OMC: Nuevo fracaso en negociaciones multilaterales

Ginebra.- El plazo hasta el 30 de abril para llegar a un acuerdo en las negociaciones globales de la Organización Mundial de Comercio (OMC) fracasó, reconoció hoy el director general de esa entidad, Pascal Lamy. En una reunión con los 149 países miembros de ese organismo con sede en esta ciudad, Lamy dijo a la prensa que las conversaciones no llegarán a buen puerto antes del 30 de este mes por falta de entendimiento entre el Norte y el Sur sobre la agricultura.

Las continuas dilaciones y fracasos del proceso negociador, desde Doha, pasando por la Conferencia Ministerial de Cancún, México, llevó a una nueva reunión en Hong Kong, en diciembre de 2005, donde se trazó una apretada agenda para intentar salvar las conversaciones.

Además de la definición de modalidades antes del 30 de abril, en Hong Kong se acordó la eliminación de subsidios a la exportación de productos agrícolas en 2013.

Este lunes Lamy tampoco estableció ningún plazo nuevo para llegar a un acuerdo sobre reducción de derechos de aduana, uno de los aspectos más delicados de la Ronda de Doha, lanzada en la capital de Qatar a fines de 2001.

Estimó, no obstante, que esperar hasta julio sería demasiado, ya que el conjunto de la ronda debe ser cerrado a fines de 2006, al acumular dos años de retraso sobre los plazos iniciales.

Hasta el momento se mantienen irreconcialiables las posiciones de los participantes en las negociaciones, sobre todo en el tema agrícola, verdadero nudo gordiano en las pláticas.

Los países en vías de desarrollo exigen una reducción notable de las medidas proteccionistas sobre los productos agrícolas, mientras que las naciones ricas demandan a cambio similares esfuerzos en los bienes industriales.

De acuerdo con expertos, las políticas de subvenciones aplicadas durante décadas por un grupo de países desarrollados a sus producciones y comercio agrícola, causan grandes pérdidas financieras al Tercer Mundo.

Los especialistas coinciden en que esas prácticas constituyen un elemento de distorsión del intercambio en el orbe.

Para los países pobres la agricultura es un sector clave pues gran parte de la población vive y labora en las zonas rurales.

Un ejemplo elocuente del nivel alcanzado por el proteccionismo de los poderosos en detrimento de las economías subdesarrolladas, se aprecia en la producción azucarera en el planeta, la cual está subvencionada en cerca del 80 por ciento.

Actualmente los productores europeos, estadounidenses y japoneses reciben por sus cosechas más de tres veces el precio promedio pagado en el mercado internacional del dulce, como resultado de los mecanismos de subvenciones implementados por sus gobiernos.

Pese a los acuerdos multilaterales sobre la liberalización del comercio, los estados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) volcaron nada menos que 230 mil millones de dólares de subsidios a sus agricultores, entre 2000 y 2002.

Tal cifra, divulgada por el Banco Mundial, representa un 46 por ciento del valor de la producción agrícola de ese bloque de naciones.

Expertos coinciden en que si los muros del proteccionismo no caen, entonces el incremento de la productividad de los países pobres se traducirá en más producción y precios en baja.

Lo anterior, como es lógico, afectará sus esfuerzos por extender sus exportaciones y mejorar los ingresos en el sector.