Según el portavoz, ese ejercicio tenía el objetivo de probar a las tropas en un escenario ficticio, ubicado en el Medio Oriente.
Esa revelación se registra en momentos, que Washington presiona a la comunidad internacional para obligar a Irán a suspender el desarrollo de su programa nuclear y acusarlo de usarlo con fines militares.
Mientras, el gobierno de Teherán reitera que no renunciará a su derecho de disponer de esa tecnología con propósitos pacíficos, para generar electricidad, actividad supervisada por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Precisamente, la víspera el presidente del OIEA, Mohamed El Baradei, visitó el territorio iraní para conversar sobre el asunto.
El Baradei deberá presentar un informe ante la ONU sobre el programa nuclear iraní el próximo día 28, cuando vence un plazo otorgado a Teherán para que suspenda sus actividades en ese sentido.
Hasta el momento, la OIEA ha dejado claro que no dispone de evidencias para asegurar que Irán usa su programa nuclear con fines militares.
Sin embargo, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, alentó al Consejo de Seguridad de la ONU a aplicar sanciones económicas y de otro tipo contra el estado persa si no abandona el procesamiento de uranio.