No obstante, todo dependerá del desenlace de los riesgos financieros internacionales, pues de ocurrir nuevos shocks de alza en el precio del petróleo, y de mantenerse la apreciación del peso, la inflación podría llegar a niveles superiores.
Asimismo de continuar la depresión del peso que se ha dado en las últimas semanas, se verá un alza en los precios, lo que influiría también en un alza de la tasa de interés.
Sobre esta situación, los expertos Ángel Cabrera, Luis Felipe Lagos y Franco Parisi señalaron que la información parcial de producción y gasto sugiere que la menor actividad economía de los primeros mese del año se extendería al segundo trimestre.
Sin embargo, aclararon que la información disponible no permite concluir que el menor crecimiento de este periodo constituye un hecho puntual o es parte de una trayectoria de desacelaración de la economía. El Grupo estima, de esta manera, que el PIB anual estaría en el rango de 5-5,5 por ciento. “Aunque si me apuran, yo lo situaría más cercano a un 5 por ciento”, señaló Luis Felipe Lagos.
Con respecto al empleo el GPM consideró que la velocidad de descenso de la tasa de desempleo dependerá de una moderación en el crecimiento de la fuerza de trabajo y de los efectos que pueda tener la ley de subcontratación. Los economistas anticiparon que la tasa de desempleo debería caer a niveles entorno al 7,7 por ciento hacia fines de año.
