Francia: Sindicatos amenazan con huelga general

La presión sobre el primer ministro francés, Dominique de Villepin, aumentó hoy después de que los sindicatos lanzaron una amenaza de huelga general para obligarle a que retire su nuevo y polémico contrato laboral para jóvenes (CPE), como pidieron cientos de miles de manifestantes en toda Francia. “Estamos pensando en convocar una jornada de paro laboral nacional si el Gobierno persiste” en mantener el Contrato Primer Empleo (CPE), aseguró el secretario general del sindicato CGT, Bernard Thibault, en la radio France Inter. Para su colega de FO, Jean-Claude Mailly, es preciso convocar “una jornada de huelga interprofesional” que sirva como “acelerador” al movimiento de oposición al CPE.

Un movimiento que ayer congregó a más de un millón y medio de manifestantes, según los sindicatos (algo más de medio millón según la policía), en 160 ciudades del país para exigir la retirada del CPE, destinado a los menores de 26 años, que podrán ser despedidos sin justificación por el empleador durante los primeros 24 meses.

Las protestas en París desembocaron en enfrentamientos entre un grupo de violentos y la policía, que se saldaron con 167 personas arrestadas -70 de las cuales seguían hoy bajo custodia policial-, y 52 heridos leves, entre ellos 34 agentes, según informó la Prefectura.

Los líderes sindicales tienen previsto reunirse este lunes por la noche para decidir sus próximas acciones, si bien han lanzado un llamamiento solemne al presidente, Jacques Chirac, para que se retire el contrato.

Hasta el momento, el presidente francés ha respaldado a Villepin -que ha lanzado el CPE personalmente y sin concertación, en el marco de su “batalla por el empleo”-, y ha pedido a los detractores que respondan a la invitación del Ejecutivo al diálogo para negociar medidas que “enriquezcan” el contrato.

El portavoz del Ejecutivo, Jean-Francois Copé, reiteró  el lanzamiento al diálogo para reformar el CPE “en el marco de la ley”. Los analistas barajan diversas salidas a la crisis. Una posibilidad es que Villepin confíe en que los jóvenes se desmovilicen con las vacaciones de Pascua, a comienzos de abril. Esto provocaría que los sindicatos cedieran, como ocurrió con otras medidas impopulares.

Otra posibilidad sería modificar en profundidad el CPE (reservarlo a jóvenes no cualificados o a los que lleven al menos dos años en paro, reducir a la mitad el período de prueba). Otra salida sería la censura del CPE por el Consejo Constitucional, al que el opositor Partido Socialista ha recurrido.

El último recurso sería la retirada del CPE que, de momento, Villepin parece excluir, consciente quizás de que la eliminación de un polémico contrato juvenil impulsado por uno de sus predecesores, el conservador Edouard Balladur, en 1994, contribuyó a su derrota en las elecciones presidenciales en 1995.

Desde el lanzamiento del CPE, la popularidad de Villepin está en caída libre. El delfín de Chirac atraviesa su peor momento desde que hace casi diez meses se hizo con las riendas del Gobierno.

Según un sondeo en Le Journal du Dimanche, el 61 por ciento de los franceses está descontento o muy descontento con el primer ministro francés. Otro, publicado por Le Parisien, muestra que el 46 por ciento considera a Villepin “demasiado autoritario”, y sólo el 19 por ciento cree que escucha a los franceses.