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Agosto 18, 2026

Poeta y activista cultural es el nuevo líder de los escritores chilenos

El poeta Reynaldo Lacamara ha sido recientemente electo como nuevo presidente de la Sociedad de Escritores de Chile. Hijo de padre argentino y madre catalana, nació en año 1956 en Santiago. Vivió su infancia en Rosario, Argentina, y de regresó a Chile formó parte activa del movimiento cultural que contribuyó a recuperar la democracia. Entre su obra poética destacan los libros: “Huellas Urbanas”, “Un giro todo un mundo” y “Lota sobre la tierra”.

Reflexivo, sistemático y de clara sensibilidad artística y gremial, Lacamara ha sido protagonista de innumerables realizaciones en el campo de la cultura, intercediendo en la promoción de nuevos valores literarios como antologador, y gestor de grabaciones poéticas en las cuales ha participado con su propia obra.

El desafío y el compromiso asumido por este vate en su función de presidir a los escritores nacionales, se refleja en su capacidad de organizar eventos como el Festival de las Ideas en Santiago, articulando instituciones como Universidades, Municipios, la Sociedad de Escritores y la CUT ,con organizaciones culturales francesas e invitados internacionales de Cuba; Venezuela, Bolivia y otros países de América Latina.

Clarín conversó con él en la sede de Simpson 7 para conocer sus puntos de vista en relación con temas relacionados con el libro y la lectura.

¿La SECH es una institución representativa de los escritores chilenos en la actualidad?

La SECH es una institución gremial y cuando se habla de gremio, se hace referencia a “representatividad”, lo que significa ejercer una vocería, y actuar en nombre de este grupo, en este caso, de carácter intelectual, para velar por sus intereses, brindarle un respaldo, y beneficios que asegure su protección que permita mejorar el desarrollo de su actividad creativa.


En su esencia fundamental se propone velar y gestionar ante los organismos del Estado por los intereses de los escritores chilenos en su conjunto, procurando su desarrollo y mejoramiento en la creación literaria, se trata también de generar el reconocimiento como actor intelectual, que provee a la sociedad en su conjunto de valores artístico – culturales.

En ese sentido efectivamente ejerce esta representatividad, en diferentes ámbitos; ante los organismos públicos, desarrollando políticas públicas, como patrocinador de actividades culturales a escala nacional e internacional; en lo social; ayudando a los más desposeídos y en el trabajo con colegios y sectores de riesgo; como también patrocinando fondos concursables o gestionando y promoviendo cultura; creando nuevas instancias de cooperación e intercambio en pos del beneficio y desarrollo de los escritores en nuestra sociedad.

Como organización que propende a la cultura, hay que considerar también que la cultura hace al hombre, lo identifica como ser humano y lo relaciona con otros pares y la Casa del Escritor acoge en cualquier espacio temporal de su existencia a los escritores, no es excluyente, no les pregunta si están o no registrados como socios, yo creo que todos han pasado su período, unos en sus inicios, buscando encontrarse con sus semejantes, otros más tardíamente. Algunos permanecen, se comprometen con el día a día, otros la frecuentan dependiendo de la actividad programada más propia a sus intereses, otros que acuden desprendidamente cuando se los requiere, con un afecto maravilloso –-el caso de los premios nacionales–-; en fin, yo creo que todos, desde los que recién están desarrollando este oficio hasta los más consagrados han establecido esta cercanía con la SECH y desean que se robustezca para bien de todos. Por la SECH han pasado los más connotados escritores nacionales e internacionales y seguirán pasando.

¿Cuáles serán las principales acciones de su gestión?

Es necesario consolidar el trabajo en dos frentes de fundamental importancia y de manera muy pragmática; por una parte el interno, conformando una organización sólida y viable, de mayor creatividad y modernidad, en esto hay que ponerse rápidamente acorde a la actualidad tecnológica, aprovechando estas herramientas y concretando proyectos más innovadores que coloquen a la Casa del Escritor en la cima de la actividad literaria y el debate intelectual, la idea es ir formando comisiones de trabajo y por otro lado, de gran relevancia es el plano externo, cuyo norte apunta a garantizar la vida y permanencia de nuestra institución en las entidades culturales, proporcionando elementos de juicio relevante, que permitan concretar nuestras aspiraciones de alto vuelo y generar el reconocimiento público en los diversos sectores del ámbito nacional; es necesario y con esa mirada centraremos nuestro accionar, nuestra planificación va por re-potenciar y crear nuevas instancias de participación y cooperación cultural sistemática, con otras instituciones u organizaciones, nacionales y extranjeras, estoy convencido que es vital crear nuevos lazos y trabajar en concreto con los organismos públicos, activamente con las universidades, con otros gremios, con las agregadurías culturales de las embajadas, municipalidades, sin olvidar a los sectores más desposeídos. Esta acción es de vital importancia, porque los escritores efectivamente tenemos mucho que aportar a las diversas problemáticas nacionales, culturales y educativas; estableceremos estrechos vínculos con nuestros vecinos y organizaciones extranjeras, trabajando de consuno en lo que nos convoca, el desarrollo cultural; ya hemos tenido una favorable experiencia al respecto, muestra de ello es el éxito alcanzado por el coloquio organizado por SECH, en el Festival de las Ideas, en abril pasado y que da cuenta de un verdadero cruce de ideas y cruce de participación generacional.

En Chile se escribe mucha poesía y se lee poca. ¿A qué atribuye este fenómeno y cómo piensa revertirlo?

Considero que en Chile hay muy buenos poetas, es una verdadera escuela al respecto, y no falta la ocasión de sorprenderse con una nueva creación, con las nuevas propuestas o con la madurez de la pluma. Ese proceso es muy bueno y uno tiene la posibilidad de observarlo, tangiblemente aquí en la SECH. Hay que contagiar este gusto por la poesía. Quiero detenerme en este punto para señalar que efectivamente en Chile se escribe abundante poesía, pero no sólo eso, hay verdadera calidad de poesía, profunda, tenemos muy buenos poetas en Santiago y en regiones, es asombroso, pero lamentablemente el medio les dificulta su éxito, en el sentido de hacerse públicamente conocidos. Aquí los medios de comunicación masivos tienen una gran responsabilidad, no han cooperado, especialmente en Santiago, por el contrario cada vez más su programación promueve la desvalorización y esto se da en todas las disciplinas del arte. Es necesario incentivar su lectura, su conocimiento. Debe existir una voluntad pública que revierta verdaderamente este proceso, con planificaciones duraderas. SECH trabaja con el Consejo del Libro y la Lectura esta verdadera crisis de manera más amplia, porque efectivamente el problema es más complejo y se trata de la falta de lectura en general y, de manera más local, hemos desarrollado iniciativas orientadas a la tercera edad, universidades y escuelas. Estamos construyendo otras iniciativas. Hay mucho que hacer.

¿Está la literatura chilena en crisis?

Evidentemente que sí, desde la perspectiva del lector, no desde la creación, no nos podemos negar a ello, pero esta crisis tiene un carácter global, y además tiene diversas causas que dificultan revertir este proceso; por una parte simplemente no se lee, y además, algo más complejo, lo que se lee, no se comprende. Hay dramáticas estadísticas que dan cuenta de ello.
En el pasado la literatura chilena se internacionalizó a través de la obra de grandes autores como Neruda, Parra, la Mistral en poesía, y en narrativa escritores como José Donoso, Jorge Edwards y Francisco Coloane entre otros. ¿Qué autores de esa relevancia visualiza usted en el actual panorama nacional y fundamente por qué?

En este momento la literatura chilena y la poesía en particular son catalogadas entre las tres mejores hispanoamericanas, se habla también de México y Perú, esto es como el pago de Chile, se habla mucho mejor de nuestros escritores en el extranjero que aquí. He sido jurado en varios concursos y he tenido la ocasión de comprobar los distintos estilos y propuestas novedosas de literatura. Nombres de prestigio están por doquier, la mayoría de los que se me ocurren son o han sido parte de nuestra SECH.

¿Qué estrategia planificará su institución para difundir y socializar la literatura chilena y aumentar su consumo entre la opinión pública?

En esto no podemos ser ingenuos, más bien hay que ser responsables, solos no vamos a solucionar este problema. Si bien los escritores podemos incrementar nuestra actividad cultural, hacerla más atractiva, ocupando espacios públicos, y promoviendo la creación nacional en las ferias del libro del país, como también ahondar –y está planificado– concretando talleres en las escuelas, a través de los municipios, realizar actividades de debate y recitales en universidades, todo para re- encantar y despertar el interés, que no deja de ser muy enriquecedor; lo certero es, necesariamente, potenciar las capacidades existentes, crear alianzas estratégicas como ya lo he dicho, con diversos organismos y en diversos frentes, creando verdaderas redes; por una parte con las instancias del gobierno, a través de nuestros representantes en el Consejo del Libro, participando activamente en la creación de políticas públicas profundas al respecto, tema que ya es agenda prioritaria del Ministerio de Cultura; por otra parte hacer alianza con los sectores involucrados, como son Editores de Chile, la Academia Chilena de la Lengua, e innovar con las empresas periodísticas más alternativas, las radios, los suplementeros. Extraer enseñanzas de los antiguos planes de distribución y mejorar el reparto. Debatir sobre la necesidad del libro y la calidad de la lectura, su aporte en el desarrollo intelectual del individuo. Hay que crear, en conjunto, una consistencia, que instale la duda respecto a esta verdadera anomia pasiva frente al libro, que tiene a la literatura en la marginalidad y que conduzca a la sociedad en mayoría hacia una nueva postura valorativa. Ese sería un verdadero progreso.

Los últimos tres presidentes de la SECH son militantes del Partido Comunista. ¿A qué atribuye esta hegemonía de su partido entre los escritores afiliados a su institución?

De los últimos cuatro presidentes uno fue socialista y tres comunistas. Esto demuestra la preocupación de los escritores de izquierda por la cultura, reconocida por sus pares. Durante la dictadura la acción de resistencia fue unitaria, el mundo entero supo que desde la SECH se luchaba contra la injusticia y  crímenes de la época oscura, entre otros, los dirigentes comunistas jugaron un gran papel, y eso no se olvida.

Los libros en Chile tienen un precio elevado en relación con otros mercados, como el de Argentina por ejemplo. A veces el valor es hasta de un 100% mayor. ¿De quién es la responsabilidad, de las casas editoriales, de los libreros, del impuesto al valor agregado?

El problema de la lectura en Chile tiene que ser analizado desde todas las perspectivas posibles, de todos los actores involucrados, hay un problema sin duda que tiene que ver con el Impuesto (IVA) pero no es el único. En las universidades se forman profesionales involucrados en áreas específicas sin visión de lo nacional, de lo global. El profesorado también tiene su propia problemática, la cantidad de alumnos por curso es bastante considerable. La televisión abierta debiera jugar un papel importante en la formación de valores. Sin descuidar la entretención, sin menospreciarla convirtiéndola en mera farándula. Todo esto redunda en el mercado, a mayor cantidad de gente leyendo mayor posibilidad de que el libro tenga un precio menor. En este momento las grandes editoriales obtienen un gran margen de utilidad.

¿Cree que el Consejo Nacional del Libro y la Lectura ha cumplido su rol en plenitud?

El trabajo cultural que queda por desarrollar en Chile y la necesidad de que éste llegue a grandes sectores de la población, provoca la tentación de responder que no, pero, también es cierto, que a partir de la creación del Ministerio de Cultura, se han venido planteando políticas más activas al respecto, que por supuesto hay que profundizar. En ese terreno la Sociedad de Escritores de Chile está participando,

Finalmente, ¿qué expectativas tiene del actual Ministerio de la Cultura en relación con el fomento del libro y la lectura de escritores nacionales?

Creo que el inicio es muy auspicioso, la propia Ministra nos ha desafiado a instalar el libro en el imaginario colectivo de la gente. A mi juicio tiene que ser un plan en que se crucen otras fuerzas vivas de la sociedad, la literatura es muy importante para la comprensión del entorno en que está inmerso el individuo, concluir sobre la realidad, otorgar un juicio de sí mismo, llegar a conclusiones liberadoras.

El pan es necesario para el hombre, el hombre genérico me refiero, sin él no puede vivir, pero sin lectura se obtiene una calidad de vida insuficiente, de alguna manera se vive poco y eso también es terrible.

Se hace necesario levantar la palabra, hacer aflorar con ella la realidad, la palabra nos une, la unión impide el abuso hacia el hombre.