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Agosto 18, 2026

PPD – Concertación: 16 años de corrupción

A más de alguien le puede llamar la atención “los atisbos de corrupción”, como dijo el Presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Leal, ex – dirigente del PC y hoy día PPD, que existen hoy día en el país.  La verdad es que por razones similares han caído gobiernos en otras partes del mundo, por ejemplo en Brasil, como Collor de Melo.  Por otra parte, este tema se puede visualizar históricamente, ya casi desde los comienzos del país, tal como lo describe y enumera el escritor y comentarista Rafael Luis Gumucio, en las páginas del diario “El Clarín”, interesante artículo que vale la pena leer, aunque discrepamos de sus conclusiones, ya que no plantea tareas concretas para  terminar con la misma.

En resumen, hace lo que todos los filósofos anteriores a Marx hacían: describían la realidad, cuando de lo que se trataba, según Marx y nosotros, es que había y hay que transformarla.  De igual modo, que bajo la dictadura militar haya florecido con más éxito esta antigua práctica, tanto de las clases dominantes como de las castas políticas que cada tanto les toca regentear el capitalismo, tampoco constituye ninguna novedad, puesto que es el sistema capitalista en su conjunto, como no podía ser de otro modo, el que tiene su basamento en la corrupción.  ¿Cómo puede visualizarse esto hoy día?, veamos lo que dice la propia ONU, a través del PNUD:  “Esta inequidad, explicó en Madrid Kemal Dervis, administrador de la agencia de la ONU, es mayor hoy que en 1820, cuando se inició la Revolución Industrial. … Dervis indicó que al inicio de la Revolución Industrial, la proporción de ingresos de los diez países más ricos con respecto a los diez más pobres era de tres a uno, mientras en el año 2000 la relación era de 47 a uno.
 
Lo mismo se repite a nivel de cada país, fundamentalmente en las semicolonias del imperialismo, hoy la mayoría en vías de recolonización.  ¿Cómo es posible que existan tamañas diferencias?: la corrupción es una de las explicaciones, sobre todo la política.  Esto es, el entreguismo vil y canalla de casi todos los gobernantes y partidos políticos que históricamente han utilizado al Estado como fuente de clientelismo político; es decir, de la cooptación a cargos de la administración pública es de donde principalmente se nutren y sacan sus votos.  Por eso es que la mayoría de los partidos se han transformado en meras agencias de empleo.  De igual modo, se han transformado la mayoría en traficantes, basados en el mismo clientelismo, de las necesidades básicas de las masas que el capitalismo genera y multiplica, a las cuales han (también históricamente) mantenido en la ignorancia, de la cual viven y les sirve como anillo al dedo a sus ambiciosos propósitos: sed o apetito incontrolado de ganancias y privilegios.  No por nada se dice que la mentira es una profesión, y ser parlamentario, casi sin excepción es, claramente, una profesión de las más cotizadas por “el mercado” hoy en día.  Lo anterior viene a echar por tierra la enorme cantidad de mentiras vertidas por los defensores de la “democracia”, de la “democracia en general”, de la “democracia pura”, llámense aliancistas o concertacionistas y a la cual le está poniendo todo sus empeño por entrar, el Partido Comunista.   Al respecto, ¿por qué la Dirección del PC y de la CUT no se la juegan a hacer una campaña de denuncia y llama a movilizaciones para encarcelar a los corruptos como una manera de pararla, tal como se la juegan por la campaña que hace (n) por el binominalismo, por ejemplo?. ¿Entonces ustedes quieren que vuelva la dictadura?, nos interpelan a veces sus representantes y los de la Concertación, al igual como en “La Granja de los Animales”, donde los estalinistas (los cerdos), para que los obreros no reclamaran, les decían: ¿acaso ustedes quieren que vuelva el Señor Jones?, o a los que tuvieran dudas: “porque no querrán ustedes que vuelva el Señor Jones, ¿verdad?”, y así ellos, la casta burocrática, privilegiada y gobernante, seguía haciendo su negocio.
 
Aquí también cobran plena validez las célebres tesis de Lenin sobre la “Democracia Burguesa y la Dictadura del proletariado”, de la cual los revolucionarios nos reivindicamos y que pone al desnudo el verdadero carácter de clase y dictatorial de la democracia burguesa.  La verdad es que estos señores, repetimos, casi sin excepción, lo único que defienden son sus privilegios, una posición cómoda, un buen pasar, sus buenos sueldos, a sus familiares que también van “mojados” con las ganancias obtenidas de la administración del sistema, de esta hipócrita democracia burguesa que no se puede mantener de otra manera que por medio de la violencia más extrema, de la coerción, mediante leyes cada vez más represivas, mediante un desproporcionado gasto en “defensa” (de ellos mismos, por supuesto) y de la sacrosanta propiedad privada de los medios de producción, la cual defienden política y militarmente, genocidios incluidos, tal como el de 1973.  Por supuesto, todo eso a cambio de la miseria, cesantía y los bajos sueldos de los trabajadores.
 

La verdad es que, y esto sí es cada día más cierto, hoy aparece como más generalizada y descarada.  Por cierto, cuando esto no les resulta, recurren también a prácticas antiguas: asesinan a quienes no siguen o se ponen en su camino, tal como se hacía en la dictadura (caso armas a Croacia, por ejemplo).  ¿Irán a hacer lo mismo los militantes de la Concertación con los que no se corrompen de sus filas?, ¿los irán a expulsar?., o es que, como dice el Senador Flores, del PPD, se trata de una “pandilla”?. ¡¡Qué lejos están estos “pandilleros” de Marx- Engels, de Lenin, de Trotski, de Luis Emilio Recabarren, de Clotario Blest y otros pocos contados con el dedo de la mano!!.   La verdad es que, para nosotros, los militantes del PRT sigue teniendo más validez que nunca nuestra consigna que sacamos desde el primer día de asumida la nueva coalición gobernante: ¡¡ NINGUNA CONFIANZA EN LA CONCERTACIÓN !!, .  Con esto, no hacemos más que, modestamente, seguir los consejos de Lenin: “la pequeña burguesía le enseña a las masas a confiar en la burguesía.  Nosotros, los bolcheviques, les enseñamos a desconfiar de ella”.