Hasta la misma Bachelet, para intentar salir mejor parada que su ministro Zilic, ha “condenado enérgicamente” la reacción desmedida de carabineros, los cuales reprimen casi indiscriminadamente, y no sólo a estudiantes, sino que también a periodistas, camarógrafos, apoderados y, por supuesto, a los estudiantes movilizados. Otro de los “recursos” utilizados consiste en decir que “son demandas justas” pero hay que estudiarlas; son “legítimas” pero que “no es el método” o “no es la manera de plantearlas”, etc.. En palabras sencillas, les copian los discursos a los viejos ministros de la dictadura y tienden a hacer eje en los “desmanes” y el “vandalismo” e intentando “lavarle la cara” a la represión diciendo que “son excesos”. Pero los estudiantes, hasta el momento, no se han dejado engañar y siguen concentrados en sus demandas. No han bajado la guardia y han continuado con la movilización, como se tiene que hacer: en forma organizada, masiva y en las calles. Es cierto que ya se han conseguido algunos triunfos, como por ejemplo que el ministro Zilic se sentara a “dialogar” después de haber intentado “esquivar el bulto”, que se ganaran las calles, que se ponga en el centro de la discusión en el país el tema de la educación, etc., pero hasta el momento no hay nada garantizado, nada firmado, así que la consigna sigue siendo la misma: ¡LA LUCHA CONTINÚA!.
Las demandas planteadas de este verdadero combate histórico a una de las leyes heredadas de la dictadura, la Ley Orgánica Constitucional de Educación, LOCE, la cual consagra la privatización de la educación y favorece la desigualdad y el enriquecimiento a costa de la enseñanza, es uno de los nudos principales del problema y el cual se tiende a diluir en las demás exigencias de los estudiantes: pase escolar gratuito, PSU gratis, revisión de la JEC, entre otras. Ahora, después que los estudiantes en número cercano al millón han tenido que salir a las calles para exigir solución a sus demandas, entonces aparecen parlamentarios, de gobierno y “oposición”, a expresar su apoyo a sus demandas, cuando en todo este tiempo lo único que han hecho es repartirse el poder entre ellos, acomodando a sus familiares en buenas pegas, ganando buenos sueldos y dejando que los empresarios se la lleven casi toda, ya que es sabido que en Chile el reparto del ingreso es uno de los más desiguales del mundo.
Por eso es que el rol de los dirigentes y de las direcciones en este tipo de luchas pasa a ser determinante. Por eso es que la CONFECH y la CUT deben jugar un rol de primer orden en esta pelea, cuyo resultado o desenlace es de suma importancia para las futuras luchas que se vienen por delante, por eso es que tienen que ponerse a la cabeza de estas movilizaciones. En primer lugar, planteando un plan de lucha, que contemple tanto el paro nacional estudiantil con marchas, asambleas, mitines, etc., procurando buscar la masificación y la unificación de todas las demandas y las luchas de todos los sectores de trabajadores. El futuro de las luchas que se vienen dependerá mucho de lo que pase con la de los estudiantes, que ya no es sólo de ellos, por eso la CONFECH y por eso la CUT. Por eso es que deben jugársela a la unificación (es criminal no hacerlo) de todas las luchas en una sola: en contra de los planes del gobierno y por las demandas de los trabajadores, ¡por más educación y más salud!; ¡por más educación y menos plata para armamento!; ¡por educación gratuita y terminar con el porcentaje del cobre para las FF.AA!.; ¡por más educación y más y mejores viviendas para los sectores más pobres!; ¡por más educación y el fin de la LOCE!; ¡por más educación y el fin de la municipalización de la misma! por más educación y pasaje escolar gratuito; por más educación y el ingreso irrestricto a las universidades, sin dar PSU.
