Según el planteamiento del doble estándar , no interesa si un gobierno es dictatorial o no, siempre que sea amigo de Estados Unidos ,si hay mucha pobreza o si se violan los derechos humanos es lo de menos, fijarse en esos detalles suele llevar al establecimiento de gobiernos contrarios al interés estadounidense y la Kirkpatrick lo ejemplificaba con los casos de Vietnam, Nicaragua e Irán, entre otros. En ese contexto la guerra contra Saddam Hussein, considerado hasta los 90 como amigo de Washington, parecería una equivocación de los Bush, pero en estas cuestiones pesan también los asuntos económicos personales y de grupo, además de los geopolíticos o de carácter nacional.
Y es así que el cambio anunciado por Bush en relación a Irak por lo visto sólo se quedó en el cambio de secretario de Defensa. Ya el presidente y el nuevo funcionario han anunciado que se estudia el envío de más tropas con carácter permanente, porque según Gates “el fracaso en Irak sería una calamidad que perseguiría a nuestra nación, deterioraría nuestra credibilidad y pondría en peligro a los estadounidenses en las décadas venideras”.Las encuestas dicen que en Estados Unidos apenas el 28 por ciento respalda la política bushista en Irak, pero en el ámbito del doble estándar las opiniones de los ciudadanos estadounidenses tampoco importan.
LOS PRONÓSTICOS DE LA CIA
El sacerdote jesuita José Mullighan, originario de Estados Unidos y que trabaja con comunidades eclesiales de base en Nicaragua, en un análisis de las acciones del Comando Sur en América Latina, cita dos informes de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, contenidos en el libro “La Agenda Bush-Invadiendo al Mundo. Economía por Economia”,de Antonia Juhasz. El primero de los informes es del año 2000,se hacen cada cinco años, y en el se señala que “la marea creciente de la economía mundial creará muchos ganadores económicos, pero no levantará todos los barcos”,como consecuencia auguraba conflictos dentro y fuera de Estados Unidos porque los países, regiones y grupos abandonados y en el atraso enfrentarían la profundización del estancamiento económico, de la inestabilidad política y del alienamiento cultural que alentarían el extremismo político, étnico, ideológico y religioso, con violencia.
El informe de la CIA de 2005 estima que las características del mundo para el 2020 tendrían “un sentido más extenso de la inseguridad, incluyendo el terrorismo”.Sostiene que “los beneficios de la globalización no serán globales”,que incluso en países ganadores “persistirán grandes áreas de pobreza”,y que “La globalización sacudirá profundamente el statu quo generando enormes convulsiones económicas, culturales y consecuentemente políticas”.Concluye, por lo tanto, que “Los factores claves que produjeron el terrorismo internacional no muestran indicios de disminuir durante los próximos 15 años”.
El informe corresponde exactamente a la realidad que se vive tanto en los países industrializados como en los llamados en vías de desarrollo. La legislación que favorece al neoliberalismo y a la globalización protege a las élites y despoja de derechos y recursos a las mayorías que,además, son reprimidas si protestan y cuando la protesta es incontrolable se le imponen gobiernos dictatoriales. Los gobernantes que actúan a favor de las mayorías son desestabilizados o derrocados, los que gobiernan para el imperio y las minorías, como Pinochet, son considerados un ejemplo y en ese inmoral juego se rompe el tejido social y los individuos quedan a merced de los que detentan el poder, lo que tampoco importa en el marco del doble estándar.
EL POPULISMO
El surgimiento de corrientes políticas y gobiernos que expresan y representan a las mayorías ha generado un nuevo enemigo para Estados Unidos y sus aliados. A la larga lista de los bolcheviques, los socialistas, los comunistas, los terroristas y los populistas como enemigos principales, los ideólogos del norte han agregado una nueva categoría, son los llamados populistas radicales, que le quitan el sueño a los jefes del Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses, cuyos oficiales ignoran que a fines del siglo XIX, los populistas estuvieron a punto de acceder al gobierno de Estados Unidos, de hecho lo ganaron y se los quitaron con una serie de maniobras.
El caso es que los jefes del Comando Sur tienen como tarea principal contener al populismo radical, sin que hayan explicado qué alcances tiene esta denominación. Lo que sí está claro es que dicho Comando, que cuenta con representaciones en todos los países del subcontinente, tiene como tarea principal impedir que se expanda esa tendencia y garantizar así la defensa de los intereses de las empresas transnacionales.
A este respecto el padre Mullighan reproduce en su trabajo un párrafo del documento Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, de septiembre de 2002,en el que se manifiesta:“Vamos a trabajar activamente para hacer llegar la esperanza de la democracia, desarrollo, mercados libres y comercio libre a cada rincón del mundo”.A esto Antonia Juhasz y otros analistas lo consideran como una cruzada moderna para imponer ese modelo y como “la militarización de la globalización”.Y para que esto se concrete a satisfacción del imperio, también se necesita el doble estándar que podría conducir a un nuevo ciclo de dictaduras que los pueblos del Tercer Mundo no pueden impedir porque carecen del respaldo de gobiernos y partidos políticos de todos los signos.
