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Agosto 18, 2026

Gracias a Mr. Google supe quién era Martín Buber

Este autor religioso judío, según el lector Arlequino, da cuenta de Bakunin  simplemente ignorándolo. No lo toma en cuenta, no lo nombra, no lo considera con méritos para ser considerado en su estudio que realiza sobre el propio Anarquismo, que perfectamente pudo haberse llamado Bakuninismo y así haber evitado las confusiones que hace el público no ilustrado sobre el significado de esta palabra que contiene esta filosofía.

Es curioso observar como los discursos intelectuales, racionales o irracionales, tienden en algunos episodios de su complejo desarrollo, a negar a los hombres que ponen la primera piedra. Ha sido negado Freud por los siquiatras, Adam Smith & Marx por los economistas, Maquiavelo por los Cientistas políticos, Darwin por los biólogos y hasta el mismísimo N.S.J por su discípulo Pedro.

El lector en cuestión, que va un poco más lejos, dice que “Bakunin fue brillante en su estupidez”. Condimenta su breve exposición, con términos tales como: “desviaciones”, “oportunistas” por un lado, y “resentimiento”, “mediocridad” por el otro; todos ellos lugares comunes de la descalificación barata de ayer y de hoy.

El suscrito, que se considera un simple mortal, que asiste al devenir político desde la galería, pero en ningún caso en el lugar de las barras bravas, se queda con los pensamientos que diariamente se hacen vigentes en la práctica privada y social de los hombres y que nos dejara Mikail Bakunin, que por cierto no era solo un intelectual, sino un hombre que supo interpretar una época y proyectar su pensamiento hacia el futuro.

Además, no le encuentro nada de malo enfrentarse a las “estructuras de dominación desde la perspectiva de los dominados y/o dominadores” ni creo que sea un ejercicio de consolidación de dichas estructuras, porque esas estructuras hace rato que están consolidadas. Muy  por el contrario, creo absolutamente necesario enfrentarse a la realidad reconociéndola y así por ejemplo, debemos hablar de “clase alta” y no “clase política” u otros términos sucedáneos. Debemos nombrar las cosas por su nombre, debemos nombrar la relación real que exista nos duela o no, y si nos duele mejor.

Permítaseme citar la fuente:

“Pero, ¿cómo conciliar dos cosas en apariencia tan incompatibles: los embusteros y los engañados, los mentirosos y los creyentes? Lógicamente eso parece difícil; sin embargo, en la realidad, es decir, en la vida práctica, esas cualidades se asocian muy a menudo.Son mayoría las gentes que viven en contradicción consigo mismas. No lo advierten hasta que algún acontecimiento extraordinario las saca de la somnolencia habitual y las obliga a echar un vistazo sobre ellos y sobre su derredor.”   M. BAKUNIN
 
 
FELIPE SALVATIERRA