google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

Puedo volar, pero no me dejan

No cabe duda que la discusión es sobre si un individuo puede volar o no. Lo que ocurre es que cuando el “loco imbécil” pretende levantar el vuelo, salen los cazadores impíos sedientos de sangre, disfrazados de abuelitas conservadoras, a encararle que esa pretensión es imposible.  Y el aspirante a superhéroe, dolido en su orgullo, tiene que devolverse a explicar que esa posibilidad es cierta, aunque no a la manera físicamente acostumbrada.

Por desgracia, existen también los que incentivan a los pajarones a emprender su viaje por los cielos, a estirar románticamente las alas; pero sólo para ver cómo se estrellan y regocijarse así en su memorable desastre. En consecuencia, la cuestión no está en lo que dicen unos o en lo que dicen otros, aunque los incluye de una manera inversamente proporcional a la validez relativa de sus argumentaciones. De ahí en adelante, todo “puede” ser posible ¡Qué tal!

Para una mayor comprensión de mi punto, estimados lectores, los dejo con un breve manifiesto (“perfectible”, por si acaso) que constituye un parafraseo de un poema del mentiroso burgués, Nicanor Parra.

LA MONTAÑA RUSA

Durante veinte siglos
La política fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa
 
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices