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Agosto 18, 2026

Balance del Paro Nacional Estudiantil

Introducción:

Como ya se sabe, es en las luchas donde se prueban los dirigentes, las políticas, las organizaciones sindicales (la CUT, por ejemplo), estudiantiles (CONFECH, CC.AA.), los métodos de lucha (marchas, tomas de colegios, liceos, facultades y universidades), los gobiernos (de la Concertación, en este caso, su política y adónde conduce, el carácter de clase, por lo tanto).  Asimismo, hay que analizar contra qué, quién o quiénes se enfrentaban los estudiantes.

Es de aquí entonces que debe arrancar cualquier balance que se quiera hacer sobre la lucha de los estudiantes, por un lado.  Por otro, es necesario enmarcar la lucha estudiantil dentro del contexto de la situación política nacional y, en tercer lugar, o mejor dicho, a partir de esta realidad, hay que intentar comprender qué es lo que estaba o estuvo en juego.  De igual manera, es importante comprender la educación, el rol que la burguesía le asigna a esta verdadera rama de la producción bajo el capitalismo.  Además, se sabe que el poder en una sociedad se ejerce a través del control de la economía, de la educación, y del armamento, fundamentalmente, a lo que hay que sumarle el peso de la inercia, las tradiciones, las costumbres, el conservadurismo, el individualismo, etc..  Lo primero a analizar, entonces, es la realidad dentro de la cual se daba la movilización de los estudiantes.

1.- La Situación Política Nacional:

            Para nosotros, la actual situación política nacional se enmarca en una de las políticas del imperialismo: la reacción democrática (la otra son las llamadas “guerras preventivas”), consistente básicamente en que en Chile se logró desmontar el proceso político revolucionario de masas iniciado en contra de la dictadura militar ya en los comienzos de los años ´80 y enrielarlo tras la salida democrático burguesa más conveniente para la burguesía y el imperialismo en ese momento: las elecciones.  Según documento interno, “En ese entonces (los años ‘80) se hablaba de tres tipos o alternativas de salida para Chile:

1.- Salida contrarrevolucionaria: cerrazón por parte del régimen con una especie de nuevo golpe de fuerza que implicara el cierre de las revistas que ya estaban en circulación (Análisis, APSI, Fortín Mapocho, etc.), detención de los dirigentes, etc., lo cual se consideraba altamente improbable dado que ya el propio imperialismo yanqui le estaba restando apoyo y estaba más por la zanahoria que por el garrote, pues consideraba que ya no le era necesario, que ya había jugado su rol, que había cumplido su tarea.  La disyuntiva yanqui consistía en que la oposición al régimen no se mostraba unida, no mostraba una alternativa de recambio burgués y había que tratar de dejar fuera a los partidos de izquierda, en particular en ese entonces al PC, dada la radicalización que estaba tomando la lucha antidictatorial.

2.- Salida reaccionaria: bismarckismo (por Bismarck, en Alemania) senil.  Una reforma del régimen dosificada desde las alturas mismas, por arriba, y también con el concurso de la oposición burguesa, una transición pactada al estilo Pacto de la Moncloa en España o de Uruguay, de tal manera de no modificar la correlación de fuerzas a favor de una salida revolucionaria, que es la tercera alternativa.

3.- Salida revolucionaria: también improbable, dado que, en una situación revolucionaria, hay fuerzas que empujan a favor de una revolución (casi inexistentes en Chile, salvo para una revolución democrática, no socialista, tal como el PC, el PS y el MIR, en ese entonces, lo cual también se condice con la estrategia de la Revolución por Etapas) y fuerzas que empujan en contra: la DC, toda la oposición burguesa y, por supuesto, el propio imperialismo.

De las tres, se dio la más probable. La transición pactada, dosificada desde arriba, sin el concurso de las masas resultando en un gran triunfo para la burguesía ya que pudieron, de este modo, vía la reacción democrática, encarrilar a las masas tras la salida electoral, desmontar la heroica resistencia de las masas y de sectores de vanguardia en este proceso.

De esta manera desde el 86 en adelante comienza un proceso que avanzaría hasta la reforma del régimen, en la cual las direcciones de los partidos tradicionalmente de izquierda con sus cuadros que venían reciclados del exilio se pusieron a la cabeza de este proceso en conjunto con la DC,  partido tradicionalmente representante de la Burguesía Chilena y el Imperialismo Norteamericano. Este proceso empalma con la caída del aparato estalinista mundial (la ex – URSS) y los regímenes de los estados del este, lo cual provoca un golpe a los sectores de la vanguardia política de izquierda y que en forma generalizada los manda directamente para la casa.  Este proceso le vino como anillo al dedo a la izquierda reciclada, proveniente del exilio, domesticada y con posiciones claramente pro burguesas e imperialistas y que venían con sus maletas listas para mudarse a algún ministerio, cargo parlamentario, intendencia, gobernación, alcaldías, seremis, etc., no importando sus amigos, compañeros, familiares, muertos, etc..  Esto quiere decir que muchos de ellos, con esta perspectiva en mente, se la jugaron conscientemente a desmontar el proceso de las movilizaciones y encarrilar a las masas tras salidas electorales, proceso que se ha dado a nivel mundial.”  Es en este marco, entonces, que se dan las luchas estudiantiles; es decir, en medio de una etapa y una situación no revolucionaria, la cual se inicia con la asunción de los gobiernos de la Concertación y con un gobierno encabezado por Bachelet el cual y la cual llega al gobierno montado (a) en amplias expectativas en las masas, las cuales votan de nuevo, por tercera vez, por la Concertación.  Esto es lo que explica, en gran medida, la sorpresa que causaron demandas estudiantiles que parecían que no iban a ir más allá de un simple reclamo al gobierno.  En un primer momento, el gobierno mismo le restó importancia y mandaron a conversar con los estudiantes a la Subsecretaria de educación y después, tuvo que sumarse el Ministro, a lo cual tuvo que salir, por el “bochorno”, la propia Bachelet a “salvar la situación”.  Producto de la falta de apreciación de la verdadera realidad que en potencia representaba el conflicto, el gobierno (con sus errores de falta de pulso de la verdadera dimensión del problema) se convirtió en el mejor propagandista de las demandas estudiantiles y sus movilizaciones.  Nadie pudo prever que, en su dinámica, en su desarrollo, se transformaría en uno de los conflictos más grandes bajo “democracia” aglutinando tras de sí a cerca de 1 millón de estudiantes y defendiendo sus demandas con métodos de lucha aprendidos bajo la dictadura.  Sin embargo, para llegar a una situación revolucionaria, es probable que falte mucho tiempo todavía ya que, como decía Trotski, “una situación revolucionaria no cae del cielo.  Se forma con la participación activa de la clase revolucionaria y de su partido”. (“A Dónde va Francia”, pág. 6)

2.- ¿Qué es la Educación?:

            Como para nosotros, al igual que para la burguesía, es un tema muy importante, planteábamos en su momento:

“Queremos elaborar un documento sobre este importante tema nacional, para lo cual hacemos un llamado a los cros., sobre todo de las Ues, para ver en qué forma y puntos pueden aportar.  El documento tendría, en principio, los siguientes temas y en este orden:

1.- Carácter de la Educación bajo el capitalismo

2.- Historia del Movimiento de Trabajadores y estudiantil, de sus luchas, sus organizaciones, tanto a nivel nacional como internacional.

3.- Marco General: época histórica del capitalismo, Etapa de la lucha de clases.

4.- Desarrollo o evolución de la educación en Chile.

5.- Influencia de la Dictadura en la Educación.

6.- Influencia de la Iglesia en la Educación.

7.- Estado Actual: N° de Ues, de alumnos, tanto públicas como privadas; CFT y total de alumnos, etc.

8.- Política de la Concertación hacia la Educación en general y específica.

9.- Direcciones que participan en el movimiento estudiantil, su rol, sus políticas y sus consecuencias, tanto de profesores como de estudiantes.

10.- Nuestra política, programa.”

            Lamentablemente, por falta de tiempo, todavía no hay nada al respecto, lo cual creemos que sigue siendo una tarea pendiente.

            En uno de los volantes que se hicieron para las movilizaciones estudiantiles, escribíamos:

            Se sabe que la burguesía tiene una nueva valoración de la educación que esté más acorde con los nuevos modelos económicos, con la globalización de la economía y que las “reformas” planteadas a la educación, en su conjunto, se monta en evidentes defectos de la escuela pública (ver las conclusiones de la Comisión Brunner, por ejemplo) con el objetivo de hacerla aún peor para los sectores más pobres de la población.  Así, desde la instauración de la dictadura de Pinochet que se vienen implementando cambios en la educación, pasando por la llamada municipalización hasta la Ley Orgánica Constitucional de Educación, LOCE, aceptada bajo los gobiernos “democráticos”.  Establecida la transferencia de la educación, tanto a los municipios como a los sectores privados, diluyendo el rol del Estado en la garantía de la educación pública, ha venido ganando espacio el negocio de la educación privada y el rol ideológico de la burguesía (tanto en Ues privadas como públicas), a través de la iglesia (escuelas básicas, medias y universidades) y la masonería (U de Concepción, por ejemplo).  A sabiendas que existe una tremenda descomposición del sistema educativo, el cual tiene que ver con la crisis económica y social del sistema capitalista, los distintos gobiernos concertacionistas han venido trasladando también a la educación la estratificación social que se produce en la sociedad, donde ya es denunciada por todo el mundo la tremenda desigualdad existente y cómo se reparte la torta, replicándose de esta manera no sólo los barrios para ricos y para los pobres, sino que también los colegios para ricos y para los pobres.  En este marco, la escuela tiene varios aspectos: es una institución que el Estado burgués emplea para reproducir los valores e ideología de la clase dominante y una rama específica de la producción: la  de producir y reproducir conocimientos.  Asimismo, pensamos que no se puede defender en bloque a la educación pública, porque significa defender una institución de este estado burgués que, por las lacras sociales del capitalismo, desocupación, marginalidad, bajos salarios, etc., no garantiza el derecho a la educación y está al servicio de la clase dominante y, para ellos, se trata de adaptar la educación a las necesidades del mercado laboral y la misma escuela debe funcionar de acuerdo con las leyes del mercado: ofrecer la educación que el “mercado” demanda.  Por supuesto, ese “mercado” está dominado por las necesidades de las grandes empresas.  Los cambios que se han venido implementando están estrechamente ligados a los salarios miserables, al deterioro de las condiciones de trabajo, a la desocupación estructural, al descenso en el nivel y las condiciones de vida de los trabajadores y las masas. Por esto es que no es casual la tremenda resistencia y lucha de los estudiantes franceses en contra del Contrato del Primer Empleo, CPE.  Por eso es que también en esa lucha participaron también los docentes y sectores de trabajadores.  Los docentes porque saben que tendrán que ser también “flexibilizados” y que tienen que educar a la juventud en la “flexibilización”.  Tienen que educar enseñando que la desocupación es una estado tan natural como cualquier otro.  También participaron los apoderados pues son ellos los que tienen que responder por el pago de la educación de sus hijos: financiamiento compartido, pase escolar, PSU, aranceles, matrículas, en Chile, etc., etc.. 

3.- El gobierno:

            Primero, se equivocó rotundamente al no caracterizar la probable dinámica del conflicto y, para intentar parar la situación de un golpe, recurrió a la represión utilizando la “fuerza pública” como en los mejores tiempos de la dictadura; después utilizó el “diálogo”; después, debido a que no había podido parar la movilización, tuvo que hablar por cadena de televisión la propia Bachelet (anunciando medidas y comparándolas, cínicamente, con lo que cuestan las raciones alimenticias, las viviendas sociales, pero no con lo que cuesta un avión, un tanque, un submarino, etc., pues para la defensa de la “patria” sí que hay dinero), y casi en forma desesperada, recurrieron a dividir a los estudiantes y “mandaron” para la casa a uno de los dirigentes y vocero de la Asamblea de Estudiantes (Cesar Valenzuela, cercano a las juventudes socialistas, del PS, partido perteneciente al conglomerado oficialista).  En definitiva, recurrieron a todos los medios que tenían a su alcance, desde sus “contactos” (dirigentes del PC, dirigentes de la CUT, etc.), a toda su maquinaria política, a todo su prestigio para intentar doblarle la mano a los estudiantes.  Hasta la iglesia le tiró salvavidas al gobierno, ya que también tiene “intereses” en el tema pues controlan y son dueños tanto de colegios como de universidades.

En definitiva la política del gobierno fue la de reprimir a los estudiantes, pero les fue mal, desacreditar la lucha de los estudiantes, desprestigiarla, aislarla, ganar tiempo y, en definitiva, derrotarla.  Se la jugaron desesperadamente a frenar el paro estudiantil y se la juega (al igual como han judicializado los temas de DD.HH., llevar a la “justicia”) a “parlamentarizar” (que todo pase por el parlamento) y a “comisionar” (comisiones con “expertos” donde buscan a acorralar a los estudiantes en medio de un centenar de participantes de dudosa preocupación por la educación y con una clara minoría estudiantil) las demandas estudiantiles.  No se descarta que, producto de una “mala evaluación” intragobierno, pueda (n) correr alguna (s) cabeza (s).

4.- La “Prensa” y la “TV”

            También, en forma desesperada, y a sabiendas de lo que estaba en juego, recurrieron a todo su poderío comunicacional para derrotar el paro, mintiendo descaradamente y haciendo eje en las “dudosas” divisiones entre los dirigentes y se vieron más preocupados de mostrar “actos vandálicos” e intentando “hurgar” en la vida personal de cada dirigente y mostrando como si fuera un delito que un estudiante o un dirigente estudiantil tengan tal o cual militancia política, tratando de apoyarse en el atraso de algunos sectores diciendo que la movilización se estaba “politizando”, que se estaba “desvirtuando”, etc., tratando de impedir por todos los medios “periodístico” a su alcance de que la lucha de los estudiantes secundarios no se masificara, que quedara aislada, que “era un problema sólo de los estudiantes”, etc.  como si el gobierno no fuera político, la Bachelet no fuera militante política, como si el Ministro Zilic no fuera militante de la DC, etc..

5.- Teillier y Carmona, del PC:

            Ambos dirigentes del PC fueron a “visitar” (?) La Moneda, en vez de preocuparse que sus dirigentes en la CUT se pronunciaran a favor del apoyo concreto a los estudiantes; es decir, deberían haberse jugado a ser alternativa, y no comparsa, a la conducción del gobiernista Martínez planteando derechamente medidas de apoyo que tenían que haber ido más allá de las palabras, incluido la posibilidad de un paro nacional en conjunto con los estudiantes, etc., etc..  Nunca se les vio llamando a solidarizar con los estudiantes ni llamaron a rodear con apoyo concreto la movilización estudiantil, sobre todo en momentos en que esta solidaridad era crucial para definir el futuro de la lucha, etc.. Lamentablemente, estos “dirigentes”, que ya llamaron a votar por Bachelet en las pasadas elecciones, con su actitud, hace rato que vienen siendo la “pata izquierda” de la concertación, la misma que ha reprimido a los estudiantes, la misma concertación que se jugó desesperadamente a derrotar el paro estudiantil, con represión, con dilaciones, etc..  En realidad, estos dirigentes están siguiendo el “curso natural” de todos los dirigentes de los partidos estalinistas a nivel internacional, transformándose de burócratas privilegiados en nuevos burgueses (al estilo, Gorbachov, Boris Yeltsin), en “defensores” y “propulsores” de la “democracia” (burguesa, por supuesto, ya que no hay democracia obrera en el mundo), etc., haciendo todos los esfuerzos por “insertarse” en la democracia “chilena”, “construida con tanto esfuerzo” por los yanquis, la burguesía y sus partidos; es decir, construida a costa de la miseria, la cesantía, los bajos sueldos, la tremendamente injusta distribución del ingreso, la tremendamente injusta previsión que sufren los trabajadores chilenos, la pésima educación para los pobres, que tiende a preparar mano de obra barata en los colegios municipales y “líderes” en lo grandes colegios particulares. En definitiva, digámoslo deréchamente, la política de la dirección del PC, al igual que la de los “dirigentes” de la CUT y de los “dirigentes” del CONFECH fue criminal, ya que, si hubieran hecho todo lo posible o se la hubieran jugado por la movilización, otro gallo cantaría y, pese a que los estudiantes pusieron en jaque al gobierno, con otra política se le podría haber puesto de rodillas.  Por cierto, no se puede pedirles a estos dirigentes lo que decía Dantón: “De l´ audace, tojours de l´audace, et encore de l´audace (¡Audacia, siempre audacia y todavía más audacia!).

6.- Los “dirigentes” del CONFECH:

            Ahora está participando en la “Comisión” creada por el gobierno, cuando tenían que haber participado con todo en la lucha de los secundarios: con marchas en las calles, con tomas de facultades, de universidades, llamando a un paro nacional estudiantil y, en fin, tenían que haber hecho todo lo posible para sacar adelante la movilización, ya que las demandas de los secundarios también son demandas de futuros estudiantes universitarios, demandas que involucran además a padres, apoderados, a todo el sistema de educación impuesto en Chile en tiempos de la dictadura, al mismo modelo económico y “democrático” post – dictadura, etc..  Como decía el dicho de Napoleón: “más vale un león al mando de ratones, que ratones al mando de leones”.  En este caso, además de ratones, se probaron que, como dirigentes, no estuvieron y difícilmente estarán a la altura de las necesidades y respuestas que requiere el movimiento estudiantil, razón por la cual venimos planteando hace rato que hay que cambiarlos, por otros que sí quieran mejorar las cosas para los estudiantes, lo cual se hace con decisión, con voluntad política, con claridad política, mostrándole al conjunto de los estudiantes quién o quiénes son sus enemigos: ayer la dictadura, hoy la Concertación, por dirigentes que sí se la jueguen por la solidaridad con otras luchas, por centralizarlas en una sola, bajo conducción o mando único.  Ciertamente, estos “dirigentes” también están lejos de Dantón y más cercanos a Gandhi.

6.- Los “dirigentes” de la CUT:

            Ya dijimos el rol criminal que jugaron estos dirigentes, ya que nunca plantearon un plan de movilización, de lucha, para defender las demandas estudiantiles.  Sólo convocaron a “jornadas de reflexión” en los lugares de trabajo.  Se sabe del poder de convocatoria que todavía tiene este organismo, pero, lamentablemente, con dirigentes como Arturo Martínez y compañía, es imposible que se puedan logra soluciones a los problemas de los trabajadores chilenos.  Ellos saben cómo es de desigual la distribución del ingreso en el país, cómo los patrones abusan con los trabajadores, y no solamente pagando salarios de hambre, sino que, utilizando la “ley”, despiden a cualquier trabajador que trate de organizar un sindicato, que trate de llamar a sus compañeros a que se movilicen por sus demandas, que denuncie los abusos de la patronal, etc..  Sin embargo, estos burócratas sindicales prefieren formar comisiones tripartitas (trabajadores, gobierno y empresarios) para “estudiar” los problemas “del mundo del trabajo”, y un largo etcétera.  Hablan de huelga sólo los días domingos y festivos, les enseñan a los trabajadores que los patrones no son sus enemigos, que se puede negociar con ellos, que la democracia hay que cuidarla, que hay que aumentar la productividad, que la economía tiene que crecer, etc. Creemos que este organismo, casi históricamente, la han dirigido una tropa de burócratas sindicales que, además de incluso ser algunos de la concertación (es decir, defensores del gobierno y de los acuerdos con la oposición burguesa para sostener y mantener el orden burgués, como el burócrata Martínez), buscan obtener privilegios y vivir sin trabajar.  Es por eso que se preocupan de que se les permita a los dirigentes “sociales” y “sindicales” poder postular también a cargos de representación parlamentaria, para tener todavía más privilegios y no trabajar.  En definitiva, la patronal y el gobierno les paga para que le echen tierra en los ojos a los trabajadores, para que no se organicen, para que no luchen, para que sean ellos los que negocien por los trabajadores, para no propiciar la “lucha de clases”.  La tarea sigue siendo la misma de hace rato: hay que cambiarlos lo antes posible, ya no se necesitan y no queremos más ratones.

7.- La Asamblea de Estudiantes:

            Decíamos que en una lucha también se prueban las organizaciones.  En este caso, además de ser bastante participativa, representativa y democrática, ya que si la asamblea pedía la cabeza de algún dirigente por no acatar sus decisiones, éste era removido (en forma análoga a los “comuneros” de París; algunos hablan de “soviets de pingüinos”) del cargo, se probó que este tipo de forma organizativa fue bastante progresiva y muy apta para enfrentar el desafío de aglutinar y dirigir a tantos estudiantes a nivel nacional.  En definitiva, se probó que, pese a todo lo que enfrentaban los estudiantes, esta organización pasó la prueba de la lucha y con buena nota.  Ya se tiene esta experiencia y a ella habría que recurrir de nuevo si es que el gobierno, como creemos, tiende a dilatar la solución de las demandas denominadas “de largo plazo” (LOCE por ejemplo).

8.- ¿Contra quiénes luchaban los Estudiantes?

            Este tema es muy importante para logra aquilatar los resultados de la lucha, es decir, para considerar si fue un triunfo lo conseguido o una derrota.  En primer lugar, enfrentaban al gobierno (algunas consignas decían, basadas en el slogan inventado para la campaña presidencial de la Bachelet: “estoy contigo”, a lo que los estudiantes replicaban: “gordi, estás conmigo?”, en las tomas de algunos colegios) y todo el “prestigio” que tiene.  El enfrentar al gobierno con alguna posibilidad de triunfo no es algo menor, considerando la percepción ganada por el saliente y por el entrante gobierno, a menos de tres meses de asumido, con una mujer, con tremendas expectativas en la población, etc., lo cual explica su votación y el triunfo electoral por tercera vez de la Concertación.  Enfrentaban también a los medios de comunicación (ya vimos algo de esto), a la iglesia (la cual es propietaria de colegios, liceos y universidades), a los partidos políticos en general, ya que, producto del tremendo ascenso, ninguno se atrevió a levantar la voz en contra de los estudiantes y sólo se limitaron a respaldar con la boca lo que no han hecho legislativamente durante años: terminar con las reminiscencias de la dictadura en el plano educacional.  Enfrentaban también a muchas direcciones que, de palabra, daban su apoyo a los estudiantes, tal como la CUT, la CONFECH y muchas organizaciones que de palabra apoyaban, etc..  Mirado así el problema, se puede afirmar que el sólo echo de que se diera la movilización, con sus demandas, con sus métodos de lucha, etc., se puede considerar como un gran triunfo. 

9.- Qué se Logró?:

Otra cosa es lo conseguido, pues ciertamente que se hubiera podido conseguir mucho más, como por ejemplo haber seguido avanzando en la conciencia de las masas en el rompimiento con el gobierno, de manera de acortar los plazos para la caída del mismo y, en definitiva, acercar más la lucha por el cambio de la sociedad pero, como decíamos, para esto tiene que existir una situación revolucionaria, la cual “no cae del cielo”.  Ya lo dijo un estudiante vocero de la asamblea al periodista de Chile Visión, Fernando Paulsen en su programa “Última Mirada”: “si no nos hubiéramos movilizados, yo no estaría aquí, Ud. no me estaría entrevistando”.  En concreto, se logró probar una nueva forma organizativa, más de combate, para las futuras luchas que se vendrán.  El gobierno no derrotó a los estudiantes.  Esto es muy importante, ya que marcará la agenda de las luchas que se vendrán.  Se logró imponer o institucionalizar las tomas como método de lucha, las marchas en las calles sin permiso del gobierno y su “ministerio del interior”, se logró hacer retroceder al gobierno en esta materia, ya que no pudo desalojar las calles e imponer el “orden público”.  Se ridiculizó a los representantes del gobierno en educación, tanto a la Subsecretaria como al Ministro (repetimos, no se descarta que rueden cabezas, pero todavía no lo pueden hacer para no mostrar o hacer evidente su derrota). Se logró masificar la movilización, haciendo participar a cerca de un millón de estudiantes, muchos de los cuales nunca habían salido a la calle, nunca se habían enfrentado a la represión “pública”, muchos de ellos nunca habían participado en tomas, nunca habían sido detenidos, etc.  En definitiva, significó un aprendizaje de lucha masivo, se ganó en experiencia de lucha, de probar dirigentes, de probar organizaciones, de conocer las maniobras del gobierno y un largo etcétera.  Sin embargo, una forma de poder medir si esto es objetivo o subjetivo (el triunfo o la derrota), es analizar desde donde partió este conflicto, en qué condiciones.  Ciertamente que se tratará de mostrar como que no es así, que no fue un triunfo, que “estas cosas estaban en la agenda del gobierno”, etc..  Lo cierto es que, si es que no se hubiera dado esta tremenda movilización, hoy no se tendría en el centro de la discusión del país el tema de la educación, con la LOCE, con la JEC, etc., no existiría la famosa “comisión” creada por el gobierno para estudiar los temas en conflicto, no existirían los “recursos” económicos o el “esfuerzo” del gobierno con las migajas que tuvo que dar por obligación y que antes no estaban, no habían más recursos (como dicen siempre los gobiernos defensores de turno de capitalismo)., entre otras cosas.  

10.- ¿Qué hacer?:

            Hay que sacar todas las lecciones del caso.  Si bien es cierto que sobre lo ya pasado no se puede intervenir, sí se pueden sacar las respectivas lecciones.

En realidad, lo que se imponía (decíamos en un volante anterior), dadas las actuales circunstancias y la envergadura de las demandas (contra la LOCE, la Educación gratuita, la JEC, etc.) y de las movilizaciones, era haberla rodeado del más amplio respaldo y solidaridad por lo cual ninguna organización debía cruzarse de brazos y mirado como un simple espectador cómo los estudiantes enfrentaban al gobierno y sus maniobras.  Todo lo contrario, se debían haber puesto incondicionalmente al servicio de sus demandas, llamando también a parar sus actividades, porque el paro continuara indefinidamente, hasta torcerle la mano al gobierno, tal como lo hicieron los estudiantes y los trabajadores franceses, con más movilización y más gente en las calles.

Las consignas siguen siendo las mismas: ¡por más educación y más salud!; ¡por más educación y menos plata para armamento!; ¡por educación gratuita y terminar con el porcentaje del cobre para las FF.AA!.; ¡por más educación y más y mejores viviendas para los sectores más pobres!; ¡por más educación y el fin de la LOCE!; ¡por más educación y el fin de la municipalización de la misma!  por más educación y pasaje escolar gratuito; por más educación y el ingreso irrestricto a las universidades, sin dar PSU.

Así, para nosotros, la discusión sigue siendo bastante sencilla y es una sola: “Qué hacer” para que nuestras luchas triunfen.  Por todo esto es que seguimos y seguiremos planteando ante las luchas de hoy de mañana:

1.- Hay que unificar las luchas, sean estudiantiles o sindicales.

2.- Hay que hacer todos los esfuerzos para masificarlas.

3.- Hay que dotarlas de una organización, en forma desorganizada no se llega a ninguna parte.

4.- Hay que centralizarlas, tener un “estado mayor” de las luchas;

5.- Hay que dotarla de un plan de lucha que contemple un gran paro nacional.

6.- Hay que darle un contenido político anticoncertacionista y anticapitalista.

7.- Creemos que el socialismo es la única salida para los trabajadores y los pobres de la ciudad y del campo además de para la humanidad toda.

8.- No creemos que otro Chile u otro mundo sea posible sin echar abajo al capitalismo imperialista.