El nuevo marco gasífero Kirchner-Morales reajusta el precio del hidrocarburo de 3,2 a 5 dólares por barril, lo que significa un 56 por ciento más que en el acuerdo anterior.
Ante lo dramático de la situación, la ministra de Minería y Energía, Karen Poniachick, aseguró que “el gobierno va a hacer todo lo que esté en sus manos para que el efecto (en los precios) sea el menor posible”. Por ello, la secretaría de Estado sostendrá, este jueves, una reunión con su par trasandino, Julio de Vido, para conocer en terreno cuál es la dimensión que tendrán las alzas en las tarifas y cuándo se comenzarán a traspasar a los importadores y consumidores chilenos.
Según las estimaciones de la Consultora Internacional en materia energética y ex secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía (CNE), María Isabel González, esta alza en la tarifa del gas “será trasladada a los importadores nacionales por medio de tributos y no de forma directa en los precios”, pues los productores de gas trasandinos debieran respetar los acuerdos previos que mantienen con los distribuidores nacionales.
Para el cientista político, Raúl Sohr, el alza en los precios del gas era previsible, es más a su juicio, “Bolivia todavía podría seguir subiendo las tarifas del hidrocarburo hasta equipararlo con los precios internacionales que llegan hoy a los 7 dólares por barril”.
Ambos expertos coinciden en que el Gobierno debe procurar en lo posible que el alza sea moderada y asegurar que el suministro de gas sea constante y no intermitente como lo ha sido en los últimos meses. Este último hecho ha afectado la producción industrial, la cual se ha visto en la obligación de retroceder al uso del gas licuado y al petróleo, para asegurar su productividad, lo que ha incrementado los costos en más de un 30 por ciento.
Con estos pronósticos no debemos extrañarnos si es que en un futuro próximo, los precios de la mayoría de los bienes y productos que adquirimos, acusen el golpe y aumenten considerablemente su valor.
