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Agosto 18, 2026

¡Acción ya!

Después de tantos años lejos de Chile y recién llegadito en un retorno soñado, me despierto sobresaltado con la escandalera de la corrupción. Yo, que vengo de un país como España que ha vivido y vive aún casos gordos de lo mismo, no me imaginé que esos malos ejemplos se copiaban con tanta rapidez, a pesar del amplio charco y las altas montañas.

Si, señores, aquí se ve claramente que hay hechos de corrupción contrastables, indesmentibles, que deben ser cortados de raíz ahora mismo y a plena luz del día. Porque después, cuando la práctica se convierte en hábito o costumbre, los daños son mayores. O sea, como dijo el huaso pisando con energía el trencito de juguete, “hay que destruirlo ahora p’a que cuando sea grande no me mate las vacas”.

La democracia chilena, construída con enorme esfuerzo, con el sacrificio de muchos y guardando en el corazón recuerdos amargos, no puede sufrir estos sacudones por culpa de un grupito de inescrupulosos, por mentecatos que ven la rendija abierta y quieren pasar por ella en vez de taparla de un sólo martillazo. Entonces llegamos a la conclusión de que la opción de la acción rápida, fulminante, sin vacilaciones, debe imperar ahora en todos los estamentos, en todas nuestras organizaciones.

Existen mecanismos, hay reglamentación y jurisprudencia que avalan la cirugía mayor.

La decisión política de enfrentar a los corruptos con energía debe imponerse.
Y no digo “caiga quien caiga”, porque es frase acuñada y repetida muchas veces, cargada de razones. Eso si que hay que tener meridianamente claro que no bastan las razones , si no van acompañadas por las acciones.

Otra cosa es la presión mediática que se ejerce. Cada cual con su hachita bajo el poncho, utilizando cuanto medio comunicacional se le ponga a tiro, aprovechando la situación de crisis para empujar el agua para su propio molino. Unos magnifican, otros tratando de matar moscas a cañonazos. Unos echan carbón a la hoguera, otros la quieren apagar con gasolina…Mientras más ruido, más polvo se levanta. Mientras peor….mejor. 

A todo esto, el ciudadano corriente, el pueblo, mira con rabia contenida el espectáculo, pensando, meditando en lo que se debería hacer. Sabiendo que hay mucha manipulación en el ambiente, clama en silencio para que se use el palo por sobre la zanahoria en el momento de avanzar en el presente, para conseguir un futuro estable y mejor. Y en su sabia mirada de décadas de historia, está convencido de que en este río revuelto no habrá pescadores oportunistas que consigan beneficios a costa de esta democracia todavía feble que se construye día a día con el sudor de muchos.