google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Corrupción: ¿Quieres saber mi opinión?

Entonces tendrás que leer unas cuantas líneas que he escrito para ti. No recurriré a descripciones elaboradas con el fin de llamar la atención sobre un punto específico de mi particular gusto. No, esta vez, como quien se toma un inocente vinito blanco antes de ejecutar una breve presentación, escribiré lo que me dicte el buen sentido. De la conciencia.

Tal parece que hoy en día no se puede hablar de nada que no tenga relación con las evidentes manifestaciones de prácticas espurias entendidas ahora por todos como prácticas de corrupción.
 
El gobierno de la Concertación, hace esfuerzos por demostrar su indignación con la existencia de éstas, de manera de que quede claro, que existe una apreciable distancia entre ellos y los malos elementos  que cohabitan inexplicablemente entre ellos mismos. La oposición de Derecha, por su parte, rasga vestiduras ante el tema impuesto en la agenda diaria, a pesar de que no existe mayor diferencia, entre ellos y aquellos, sobre el origen de las platas ocupadas en las multimillonarias campañas electorales y la forma fraudulenta que se escogió para justificar esos gastos por los comandos políticos particulares de ellos y aquellos y también por los propios financistas de éstos y también de aquellos.
 
Sigan con su historia, que sabemos bien, va a quedar en nada, porque ninguno de éstos ni de aquellos está dispuesto a hacer verdadera luz sobre esos asuntos.
 
En artículos anteriores, he tratado de establecer, que la corrupción es otra. La corrupción ciertamente que consiste en un engaño, un engaño que se ha hecho a los electores, a los que de buena fe, han confiado en que sus elegidos llevarían finalmente a cabo lo que les habían prometido. Eso es una estafa, aquí y en la quebrada del ají.
 
  Ese engaño, ese corrupto modo de proceder en la política, es de exclusiva responsabilidad de la llamada “Concertación Democrática” que no es de modo alguno democrática. Y no lo es, simplemente, porque nada ha hecho por democratizar el sistema político, para muestra, estamos en lo mismo, solo se han eliminado las figuras de los senadores designados y que no han sido borrados del paisaje, porque eran estos considerados antidemocráticos, sino porque eran antiestéticos y porque además disminuían el poder de la derecha ya que en gran medida, estos los designaba la Concertación.
 
En Chile se ha impuesto el sistema llamado neoliberal. Para ello, se ha contado con unos muy eficientes administradores políticos, que han sabido desviar las legítimas demandas del pueblo, haciéndolos abandonar sus reivindicaciones, sus legítimas reivindicaciones, que se les había arrebatado por lo demás, a sangre y fuego, en el gobierno de facto, por si alguien lo ha olvidado.
 

La Concertación se halla en una situación de complicidad objetiva con la Alianza de Derecha. Ambos, al reiniciar el juego democrático, se prestan un mutuo servicio. Sabemos que la derecha sindica como su enemigo a la Concertación, acusándola de algo que ella ha sabido desde siempre que era falso: su falta de liderazgo para llevar a cabo las transformaciones económicas que “el país necesita”. Sabemos ahora, que no era y no es más que una sobada de lomo, con el fin de insuflarla de prestigio, ya que estos han sido unos buenos y aplicados alumnos del FMI, han sido una fuente impensada de oportunidades para los empresarios criollos, que son los que están detrás de esta entelequia llamada Derecha. En resumen, la vapuleada Concertación, han sido unos adversarios leales, que han sabido respetar las reglas del juego de la sensatez económica y se comportan como los protagonistas providencialmente indicados para gobernar. Ellos – la derecha- no quisieran ganar por ningún motivo, ellos han renunciado a ganar en las urnas, porque han consolidado su indiscutible triunfo en las ideas, particularmente en las ideas económicas que finalmente, son las que hay que tener en cuenta.