Para matar al general, al querido jefe, se necesita un traidor que sea ahora el jefe y también sea general. Este general, el traidor, no vacila en su firme determinación, aún con la alta posibilidad, que se cumplió por lo demás, de matar también a la mujer de su jefe, que muchas veces fue la anfitriona de inolvidables veladas de genuina amistad, que compartían no hace mucho, con él y su esposa, la famosa mujer del traidor.
Para llevar a cabo sus propósitos, necesita de por lo menos 8 personas incondicionales, escogidas desde una sociedad ilícita que mandó a formar, con el propósito de perpetrar éste crimen y otros, a saber: Cinco oficiales del ejército de Chile (1), dos agentes civiles (2), y un sub-oficial (3). Se podría decir, que fue estrictamente necesario, la participación de una novena persona, agente civil de esta asociación (4), un jovencito estadounidense, hijo (5) del gerente general de la Ford, que hizo sus primeras hazañas, durante el gobierno republicano recién derrocado, en acciones de sabotaje que consistieron principalmente, en hacer volar con explosivos, oleoductos y torres de alta tensión.
En un momento crítico, de la relación amistosa que nació por iniciativa del propio Imperio, cuando éste decidió colocar al mando del pequeño país, al general que se hizo traidor precisamente en virtud de cumplir los deseos de la metrópolis y traicionó en consecuencia a su ejército y a su país, entonces, es que mandaron a buscar al agente civil de aquella asociación ilícita, autor material de los crímenes en serie, para que les contara entre otras cosas, el cómo fue que la empresa que lo reclutó, había tenido la osadía, de trasladar a sus agentes, a la tierra de la nación más poderosa del planeta, que hemos denominado Imperio, para cometer otro crimen con los mismos padrones de conducta del que estábamos comentando, a pocos metros del intocable Capitolio, el corazón del Imperio.
Para castigar al general por sus calificados crímenes, de su propia larga mano llamada DINA, se necesitaba un largo tiempo, tan largo tiempo, que el general dejó de existir, por muerte natural, mucho antes que concluyera este largo proceso judicial, sobreseyéndosele definitivamente por causa de muerte del imputado.
Entonces quedaron sus cómplices, que por lo menos eran las 8 personas incondicionales que éste necesitó, que de igual modo, han tenido un larguísimo proceso, que ha estado permanentemente cargado de una espesa nebulosa , que recién en estos días podría aclararse, para finalmente concluir.
Todo hace pensar, que a mediados de éste año (2007), habrá condena en primera instancia, dependiendo de si las defensas de los acusados plantean excepciones de previo y especial pronunciamiento, con el fin de retrasar temporalmente la etapa final del proceso.
En los próximos días estas defensas serán notificadas por el ministro(6). Entonces los abogados, contarán con 20 días prorrogables para hacer descargos, y pedir al ministro, antes que comience la etapa de plenario que diga si va a aplicar alguna causal de extinción de responsabilidad penal. Tomemos en consideración que existe la ley de Amnistía de 1978 y que dado el largo tiempo transcurrido en procesarlos tampoco serían imputables por que en el intertanto, se cumplió el plazo de prescripción.
Si el ministro no les da bola, lo declaran incompetente sin más miramientos, ya que es de todos conocido, que, el crimen se cometió en Argentina.
Si aún sobrevive el Juez, después de todos estos trámites, éste convocará a la etapa de plenario. Son 20 días de interrogaciones directas a testigos, acusados y peritos, luego de la cual, comenzará a redactar la sentencia de primera instancia, que obviamente puede ser apelada en la Corte de Apelaciones y finalmente en la Corte Suprema.
Tenemos para rato.
(1) Manuel Contreras, Raúl Iturriaga, José Zara, Cristhop Willike y Pedro Espinoza.
(2) Mariana Callejas y Jorge Iturriaga.
(3) Reginaldo Valdés.
(4) La DINA
(5) Michael Townley
(1) Manuel Contreras, Raúl Iturriaga, José Zara, Cristhop Willike y Pedro Espinoza.
(2) Mariana Callejas y Jorge Iturriaga.
(3) Reginaldo Valdés.
(4) La DINA
(5) Michael Townley
(6) Solís
piposalvatierra@yahoo.es
