Sensible pero impertinente, el periodista Eugenio Lira Massi entregó parte importante de sus escrito

Redactor político de los diarios El Clarín y Puro Chile, Eugenio Lira Massi, “El Flaco Lira” murió en París en junio de 1975, a los 41 años a pocos meses de su arribo a Francia. Permaneció exiliado en la embajada francesa donde buscó refugio cuando la junta militar incluyó su nombre entre los proscritos por el nuevo régimen.  Este encierro lo privó de su libertad y de sus derechos civiles; pero también melló su cuerpo y su espíritu. Falleció de pena y dolor por tanto crimen desatado desde el 11 de septiembre de 1975.

por Gregorio Angelcos

Lira era un connotado periodista, ingenioso, lleno de talento y de profunda sensibilidad social, amistoso y fraterno amigo. Para los enemigos de la verdad, era un impertinente. La presión internacional contra la dictadura de Pinochet, permitió que finalmente viajara a París para morir en una vieja pensión en una etapa prolífica de su vida. Fue enterrado en el famoso cementerio “Le Pére Lachaise” poblado de personajes históricos.

Eugenio Lira Massi tenía un estilo cáustico, gozaba burlándose de sus propias desgracias y disfrutaba criticando las siutiquerías y tonterías de los que se consideraban intocables.

Su deceso produjo sorpresa y revuelo en la colonia exiliada. Según la policía, no hubo intervención de terceros. La autopsia dictaminó derrame cerebral. Lira fue además el creador de la “Entrevista Impertinente”, programa periodístico que le permitió conversar con las autoridades de la época en canal 13. Sin concesiones de ningún tipo encaró a políticos pertenecientes a diversas corrientes de opinión con un lenguaje mordaz y provocativo.

 Sus Inicios

Fue el Gato, Alberto Gamboa, director del famoso Clarín quien convirtió a Lira en periodista. Ambos vivieron su infancia en el barrio Independencia que se proyectaba desde la Estación Mapocho hasta la Plaza Chacabuco. El Flaco Lira, que se desempeñaba como escribiente civil en la Central de Carabineros, ubicada cerca del diario, le dijo a su amigo que le gustaría hacer retratos, caricaturas o dibujos en su periódico. El gato Gamboa le dijo que sí, y así, partió con sus monitos, sin sospechar que al poco tiempo estaría trabajando como reportero de Clarín. 

En la década de los sesenta era difícil destacarse en el diario como buen periodista: ingenioso, burlón, gracioso, impertinente y talentoso, fue poniéndose en el nivel de reporteros como Hernán Millas, “El Chico” Torres, “El Viejo Leo” Raúl Morales, Román Alegría, “El Peineta’ Gutiérrez, Oscar Vásquez, “El Chico” Oviedo, Juan Carvajal, el “Pelao”Arellano, Oscar Vega y, por supuesto, el mismo Gato Gamboa, excelente titulador.

El Gato era el director de orquesta en ese aplaudido concierto de periodismo democrático, sabroso y popular.  Clarín, desde su nacimiento, se había fijado en su estilo burlesco, gracioso y de humor auténticamente chileno, tónica que no abandonaría jamás. 

En 1967 el diario creció, se modernizó e incluyó un suplemento dominical a cargo de José Gómez López. El nuevo equipo se proponía convertir a Clarín en el diario más influyente, al aproximarse las elecciones de 1970.

El Flaco Lira ya había desarrollado sus propias alas. Su incisivo humor le abrió las puertas de emisoras de gran audiencia como las radios Santiago y Agricultura. También empapó con su inagotable vertiente satírica las páginas de la revista Topaze.

A un año de los comicios del 70, Clarín imprimía diariamente 280.000 ejemplares, el tiraje más alto alcanzado en la historia del periodismo, por lo que su influencia sería determinante para las pretensiones de los candidatos presidenciales: Salvador Allende, de la Unidad Popular,  Radomiro Tomic (demócrata cristiano ), y Jorge Alessandri (derechista).

El Director del diario  Sainte Marie, que desde 1952 a 1964 había  las postulaciones presidenciales de Salvador Allende, cambió inesperadamente de candidato para las presidenciales de 1970: su apoyo sería para Radomiro Tomic, y no para Allende. Un grupo de periodistas manifestaron su oposición al cambio de postura ideológica del diario, pero el dueño se mantuvo incólume. Por ello, un grupo de reporteros abandonó ese medio para fundar el diario “Puro Chile“. Eugenio Lira Massi y José Gómez López, subdirector y director, respectivamente, del nuevo diario, estimaron que otros periodistas debían quedarse en Clarín para golpear en ambos frentes.

Los izquierdistas de Clarín consiguieron que los litógrafos, la gente del taller y los gráficos colaboraran para que las notas y fotos de Allende fueran más llamativas que las de Tomic. Por su parte, Volpone cedió el espacio de «La Columna Impertinente» de Lira para que Augusto Olivares, amigo personal de Allende y vocero de su campaña presidencial, publicara “El Strip Tease de la Noticia”.

Eugenio Lira Massi fue uno de los periodistas más creativos y destacados del periodismo de trinchera, como se le denominó por el valor agregado que la prensa aportó al desarrollo político de la experiencia inédita de la Unidad Popular. El 11 de septiembre de 1973, la dictadura militar procedió a intervenir los diarios proclives al gobierno del presidente Allende, los cerró y confiscó arbitrariamente sus bienes. Decenas de periodistas fueron detenidos, presos, muertos o exiliados.

 Un año después del golpe, los militares dieron el pase para que Eugenio dejara la sede diplomática. Con una sonrisa tímida y triste, no habitual en él, deambuló solitario por los grandes bulevares parisinos, en momentos en que los brotes primaverales asomaban radiantes en las ramas de los árboles.

En una acogedora terraza del Barrio Latino, un Flaco Lira más relajado, se entretenía observando el desfile de hermosas jovencitas, despampanantes, coquetas, escotadas, desbordantes de sonrisas contagiosas. A su colega Ibar Aybar, le hizo su primer comentario burlón, como en los viejos tiempos: «Mire compadre, tengo la ligera impresión que aquí cagó la cacareada gracia y belleza de la mujer chilena:

–“Todavía nos quedan las empanadas y el vino…», replicó Ibar, conciliador.

–«Las empanadas tal vez–acotó el Flaco Lira–, porque este sabroso vinito francés que estamos paladeando no tiene nada que envidiarle a nuestros mostos criollos:

Estos diálogos se acabaron cuando Eugenio Lira Massi fue instalado en el nicho 24942, justo al lado de la sepultura del cantante popular Héctor Pavéz, fallecido ese mismo año. La tumba se convirtió en sitio de peregrinación. En una ocasión Ibar Aybar acompañó a José Gómez López, Domingo Politti y Raúl Pizarro, colegas de «Puro Chile’ y “Clarín», al cementerio “Pére Lachaise“. Gómez viajó desde Bremen, Alemania, donde fue desterrado tras pasar tres años encarcelado. Politti, desde Bolivia y Pizarro, de Chile. Pensativo frente al nicho de Lira, Gómez López le expresó su desesperanza:

–“Oye «Flaco» chaplín –le recriminó con aire de indignación–: ¿Cómo se te ocurre morirte ahora, cuando Pinochet y sus miserables milicos están dejando la cagada en Chile? Justo cuando más necesitamos de tu ingenio, de tu irreverencia, te echas el pollo así no más…»

Para bajar la tensión y evitar las lagrimas, el ‘Gordo’ Politti desenfundó sorpresivamente un botellón. Le sirvió un vaso de pisco chileno al difunto, en un tiesto que servía de florero.

–“Salud, mi Flaco querido; dijo. Y los demás se sumaron mecánicamente al brindis funerario.  . 

También hubo pisco para el folclorista Héctor Pavéz, y para estar a tono con él, los periodistas entonaron “Un gorro de lana, te mandé a tejer, para el frío invierno... »Luego de algunos minutos de silencio, dejaron en sus nichos un ramillete de claveles rojos y regaron los floreros hasta el rebalse, con pisco y vino tinto. El 15 de octubre de 1979 el cuerpo de Eugenio Lira Massi fue repatriado y sepultado en el Cementerio General de Santiago.

***Artículo basado en la crónica del periodista de Clarín y amigo de Eugenio Lira Massi; Ibar Aybar.