Es por esto que Larraín llamó a las iglesias cristianas, pero con el Cardenal a su lado, a unirse “para entregar su opinión en los temas que le importan a los chilenos y así superar estas crisis que se asumen cuando todos podemos aportan en algo, y no cuando censuramos o evitamos que alguien pueda ayudar a dilucidar esta encrucijada”.
A juicio del Timonel de la UDI, el que censura y es intolerante es el Ejecutivo frente a los planteamientos que hace la iglesia y no al revés, situación que “nos duele y nos molesta”
“El derecho a discrepar existe pero no se puede dejar de respetar la voz, que puede ser iluminadora en materias que son tan difíciles y complejas para todos los chilenos”, manifestó.
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