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Agosto 20, 2026

Aracataca celebra el cumpleaños 80 de García Márquez

 Bogotá.- Aracataca amanecerá hoy engalanada con flores amarillas para celebrar los 80 años de su hijo dilecto, el Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, quien inmortalizó su ciudad natal en su obra cumbre Cien años de soledad.

Desde bien temprano, todos los personajes de sus cuentos y novelas estarán presentes en el homenaje que le hará su pueblo, que por esas cosas de la vida no logró añadirle Macondo a su nombre para hacer imperecedero el recuerdo de su hijo más célebre.

Y como Aracataca, toda Colombia está hoy de fiesta por el onomástico del escritor vivo más importante de la lengua española, según varias encuestas, que lo colocan en segundo lugar después de Miguel de Cervantes y Saavedra.

Cerca de 250 intelectuales de todo el mundo también colocaron a Cien años de soledad detrás del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha en la lista de las 20 obras principales de todos los tiempos.

Revistas, diarios y medios de prensa locales reproducen desde hace varios días textos y escritos de amigos y admiradores del Premio Nobel, no dado a las celebraciones personales, aunque sí a que sus escritos sean leídos y conocidos por muchos.

Hoy más que nunca los colombianos se sienten orgullosos del Gabo, quien a los 80 años suma en este 2007 otras celebraciones, como los cinco lustros del Premio Nobel, las cuatro décadas de Cien años de soledad y los 60 años de la publicación de su primer cuento.

Tal vez el mejor reflejo del orgullo nacional está en el editorial del diario El Tiempo, el cual destaca que resultaba difícil pensar que el hijo del telegrafista municipal iba a convertirse en una de las mayores glorias de la literatura española.

No han sido de soledad estas ocho décadas de Gabo, afirma el rotativo, que recuerda la suerte de García Márquez de poder disfrutar hasta el cansancio en vida de su gloria.

Recuerda que en 1968, cuando apenas comenzaba el apogeo de su obra maestra, era tanto el agobio al que lo sometían sus lectores, que solo acudía a ciertas fiestas si el anfitrión colgaba en la puerta el siguiente letrero: “Prohibido hablar de Cien años de soledad”.

Para El Tiempo, aparte de sus celebrados méritos literarios, García Márquez tiene el muy importante de haber demostrado que el triunfo planetario no es monopolio de los ciudadanos de los países más desarrollados y poderosos.

Si tuviera que escribir hoy sobre sí mismo, Gabo quizás empezaría de manera parecida a su breve autobiografía de 1962: “Yo, señor, me llamo Gabriel García Márquez… Nací en Aracataca (Colombia) hace 80 años y todavía no me arrepiento”, concluye el diario.