La guerra de Irak, la diplomacia y la verdad

Heraldo Muñoz, Embajador de Chile ante las Naciones Unidas, ha publicado un libro más que interesante.  Se titula “Una guerra en solitario”, pero tiene un agregado en su portada que aporta algo más al lector: “La verdadera historia de por qué la ONU dijo NO a la guerra de Irak“.  Acaba de presentarlo a los medios de comunicación en el prestigioso Círculo de Bellas Artes de Madrid…y vi muy poquitos corresponsales chilenos en el citado acto. 

Más bien, creo que eramos dos… Periodistas españoles y  críticos literarios si que había, tantos como que la sala estaba prácticamente repleta. Lamento que no haya ido más gente, porque el acto de presentación se transformó en una tertulia interesantísima, no sólo por el contenido, sino por los ponentes que acompañaron a Heraldo Muñoz en  la testera.

Como conductora del acto, estaba Concha García Campoy, una de las mejores comunicadoras radiales que hay en este país. Hizo lo suyo, pero con tal maestría, que predisponía a escuchar a cada ponente con la mayor de las atenciones. Estuvieron Trinidad Jiménez, Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE; Gustavo de  Arístegui, portavoz de asuntos internacionales del Partido Popular en el Congreso; Rafael Estrella, Portavoz socialista de los mismos asuntos; Joaquín Ceberio, ex-Director de El País; Raúl Pérez-Maura, Subdirector del ABC; y Carlos Solchaga, ex-Ministro de Economía y Hacienda y actual Presidente de una fundación iberoamericana, entre otras muchas cosas.  No les voy a cansar con lo que dijeron, pero el lector se dará cuenta solamente por los nombres y cargos de que la  Editorial El Tercer Nombre, autora de la edición de este libro, equilibró magistralmente el panel de ponentes.

 


Mi opinión es que estamos en presencia de un libro necesario, valiente y oportuno. Necesario porque se cuenta en él, con detalles muchas veces no conocidos por la opiniòn pública, la verdadera historia de lo que ocurrió en el seno de los organismos internacionales antes de que se lanzara la ocupación a sangre y fuego, a Irak.  Valiente, porque quien lo escribe es un diplomático en activo, que sabe que revelaciones como éstas pueden acarrearle a su país las típicas represalias del apatronado de siempre, como el niño que es castigado con un par de azotes en el culo cuando no hace lo que se le ordena. Oportuno, porque es hora de que las verdades afloren, de que las mentiras emprendan la retirada y los que mandan en el mundo no sigan cometiendo sus abusos y arbitrariedades en nombre de una humanidad aislada de los razonamientos que fundamentan atrocidades.

Heraldo Muñoz se la juega. Claro que lo hace con el apoyo del Presidente chileno que se va del cargo con la mayor aceptación de su pueblo que jamás la historia chilena registró. O sea, contó con el respaldo de Ricardo Lagos, el Presidente que no mintió a su pueblo y que hizo de la transparencia su forma cotidiana de gobernar. Por eso, Muñoz gana un plus importante  de credibilidad.

Pero también cuenta con documentos, con relatos detallados minuciosamente, pormenorizados. Con  diálogos casi al pie de la palabra, irrebatibles. Y con papeles que llevan firma y sello. Y en ese relato literal y literario de un protagonista de excepción, el lector no se evade, no se pierde. Por el contrario, se anima a seguir sin descanso por la trayectoria de unos hechos no suficientemente aclarados, no conocidos en su integridad, hasta llegar a la verdad  sonrojante para unos, quemante para otros, indignante para muchos.

Heraldo Muñoz  se atreve a describir las muchas aristas que presionó el Gobierno de Estados Unidos para conseguir la legitimaciòn de una acción descomunal. Y también las otras acciones protagonizadas por otros gobiernos, como el de España por ejemplo, para apoyar rastreramente el objetivo guerrero del gigante del norte.      

Y describe lo que también indigna: las represalias estadounidenses a los países que se opusieron a la guerra, a la invasión descomunal y sangrienta.

El libro del diplomáticos chileno, experto en asuntos internacionales, doctorado por importantes universidades de Estados Unidos y de Chile, dirigente político sin pelos en la lengua, es un documento sin duda necesario que ha recibido tal cantidad de comentarios que no me puedo abstraer de reproducir el siguiente párrafo de uno de ellos: “Con trazo ágil y pulso firme Heraldo Muñoz nos adentra en los complicados pasillos de la diplomacia, en la casa comun de las Naciones, para mostrarnos lo que ocurrió antes, durante y después de la gravísima invasión de Irak por Estados Unidos en 2003.  Miles de hogares destrozados, un pueblo destruido y la firme voluntad de la Comunidad Internacional -que inicialmente fue negada y despreciada por el invasor-  para reconstruirlo, aguardan para darse a conocer a través de las páginas de este libro. Definitivamente, un libro necesario“. Lo firma Baltasar Garzón del Real, Juez de la Audiencia Nacional de España, un hombre íntegro, conocido en Chile porque también en su día se la jugó.