El Cristo de Elqui está más loco que una cabra: ahora anda transmitiendo, por el Paseo Ahumada, que él sería el mejor presidente de Chile. Sus parábolas son cada día más revolucionarias, incluso, dejan en chico a los ácratas, que acaban de descubrir los sabuesos de don Belisario. Vea, querido lector, alguno de los incendiarios discursos de nuestro predicador: “Chile es una mierda, en este país no hay una sociedad libre, porque hay miles de personas en la extrema pobreza y ellos no son libres…” Ni el Divino Maestro, Jesús, quiso tan tiernamente a los pobres.
Claro está que a nuestro tierno Cristo de Elqui se le olvidó que fue su antiguo amado, Daniel López Pinchet, quien optando por los ricos creó estos millones de pobres y miserables y, para expiar el pecado de su “Tata”, Paulito se ha convertido en un comunacho de tomo y lomo. No faltarán los tontos que le creerán.
Pablo Longueira es un tipo “echado p´atrás, como dicen los venezolanos; cualquiera creería que nació en los rigores de La Pintana – como el doctor Guido Girardi – y estudió en un Liceo con número y letras. “Farso …farso…”, como diría el disléxico profesor Salomón; Longueira es un dilecto ex alumno de los jesuitas; claro que su apellido no es tan aristocrático como el de Hernán Larraín o el de Jovino Novoa, por eso cae un poco mal en el colegio de los Legionarios de Cristo, de la UDI; además, este audaz populista de derecha salvó al profesor Ricardo Lagos cuando nadaba en la mierda del Mop-Gate y no faltó quien lo comparó con Hugo Chávez en su osadía para plantear sus puntos de vista. Claro que el pobre llanero de Barina está, con razón, indignado al ser homologado con semejante reaccionario.
Es posible que nuestro Cristo de Elqui logre despachar a sus rivales de la Alianza, pues ya no hay una derecha democrática y liberal y el único camino que les queda, para tener una posibilidad de llegar a la Presidencia, es embobar a los borregos con sus discursos populistas y descalificadores. No les extrañe si acusa a Sebastián Piñera de “fariseo y de sepulcros blanqueados…” y persiga a los mercaderes del templo a correazo limpio. Como a Jesús, Juan Bautista Lavín le acaba de bautizar como candidato presidencial por la UDI, aunque le cargue a los seduceos.
El populismo de derecha es de antigua data: sus profetas más conocidos fueron Mussolini, Hitler, José Antonio Primo de Rivera, que vestía con la camisa azul de los obreros. Hoy, Álvaro Uribe Vélez practica una forma de populismo no muy distinta de nuestro Cristo de Elqui.
Rafael Luis Gumucio Rivas
Pablo Longueira es un tipo “echado p´atrás, como dicen los venezolanos; cualquiera creería que nació en los rigores de La Pintana – como el doctor Guido Girardi – y estudió en un Liceo con número y letras. “Farso …farso…”, como diría el disléxico profesor Salomón; Longueira es un dilecto ex alumno de los jesuitas; claro que su apellido no es tan aristocrático como el de Hernán Larraín o el de Jovino Novoa, por eso cae un poco mal en el colegio de los Legionarios de Cristo, de la UDI; además, este audaz populista de derecha salvó al profesor Ricardo Lagos cuando nadaba en la mierda del Mop-Gate y no faltó quien lo comparó con Hugo Chávez en su osadía para plantear sus puntos de vista. Claro que el pobre llanero de Barina está, con razón, indignado al ser homologado con semejante reaccionario.
Es posible que nuestro Cristo de Elqui logre despachar a sus rivales de la Alianza, pues ya no hay una derecha democrática y liberal y el único camino que les queda, para tener una posibilidad de llegar a la Presidencia, es embobar a los borregos con sus discursos populistas y descalificadores. No les extrañe si acusa a Sebastián Piñera de “fariseo y de sepulcros blanqueados…” y persiga a los mercaderes del templo a correazo limpio. Como a Jesús, Juan Bautista Lavín le acaba de bautizar como candidato presidencial por la UDI, aunque le cargue a los seduceos.
El populismo de derecha es de antigua data: sus profetas más conocidos fueron Mussolini, Hitler, José Antonio Primo de Rivera, que vestía con la camisa azul de los obreros. Hoy, Álvaro Uribe Vélez practica una forma de populismo no muy distinta de nuestro Cristo de Elqui.
Rafael Luis Gumucio Rivas
