Pese a que el Ministerio del Interior dio a conocer las cifras oficiales el martes último, según las cuales la alianza opositora La Unión obtuvo 49,8 por ciento de los votos y la gubernamental Casa de las Libertades 49,73, Berlusconi insiste en sus denuncias.
Conocido por sus salidas de tono en sus cinco años de gobierno, el Primer Ministro se niega a admitir la victoria del líder de La Unión, el ex presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, con lo cual deja en un limbo político a Italia.
El bloque opositor, formado por 15 agrupaciones de izquierda, ganó por poco más de 22 mil de los casi 39 millones de votos depositados en las dos jornadas en las urnas, pero el nuevo sistema proporcional le otorga una clara ventaja en la Cámara de Diputados.
Ahora la Unión contará con 342 bancas frente a las 281 de la conservadora Casa de las Libertades. En el Senado la oposición controla 158 asientos y 156 la alianza centroderechista.
Prodi consideró curioso el hecho de que Berlusconi denuncie irregularidades y fraudes masivos cuando a él se subordina el Ministerio del Interior, portador de los datos oficiales.
El propio titular de esa dependencia italiana, Giuseppe Pisanu, se mostró satisfecho con las nuevas boletas electorales, luego que en la votación para la cámara se registraron un millón 102 mil 188 votos nulos, es decir, 65 por ciento menos que en 2001.
Asimismo, para la elección de los 315 senadores, los electores invalidaron un millón 93 mil 277 boletas, lo cual representa una reducción en 60 puntos porcentuales con relación con la disputa en las urnas de hace cinco años.
Con esos argumentos, Pisanu hecho por tierra, indirectamente, las denuncias de Berlusconi de que había demasiados votos anulados, al denunciar un supuesto fraude masivo y un “chanchullo”.
El jefe de Gobierno solicitó ayer la revisión de 39 mil papeletas electorales, en el caso de la Cámara de Diputados, y 43 mil en el Senado.
Medios de prensa locales comentan que las salidas de tono de Berlusconi, como su intento de simultanear su cargo con la cancillería a inicios de su mandato y sus ataques virulentos contra los jueces, pesaron en el voto en su contra.
Ahora el jefe de Gobierno afirma que la pequeña ventaja de la oposición en la Cámara de Diputados “exige una escrupulosa verificación y un control riguroso para comprobar cada error o irregularidad”.
Prodi respondió con un llamado para que Berlusconi se “vaya a casa” y reconozca, finalmente, su derrota.