta Raúl Zurita y su “Compañero presidente, compañero poeta” (Que yo sepa Ricardo Lagos con suerte le ha escrito una carta a la abuelita y jugando al pegar pegar) que lo llevaron a obtener el premio nacional de literatura, por sobre otros grandes poetas y escritores de la talla de: Armando Uribe, José Miguel Varas, Diego Maqueira, Oscar Hahn, Claudio Bertoni y Efraín Barquero, solo por nombrar algunos.
Pero también tenemos a toda la nueva narrativa chilena, los Collyer, Contreras, Eltit (la poeta maldita casada con el poder) y otro que no pertenece a esta generación, pero que igual es un Caradura, me refiero al señor Skarmeta, que buscando la belleza y la estética de Baudelaire y Borges se perdieron en cuanto lobby con whisky y centolla para ganar concursos que llevan nombres de poetas que se alimentaron con “cuea” de tallarines y arroz, y en cuanta sala de embajada que pudiesen meterse, depredándose entre ellos, al más puro estilo de “Ya parte el Galgo Terrible” figurando un espectáculo de lo más bochornoso que se ha visto en los últimos 100 años.
Aquí también caen pintores, escultores, cineastas, si cineastas señor Littin –después del Chacal de Nahueltoro a dormir en los laureles- siempre son los mismos, los Fondart ya parecen sus líneas de créditos personales.
Caso 4: El Sistema.
Para terminar con el festival del travestido, quiero culminar con quien concibe esta “Degeneración de los Géneros”, pero no me refiero al género sexual –nada tengo contra ello mientras se me respete- si no contra el humano.
El caso más patético de travestismo sistemático son las AFP. Llegaron a Chile junto con el rodar de los años 80’, venían con la promesa de sepultar el antiguo régimen previsional.
Llegaron como los Reyes Magos con la “buena nueva predicando la palabra”, pero no así la propiedad, aunque en cierta forma si, pero sus propiedades y no solo las cuidaron sino que las multiplicaron. Travestidos por representar la ilusión de quien trabaja toda una vida diciéndoles que cuidarían su dinero, el problema decantó en que se les olvidó decir que solo era cuidar por 30 o 40 años, para regresárselos intacto, tal cual lo depositaron en sus bolsillos.
Chiletravestido, nada raro, todo dicho, y mejor termino con esta columna, si no capaz que me desdiga de todo lo antes dicho.
La palabra Travestido, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) significa: “Disfrazado o encubierto con un traje que hace que se desconozca a quien lo usa”.
Para esta aseveración y confirmación de la palabra en cuestión, son mucho los ejemplos que tenemos para sacar a colación y demostrar que “cierta clase de chilenos”, por lo menos en cuanto a pobre idiosincrasia se refiere, tiene mucho que ver con esta mudanza de pieles según convenga.
Caso 1: Travestidos en la política.
He preferido empezar con este segmento, porque sin lugar a dudas es la fracción con más casos de travestismo en nuestro país. Para muestra un pequeño cogollo: Ricardo Lagos Escobar, anunciado por algunos como el mejor presidente de la república desde la llegada de la “democracia”, es el número uno de la lista.
Para justificar dicha aseveración, nos iremos a sus inicios como político. Partió en el Partido Radical, el mismo que persiguiera a otro travestido como Neruda (pero este personaje pertenece a otro segmento) para después pasar al Partido Socialista y al volver del exilio fundar el PPD, una colectividad instrumental que nació con la idea de derrocar al dictador, pero que terminado dicho lapso histórico se transformó en una mezcolanza de tendencias que hoy nadie entiende, es decir si se le pregunta al señor Lagos a que partido pertenece, él responderá al PS-PPD, dos que parecían hermanos pero que con el pasar del tiempo ha quedado demostrado que solo alcanza para vecinos o conocidos.
Por otra área de la política, la derecha, en la Alianza por Chile, me encuentro con otro caso de travestismo, pero en este caso es burdo. Uno de los slogan (utilizo el anglicismo porque ellos en sus reuniones y conferencias de prensa tienden mucho a esgrimirlos) dicta la jocosa frase “UDI Popular”.
Por favor de que estamos hablando, UDI Popular?.
Alguien me puede decir que tienen de populares los señores Larraín, Novoa, Chadwick, Lavín, De la Maza o las señora Van Rysselberghe, Matthei, Pérez o Cristi.
Me los imagino pasándolo chancho en sus vacaciones, disfrutando de churros y sopaipillas con mostaza en el tradicional Paseo de Cartagena o lo entretenido que debe ser para ellos acampar en las paradisíacas playas de Loncura, comiendo sánguches de mortadela y empinándose una cerveza Dorada de litro. Ni aunque los viera en misa de 7 de la mañana a 7 de la tarde todos los días les podría creer.
Otro ejemplo de travestismo son las Fuerzas Armadas, en este ítem del segmento cabe señalar que no todos funcionan de esta forma y que muchos por miedo al poder que significa tener un puñado de estrellas en las escarapelas, cometen un acto de travestismo que pasa erróneamente a violación y traición.
A este punto llego porque desde niño a uno le enseñan en el colegio que las fuerzas armadas están preparadas para defender al país, pero al parecer la historia nos demuestra que un gran porcentaje de los chilenos no pertenecen a la Nación, pues siempre que ha existido un golpe de estado, los garantes de la institucionalidad, el orden y la libertad, optan por cortar por lo más delgado, es decir, jamás se ha defendido al pueblo, sino que solo a los poderes fácticos que dicen mover el país.
Caso 2: La Farándula
Segmento muy ligado al primero, de hecho el afamado director de cine Raúl Ruiz, consultado por la política de nuestro país declaró “No me gusta hablar de farándula” a buen entendedor pocas palabras.
En esta sección nos encontramos “travestis” de tomo y lomo, el primer caso es el conocidísimo animador Sergio Lagos.
Cuenta la historia que un día de la década de los 90’ un inquieto muchacho de pensamiento izquierdista, junto a otros chicos de la “nueva intelectualidad democrática” se reunieron para realizar un canal de televisión –Con el aval del Estado y unos cuantos milloncitos de sus papis- que diera una mirada distinta a la tan ploma que se tuvo durante 17 años.
El proyecto se llamó Rock And Pop y el joven Lagos, un sabio comunicador para parte de aquella juventud, utilizó la pantalla chica, para con su estilo alternativo, intentar mover neuronas que dieran paso al cambio de pensamiento esperado para cualquier país que goza de una relativa salud económica y una apertura democrática, recién terminada la dictadura.
El proyecto televisivo duró menos que un estornudo de gato, o un recreo (como al parecer se lo tomaron) y varios de sus compañeros se fueron a redes privadas y estatales que, ellos, desde sus inicios detestaban, pero que el tiempo nos diría, soñaban con poder ingresar por las puertas de la Troya televisiva.
Pero el joven Lagos fue distinto y se fue a un canal pequeño (11) y fue el mentor de Panoramix, un programa dedicado a la crítica de los medios desde un punto de vista absurdo.
Aquí el Príncipe de los Realitys no dejó títere con cabeza, mofándose de los llantos de las misses, de los pauteados tarjetazos de la Bolocco a un picante y libidinoso Morandé, apoyando cuanta manifestación estudiantil (que en aquellas épocas no tenían los ribetes de hoy) todo por el alternativismo y depredación del ego más infame de las tribus urbanas, que no son otra cosa que el grito desesperado de la más chillona y consumista de las fans de cualquier artista que goza de sus 15 minutos.
Pero los días estaban contados, Sergio Lagos se vendió a la Babilonia de la televisión y los realitys, concursos de baile y festivales de viña fueron su casa y su pan. Se creyó el cuento del niño bonito y el carretero en una burda imitación de Jim Morrison, como caen la gran mayoría de los bufones.
Hoy goza de la corte y sus días de joven idealista murieron en los brazos de cuanta oportunista que se sube a su carro de pirotecnia.
En este segmento podríamos nombrarlos a todos ciertamente, casos emblemáticos como los periodistas de las secciones internacional y política, respectivamente, Ricarte Soto y Julio César Rodríguez, que terminaron vendiéndose al circo romano del rating como dos payasos que pretenden ser señor Corales.
O ahora último, el patetismo de ver la caída del otrora Rey del Chiste Corto, Álvaro Salas, recurriendo a sus ex.compañeros de Pujillay, en el escenario de la Quinta Vergara, para que no cayera lo que ya está en el suelo, su humor, perdido entre flashes fotográficos, enredos de faldas con minas de dudosa reputación y cuiquerío absurdo que le baja a todo roto con plata.
Caso 3. LA alta CULTURA.
Segmento destinado a mover las conciencias de una nación para su propio desarrollo, los “intelectuales” también son parte de este TravesChile.
Estaban llamados a generar los grandes cambios sociales que el nuevo Chile necesitaba, pero terminaron vendiéndose -y barato más encima- al poder de los incultos y pedestres de la política… Dios guarde a Bolaño y salve a Bertoni y Uribe que todavía están vivos!!.
Casos simbólicos como la salida de madre del poeta Raúl Zurita y su “Compañero presidente, compañero poeta” (Que yo sepa Ricardo Lagos con suerte le ha escrito una carta a la abuelita y jugando al pegar pegar) que lo llevaron a obtener el premio nacional de literatura, por sobre otros grandes poetas y escritores de la talla de: Armando Uribe, José Miguel Varas, Diego Maqueira, Oscar Hahn, Claudio Bertoni y Efraín Barquero, solo por nombrar algunos.
Pero también tenemos a toda la nueva narrativa chilena, los Collyer, Contreras, Eltit (la poeta maldita casada con el poder) y otro que no pertenece a esta generación, pero que igual es un Caradura, me refiero al señor Skarmeta, que buscando la belleza y la estética de Baudelaire y Borges se perdieron en cuanto lobby con whisky y centolla para ganar concursos que llevan nombres de poetas que se alimentaron con “cuea” de tallarines y arroz, y en cuanta sala de embajada que pudiesen meterse, depredándose entre ellos, al más puro estilo de “Ya parte el Galgo Terrible” figurando un espectáculo de lo más bochornoso que se ha visto en los últimos 100 años.
Aquí también caen pintores, escultores, cineastas, si cineastas señor Littin –después del Chacal de Nahueltoro a dormir en los laureles- siempre son los mismos, los Fondart ya parecen sus líneas de créditos personales.
Caso 4: El Sistema.
Para terminar con el festival del travestido, quiero culminar con quien concibe esta “Degeneración de los Géneros”, pero no me refiero al género sexual –nada tengo contra ello mientras se me respete- si no contra el humano.
El caso más patético de travestismo sistemático son las AFP. Llegaron a Chile junto con el rodar de los años 80’, venían con la promesa de sepultar el antiguo régimen previsional.
Llegaron como los Reyes Magos con la “buena nueva predicando la palabra”, pero no así la propiedad, aunque en cierta forma si, pero sus propiedades y no solo las cuidaron sino que las multiplicaron. Travestidos por representar la ilusión de quien trabaja toda una vida diciéndoles que cuidarían su dinero, el problema decantó en que se les olvidó decir que solo era cuidar por 30 o 40 años, para regresárselos intacto, tal cual lo depositaron en sus bolsillos.
Chiletravestido, nada raro, todo dicho, y mejor termino con esta columna, si no capaz que me desdiga de todo lo antes dicho.
