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Agosto 18, 2026

Comunicado sobre deceso de Pinochet

El dictador Augusto Pinochet ha dejado de existir y se aleja sin haber asumido penalmente la responsabilidad por los crímenes cometidos durante la brutal dictadura de las Fuerzas armadas chilenas impuesta durante 17 años y cuyas consecuencias se hacen sentir aún hoy día para la sociedad chilena.

Queremos expresar nuestra solidaridad con las víctimas del terrorismo de Estado ejercido durante ese período dictatorial, pues la justicia chilena fue incapaz de condenarlo en los diversos procesos establecidos en su contra. Procesos motivados por las graves violaciones de Derechos Humanos y también por los delitos de evasión tributaria y falsificación de pasaportes utilizados en la gestión de sus cuentas bancarias en el exterior. La investigación iniciada sobre el origen de su fortuna se encuentra actualmente paralizada.
 
Queremos señalar que por estas consideraciones los homenajes al dictador, anunciados por el actual Gobierno en tanto que ex-Jefe de las Fuerzas armadas son inadmisibles y ello constituye un nuevo sufrimiento para las víctimas de la dictadura. Asimismo, los honores en tanto que ex-Presidente de la República no deben ser otorgados pues ello constituiría una verguenza más a agregar a aquellas ya vividas cuando el dictador fue recibido en el Congreso Nacional como Senador vitalicio y cuando el Parlamento le otorgó, sorpresivamente, la calidad de ex-Presidente brindándole la protección que él deseaba para evadir su responsabilidad judicial.
 
Valoramos positivamente el hecho que la Justicia española haya logrado su procesamiento en Londres en 1998 por delitos de tortura, lo que pudo permitir su detención fuera de Chile durante 503 días. La consecuencia de ello, es extremadamente importante, para la nueva etapa que se abre a la Justicia internacional en la persecución judicial de los dictadores.
 
Exigimos a las autoridades de Gobierno que su deceso no signifique borrar los horrores de la dictadura, ni menos la impunidad a los otros responsables, tanto civiles como militares. La dificultad para pronunciar sentencias condenatorias tiene su origen en la falta de voluntad política de los pilares del Estado, en concreto en el retraso y lentitud de la acción judicial.
 
Pinochet falleció procesado en diversas causas. Si no fue condenado, ello no lo exime de su responsabilidad penal pues sus crímenes fueron reconocidos por sus cómplices y definidos como presunciones fundadas en los diversos desafueros pronunciados por las Cortes en Chile. Esperamos que el juicio iniciado contra Pinochet y sus cómplices en Francia, por la desaparición de 5 prisioneros políticos franceses, pueda continuar y llegar a término.
 
Hacemos un llamado, a las múltiples organizaciones y personalidades a continuar apoyando las iniciativas de justicia, de lucha contra la impunidad y por el pleno ejercicio de los Derechos Humanos en Chile.
 
 
Paris, 10 de diciembre de 2006
 

Héctor Zavala, Carlos López, Luis Campos

Collectif pour les Droits de l’Homme au Chili (France)