Santiago.- El comandante en jefe del Ejército, Oscar Izurieta, se reunió la mañana de este lunes con el cuerpo de generales de la institución en el edificio de las Fuerzas Armadas, cita en la cual se evaluaron todos los hechos ocurridos tras la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, informó Radio Cooperativa. Según trascendió, en la reunión privada, que duró más de dos horas, los generales analizaron las tensiones provocadas luego de la expulsión de dos oficiales que manifestaron su simpatía a la dictadura militar y a la forma en que llegó Pinochet al poder.
El general Izurieta convocó a esta reunión para evaluar la baja de un nieto de Pinochet, el capitán Augusto Pinochet Molina, y del jefe de la guarnición militar de Santiago, el general Ricardo Hargreaves.
Hagreaves fue destituido después de explicar a la prensa que había sido partidario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y que seguía siéndolo.
Un día antes, el comandante en jefe del Ejército había decido dar de baja al capitán Augusto Pinochet Molina, quien justificó durante el funeral de su abuelo el modo en que Pinochet llegó al poder, tras derrocar al Presidente Salvador Allende.
