Señor
Director
Presente
Revisando la prensa regional — con motivo de un trabajo de investigación para nuestra Asociación Gremial de Exonerados y ex Presos Políticos – nos encontramos con una noticia en ” La Estrella” de Valparaíso, del 15 de julio de 2004, titulada “Falleció conocido abogado viñamarino: Rafael Yuseff Sotomayor”.
El diario destacaba que era tataranieto del ministro en Campaña de la Guerra del Pacífico, Rafael Sotomayor y que “paralelamente al ejercicio de su profesión y dado su gran carácter social participó activamente en el Club de Viña del Mar” siendo (…)” motivo de orgullo para él haber servido en la Armada en momentos difíciles para el país.”
En honor a la verdad nosotros- dirigentes durante el proceso de Reforma en la U de Chile en Valparaíso – le conocimos muy bien en la “bancada” universitaria del entonces Partido Nacional y él, por supuesto, nos ubicaba bastante bien. Muchas veces discutimos apasionadamente en el extenso mundo de las ideas, en el cual la comunidad de la “U” mayoritariamente estuvo por la Reforma.
Después del 11 de Septiembre de 1973, la fuerza se impuso a la razón y nuestro ex condiscípulo universitario -de la Escuela de Derecho- vistió el uniforme de oficial de la Armada y pasó a ser Fiscal en el Juzgado Naval de Valparaíso. En dicho tribunal fue implacable con quienes llegaban a sus manos, especialmente sus ex compañeros universitarios a los que no pudo imponerse a través de la razón. En esos “momentos difíciles para el país” fue “un conocido abogado” para todos los que pasamos por esa Fiscalía. Cual más, cual menos conoció de su “tratamiento” con corriente, golpes, “picanazos” y amedrentamiento psicológico, reñidas con el más elemental derecho de las personas que, esposadas, recibíamos sus caricias.
¡Qué orgulloso debe haberse sentido el bisnieto del héroe!
Recordamos lo expresado por ese gran catedrático del Derecho, su profesor y abogado integrante de la Corte de Apelaciones, don Ramón Meza Barros, al enterarse de sus métodos: “Eso que hace es inhumano y nada tiene que ver con lo que le enseñamos”.
¿Por qué no se mencionó en la información las razones por las cuales “salió” de la Fiscalía Naval?… ¿por qué el decano “El Mercurio” de Valparaíso sólo publicó la defunción formal de este “conocido abogado”?…
Don Rafael Sotomayor no tiene ninguna culpa del comportamiento de su descendiente y no debe ser mezclado en este tipo de informaciones.
Quizás los fantasmas vinieron a buscar a Rafael, cuando aún no cumplía los 60 años de edad, y tuvo la suerte que nadie se querellara por su “‘gran carácter social” demostrado ante chilenos. Lo único cierto del artículo, es que fue un “conocido abogado viñamarino”.
Luís Cáceres F. Gustavo Moya S.
Sec.Relaciones Internacionales Viceprecidente
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