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Agosto 18, 2026

Los dimes y diretes de la corrupta clase política chilena

¡Señor, dame tu fortaleza! –decía Don Gervasio del antiguo programa radial “La Familia Chilena”, pero ya ninguna fortaleza ni paciencia divina resiste los dimes y diretes de la corrupta clase política chilena con recíprocas acusaciones y recusaciones de corrupción, cobardía, obstruccionismo, autoinculpaciones, destrucción masiva, y otros etcéteras, sin que nadie, absolutamente nadie, adopte una postura seria para determinar el fondo de la cuestión.

El cuadro plástico que ofrece cada vocero de cada partido, de cada denunciante y cada denunciado en todo el “espectro” político chileno, es simplemente patético, una vergüenza, el colmo de los colmos.
De que son corruptos, no cabe la menor duda: son moralmente corruptos, la peor de las corrupciones, en la medida que con su pretendida indignación y furiosos ataques ‘ad hominem’ se las están arreglando para distraer a la opinión pública de las denuncias de fondo que son en extremo serias: apropiación de fondos fiscales para fines personales y partidistas.
Como ciudadano que paga fielmente sus impuestos al erario nacional, tengo derecho a que el Gobierno ordene a cada ministerio o repartición pública implicada en el escándalo que haga un sumario administrativo para determinar la efectividad de tales apropiaciones, aplique las medidas administrativas correspondientes y ponga toda la información del caso en manos de la justicia ordinaria de modo que los criminales sean juzgados como tales.
No hay otra manera de resolver el asunto y la solución depende única y exclusivamente del Gobierno.

serafinrodriguez@adelphia.net