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Agosto 18, 2026

Guantánamo y el sillón de don Otto

En el sur de Chile abundan los alemanes de tercera o cuartageneración. Existe un sin número de tópicos acerca de su poca agudeza mental. En el Perú dirían que no son moscas. Este tema se grafica con un chiste muy antiguo. Fritz le dice a Don Otto que su mujer lo engaña con Frederick y que los ha visto haciendo el amor en el sillón. Don Otto decide que no aceptará esta situación y le dara una solución drástica. Pocos días después, se vuelven a encontrar los dos amigos y Fritz le pregunta a Don Otto que ha hecho para resolver el problema. Don Otto, muy ufano, le dice que ha resuelto el problema para siempre. ¿Y cómo lo has hecho?, le pregunta Fritz. Don Otto le dice: “Muy simple, vendí el sillón”.

La idea es excelente para un chiste malo, pero es absurda en la línea editorial de los grandes periódicos de occidente. Cerrar Guantánamo es lo mismo que vender el sillón. No es el tema el lugar en el que los Estados Unidos y George Bush violan los Derechos Humanos. El tema es que los Estados Unidos están continuamente violando los Derechos Humanos. Es una práctica habitual y conocida por todo el mundo que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos torturan a sus prisioneros. Es una práctica habitual que secuestran a sus adversarios políticos y los trasladan de un país a otro, como una vulgar continuación de la Operación Cóndor. Es una práctica común que los Estados Unidos tengan y mantengan cárceles secretas en diferentes lugares del mundo.

Ese es el tema. El sillón o el lugar donde se tortura es lo de menos.

O quizás no es lo de menos, sino que se trata de una habitual forma de
mentir diciendo la verdad, propia de El Comercio o del Mercurio o de La Vanguardia o ABC, al destacar como problema el lugar en el que Estados Unidos comete violaciones a los Derechos Humanos y “olvidar” o disminuir el hecho gravísimo de que Estados Unidos está violando los Derechos Humanos todos los días y en todo el mundo.