La Paz.- El presidente boliviano, Evo Morales, confirmó hoy que se reunirá en Valparaíso con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, y emplazó al país anglo a cesar agresiones y provocaciones contra su gobierno. Ese diálogo se realizará en el marco de los actos de transmisión del mando en Chile y Morales señaló que debe tratar sobre temas de cooperación y comercio, tales como la mantención de preferencias arancelarias norteamericanas para manufacturas de su país.
En un encuentro con la prensa internacional, el mandatario consideró conveniente anunciar la cita, que no debe tener temas secretos, poco antes de reunirse con el embajador norteamericano, David Greenlee, para definir la agenda a tratar con Rice.
Dijo haber convocado a los medios extranjeros para pedir públicamente a Greenlee “sinceridad, transparencia y mucha responsabilidad” en las relaciones con Bolivia, en correspondencia a la actitud de su administración, sin cartas bajo la manga.
Al calificar de contradictoria la conducta norteamericana, recordó que en tres reuniones que ha mantenido con Greenlee, este ha hablado de voltear la página y empezar nuevas relaciones y ha asegurado que su gobierno desea éxitos al de Morales y quiere brindarle cooperación.
Sin embargo, “estoy recibiendo mucha agresión y provocación de la embajada de Estados Unidos”, agregó el jefe de Estado.
Refirió la ausencia evidente de Greenlee de la reciente ceremonia de saludo protocolar del cuerpo diplomático al Presidente de Bolivia y el retiro de la visa de entrada a Estados Unidos a la senadora Leonilda Zurita, cercana a Morales, con acusaciones de terrorismo.
Consideró difícil de entender que Zurita tuviera visa norteamericana cuando era dirigente cocalera, pero no cuando es senadora del partido de gobierno, Movimiento al Socialismo (MAS), y recordó que su gobierno ha pedido a Washington explicaciones y en todo caso pruebas de las acusaciones contra la parlamentaria.
Como tercera agresión, refirió la reciente notificación de la misión militar norteamericana, para el retiro de armamento y equipo suministrado a una unidad antiterrorista de élite, algo que consideró contradictorio con la política que Estados Unidos proclama contra el terrorismo.
Morales señaló que la notificación “descertifica” a la citada unidad, lo que consideró una medida contra él, pues la fuerza de élite depende directamente del Presidente.
Tras reiterar su demanda al embajador Greenlee, de sinceridad, transparencia y mucha responsabilidad, dijo que su gobierno tiene una política de relaciones y diálogo con todos los países, entre los que mencionó a Cuba, Venezuela y Brasil.
Ratificó la decisión de su administración, de luchar por la dignidad y la soberanía nacionales, aunque eso moleste a sectores militares o del gobierno de Estados Unidos.
Consultado sobre el armamento cuya devolución pretende Washington, dijo que está en pie su orden de no entregar ningún material y que su gobierno no va a permitir la manipulación ni humillación de las Fuerzas Armadas, que puede utilizar a algunos miembros de estas.
En todo caso, si se trata de devolver, deberían de devolvernos los misiles, agregó en referencia a los cohetes tierra-aire chinos que la misión militar de Estados Unidos se llevó de los arsenales bolivianos en octubre pasado.
El mandatario boliviano señaló que si la devolución del armamento de la fuerza de élite es solicitada por los canales diplomáticos, la evaluará junto a los mandos militares, e insistió en que no permitirá humillaciones.
Dijo haber convocado a los medios extranjeros para pedir públicamente a Greenlee “sinceridad, transparencia y mucha responsabilidad” en las relaciones con Bolivia, en correspondencia a la actitud de su administración, sin cartas bajo la manga.
Al calificar de contradictoria la conducta norteamericana, recordó que en tres reuniones que ha mantenido con Greenlee, este ha hablado de voltear la página y empezar nuevas relaciones y ha asegurado que su gobierno desea éxitos al de Morales y quiere brindarle cooperación.
Sin embargo, “estoy recibiendo mucha agresión y provocación de la embajada de Estados Unidos”, agregó el jefe de Estado.
Refirió la ausencia evidente de Greenlee de la reciente ceremonia de saludo protocolar del cuerpo diplomático al Presidente de Bolivia y el retiro de la visa de entrada a Estados Unidos a la senadora Leonilda Zurita, cercana a Morales, con acusaciones de terrorismo.
Consideró difícil de entender que Zurita tuviera visa norteamericana cuando era dirigente cocalera, pero no cuando es senadora del partido de gobierno, Movimiento al Socialismo (MAS), y recordó que su gobierno ha pedido a Washington explicaciones y en todo caso pruebas de las acusaciones contra la parlamentaria.
Como tercera agresión, refirió la reciente notificación de la misión militar norteamericana, para el retiro de armamento y equipo suministrado a una unidad antiterrorista de élite, algo que consideró contradictorio con la política que Estados Unidos proclama contra el terrorismo.
Morales señaló que la notificación “descertifica” a la citada unidad, lo que consideró una medida contra él, pues la fuerza de élite depende directamente del Presidente.
Tras reiterar su demanda al embajador Greenlee, de sinceridad, transparencia y mucha responsabilidad, dijo que su gobierno tiene una política de relaciones y diálogo con todos los países, entre los que mencionó a Cuba, Venezuela y Brasil.
Ratificó la decisión de su administración, de luchar por la dignidad y la soberanía nacionales, aunque eso moleste a sectores militares o del gobierno de Estados Unidos.
Consultado sobre el armamento cuya devolución pretende Washington, dijo que está en pie su orden de no entregar ningún material y que su gobierno no va a permitir la manipulación ni humillación de las Fuerzas Armadas, que puede utilizar a algunos miembros de estas.
En todo caso, si se trata de devolver, deberían de devolvernos los misiles, agregó en referencia a los cohetes tierra-aire chinos que la misión militar de Estados Unidos se llevó de los arsenales bolivianos en octubre pasado.
El mandatario boliviano señaló que si la devolución del armamento de la fuerza de élite es solicitada por los canales diplomáticos, la evaluará junto a los mandos militares, e insistió en que no permitirá humillaciones.