El Pentágono planea detonar una bomba de 700 toneladas en el desierto de Nevada, un artefacto que supuestamente demolerá fortificaciones subterráneas enemigas, confirmó hoy el diario The Washington Post. Se espera que una gigante nube de polvo en forma de hongo ascienda hacia el cielo de Nevada en junio próximo, cuando el comando militar realice el más grande ensayo químico-explosivo al aire libre en el occidental estado norteamericano. Esta arma forma parte de una investigación que busca desarrollar proyectiles especiales para destruir blancos militares profundamente enterrados, explicaron oficiales.
Este experimento sigue a una secuencia de sonados fracasos del gobierno federal, el cual remite anualmente decenas de millones de dólares hacia el perfeccionamiento de extravagantes tecnologías destructivas en menoscabo de la asistencia social.
El Pentágono codificó la prueba con el nombre de La Draga Divina y está programada para el 2 de junio de 2006 en un valle desértico rodeado por altas montañas.
Según un informe del Departamento de Energía, se trata del más grande artificio explosivo -no atómico- que cualquier laboratorio norteamericano pueda construir, comentó James Tegnelia, experto y jefe responsable del estudio.
El ensayo apunta a determinar cuán efectiva podría ser una bomba convencional maciza contra blancos subterráneos fortificados, tales como reservas de armas biológicas o químicas.
Sin embargo, Tegnelia también aclaró que militarmente existe un amplio margen de barreras técnicas que deberán ser superadas, o de lo contrario la investigación no será un éxito.
Es poco probable, agregó, que las grandes bombas convencionales resuelvan el problema contra los bunkers bajo tierra. Es más fácil cavar túneles de 50 metros, que desarrollar armas específicas para destruirlos, acotó.
El ensayo de junio detonará cientos de toneladas de nitrato de amonio combustible, y está previsto provoque una explosión equivalente a 590 toneladas de TNT. No se informó el costo de tal investigación militar.
En una experimentación anterior, rayana en lo caricaturesco, Estados Unidos pretendió fabricar un arma que se supone volvería ineficaces a tropas enemigas al insuflar tendencias homosexuales en soldados.
Fue el proyecto de la llamada Bomba Alegre, ideada en 1994 por investigadores de la Fuerza Aérea “para intentar minar la moral y la disciplina de ejércitos enemigos”.
De acuerdo con científicos del Pentágono, el plan -a un costo de 7,4 millones de dólares- era propagar agentes químicos capaces de alterar las hormonas de combatientes masculinos.
El diseño fue presentado con toda seriedad al gobierno federal y los ingenieros sugirieron la producción masiva durante seis años del ridículo artefacto, que finalmente feneció en laboratorios.
Otro programa no menos insólito fue el de la Granada Fétida, que aconsejaba rociar a los militares hostiles con una sustancia que provoca un mal olor “grave y permanente” para hacerlos “fácilmente identificables”.