El último intercambio en la noche del jueves entre la Unión Europea (UE), Estados Unidos, India, Brasil, Australia y Japón -incluidos en el Grupo de los Seis- sólo sirvió para ratificar las profundas divergencias en temas como agricultura y productos industriales.
Delegados de países en desarrollo indicaron que están a la espera de una mejora en las ofertas de Washington y Bruselas, pues los recortes a subsidios y acceso a mercados propuestos hasta el momento son insuficientes.
Por su parte, el canciller brasileño, Celso Amorin, señaló que consideran la opción de alguna jugada de Estados Unidos que permita desbloquear las conversaciones y muestre la disposición de aproximarse a las posiciones del Grupo de los 20 (naciones en desarrollo).
La intransigencia también esta presente en el caso de la UE, pues condiciona cualquier cambio de su postura a acciones similares por parte de la Casa Blanca.
El comisario comunitario de Comercio, Peter Mandelson, señaló que Bruselas podría considerar la opción de modificar su estrategia si aprecia signos concretos de variaciones en las opciones que brinda Washington.
Sin embargo, Francia descartó ese paso tras advertir que cualquier transformación a la propuesta inicial implicaría la revisión de la Política Agrícola Común (PAC).
En el marco del encuentro, que se extenderá hasta el 2 de julio, el director general de la OMC, Pascal Lamy, aseguró que las negociaciones de la Ronda de Doha “están en el momento de la verdad” y descartó la posibilidad de prolongar las decisiones.
Si las cosas no cambian de manera radical, añadió el funcionario, nos encaminamos al fracaso del proceso.
