Sócrates, el periodismo comprometido con la justicia, Ana Polikóvskaya y nuestro admirable Ruperto Concha.
Su palabra -como la de Ana- hace eco al príncipe de los filósofos: Sócrates; su palabra abre espacios de debate y diálogo aún no asumidos en nuestra sociedad humanista y “cristiana”; sus palabras abren fisuras -para instalar opiniones alternativas- entre los hierros indestructibles del discurso mediaeval-capitalista perpetuo; sus palabras son un aporte valioso y valiente para que tome su lugar en la conciencia de las/os chilenos/as el único dogma defendible: la dignidad de la persona humana, especialmente la de las víctimas de la mentira de los propietarios de una verdad pragmática inherente a las castas de asegurados que dirigen la historia del país; su palabra es resistencia contra el atropello de la dignidad de los que Gabriel Salazar sindica como los que en nuestro mundo no tienen nombre, apellido, ni rostro ni futuro, y que son sólo un número, un cliente más para los propietarios del país.
Allí donde alguien se atreva a decir una verdad -contra toda forma de absolutización “escatológica” de “la” verdad- allí resucita la voz de Sócrates.
Gracias Ana Polikóvskaya, gracias Ruperto Concha. La verdad es la justicia y el ¡nunca más!
Muy Atte., movimiento autónomo de filosofía UC del Norte
