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Agosto 18, 2026

Saddam Hussein fue ahorcado, se salvó Pinochet: Ahora falta Bush!!

Mientras se hacía el “juicio a Saddam”, escribíamos: Saddam fue un dictador que reprimió de modo sangriento al pueblo iraquí, especialmente a los chiítas y kurdos. Sin dudas es responsable de éste y otros crímenes. Sin embargo, este juicio sólo puede ser calificado como una farsa completa, propia de una “justicia colonial”.

En primer lugar, porque su verdadero objetivo no es “hacer justicia” a favor del pueblo iraquí sino cubrir con un manto de “legalidad jurídica” a la invasión y la ocupación de Irak por parte de tropas imperialistas, cuya excusa principal fue, precisamente, “liberar” ese país de la “tiranía de Saddam Hussein”.

En segundo lugar, porque el tribunal que lo juzgó es parte de un gobierno títere, agente de una ocupación colonial que ya causó 655.000 muertos en el país y utiliza de modo indiscriminado el método de la tortura y la matanza de civiles. Los crímenes cometidos por la ocupación son muchos mayores que los Saddam, pero ellos no son condenados ni juzgados. Por el contrario, son alentados por el gobierno estadounidense y sus títeres en Irak. Recordemos que el gobierno Bush acaba de aprobar una ley liberando la tortura a los prisioneros considerados “combatientes enemigos”.

En tercer lugar, con total hipocresía, se lo condena por un crimen que fue cometido en momentos en que Saddam era un aliado del imperialismo estadounidense y desarrollaba una guerra contra Irán, con el objetivo de debilitar a la revolución en este país (En 1979, una gran revolución obrera y popular derribó al Sha Pahlevi de Irán, uno de los grandes aliados del imperialismo en la región. En septiembre de 1980, utilizando como excusas diferencias de límites, Saddam, con el visto bueno del gobierno de EE.UU. inició la guerra e invadió Irán. En 1982, las tropas iraquíes ya habían sido expulsadas de la mayoría del territorio invadido, pero la guerra se extendió hasta 1988, con un alto costo en vidas y un debilitamiento económico de ambos países.).  De igual modo, En esos años, el imperialismo se calló la boca frente a los crímenes de Saddam, como siempre lo hace frente a todos los dictadores que le son útiles. Recordemos la respuesta que Franklin D. Roosevelt, entonces presidente de EE.UU., dio a quien le señalaba las atrocidades cometidas por Anastasio Somoza padre, en Nicaragua: “será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta“. Después de la invasión a Kuwait, en 1990, Saddam dejó de ser un “aliado” y pasó a ser un “enemigo”. Por eso, los crímenes antes aceptados ahora son “condenados”.” (Secretariado de la LIT, 11/11/2006 en www.litci.org).   Lo mismo se puede decir de otros “hijos de puta” del imperialismo, tal como Pinochet, por ejemplo, Noriega y el mismo Bin Laden, todos ellos “hijos de puta” del imperialismo yankee.  Hasta cierto momento, son suyos, después, son unos “terroristas”, “narcotraficantes”, etc..  Al respecto, hay que recordar algunos hechos que nos parecen algo interesantes:

1.- Con respecto a Bin Laden, se sabe que fue un “engendro” imperialista y les sirvió para combatir a los rusos cuando invadieron Afganistán (cuestión que después fue calificado como “un error”, por el entonces “marxista – leninista” Gorbachov).  Su guerrilla en contra de los estalinos invasores era financiada con miles de millones de dólares, hasta que se transformó en un “díscolo” o, más bien, se dio cuenta que ya había dado todo de sí para sus amos yankees y después dejó de ser necesario para ellos y pasó a ser “prescindible” o dicho de un modo más simple o popular, “había dado todo el jugo que tenía” y no se podía seguir “exprimiendo.
  Cuando los nazis, en la Segunda Guerra Mundial, invadieron la Ex – URSS (“operación Barba Roja”, a la cual destinaron más de 150 divisiones de ejército), no fueron pocos los rusos que, en un primer momento los apoyaron, pero después se dieron cuenta que eran tan criminales como Stalin y se decidieron a darle la pelea.  Lo mismo le ocurrió a Bin Laden: los yankees eran un “símil” nazi, al cual hay que declararle la “guerra santa”.  Digamos de paso que no están muy equivocados.  El mismo “Che” decía que el imperialismo (el yankee) era “el enemigo número uno de la humanidad” y que “no había que confiar ni un tantito así” en él, juntando los dedos dejando un hueco donde a lo mejor podría pasar “un camello por el ojo de una aguja”, pero Bush no pasa ni por un arco iris.

2.- Noriega, de la noche a la mañana, mejor dicho después que se declaró “independiente” y quiso decidir por cuenta propia el destino del Canal de Panamá, entonces pasó a convertirse en un “narcotraficante” para el “Tío Sam” (en otros tiempos “hermano Johnatan”).

3.- El propio Pinochet, hasta cierto punto, también era uno de los “delfines” del imperialismo, tanto yankee como inglés, pero también ya había dado “todo el jugo” que tenía y del “garrote” pasaron a la “zanahoria” o, como nosotros llamamos, pasaron, de una dictadura bonapartista a una transición “pactada por arriba”, sin el concurso de las masas, con el objetivo que no se derrotara al garrote (FF.AA.) y se desviaran las luchas hacia el terreno electoral, el cual ha sido no sólo el “mejor negocio” que se le ofrecía en esos momentos a los ya formados grupos económicos (los empresarios miden, para la toma de decisiones de inversión, tanto la rentabilidad como el riesgo y, a esa altura, el riesgo de seguir con Pinochet se hacía cada vez más alto, lo cual redundaba, para ellos, en una alta “tasa de costo de capital”) sino que también para los “dirigentes” de la concertación, los cuales, además de pasar a ganar suculentos sueldos, al igual casi como Pinochet, salieron “más ladrones que gato de campo”.
  Claro, lo estratégico para ellos (ambos) era salvar al capitalismo; es decir, la sacrosanta propiedad privada de los medios de producción y de cambio, de la cual tienen privado a más del 90 % de la población (Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad actual, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad. En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos. (“Manifiesto Comunista”, de Marx y Engels).  También está claro, a estas alturas, que quienes trajeron a Pinochet desde Londres fue la Concertación, esgrimiendo razones de salud y jugándosela por el mejor derecho a juzgarlo, por los “tribunales” chilenos y, al final, como ya se ha dicho hizo “perro muerto”, ya que se fue sin pagar.

Todo lo anterior es curioso ya que, si se miran algunas cosas históricamente, fue Nerón quien quemó Roma y culpó a los cristianos.  Hitler quemó el parlamento alemán y culpó a los comunistas.  Pinochet inventó el “plan zeta” y, finalmente, los únicos que han lanzado bombas atómicas en contra de población civil, (Hiroshima y Nagazaki) han sido los dueños de las fábricas de armamentos en EE.UU. y quienes son los que, en definitiva, controlan o definen en gran medida la política exterior norteamericana, vía “gobierno” de turno y, en este caso, Bush mediante, el cual también acusó a Saddam de poseer “armas de destrucción masiva” y, para encontrarlas invadió Irak con ya más de centenas de miles de muertos.  Pregunta: ¿porqué la ONU no lo secuestra y lo juzga como criminal y terrorista?, tal como ellos secuestraron a Noriega, por ejemplo?.  Repetimos: SADDAM HUSSEIN FUE AHORCADO, SE SALVÓ PINOCHET: AHORA FALTA BUSH.  La tarea es seguir sumando fuerzas para apurar el trámite.
 
Daniel Alarcón